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Hipoteca

Gobernar después de muerto. Hipotecar al siguiente Ejecutivo es una forma de hacerlo. El presidente de la Cámara de Comptos advierte: “La deuda y las infraestructuras sin viabilidad serán una auténtica hipoteca para el próximo Gobierno”. Comptos -órgano fiscalizador de las cuentas públicas de Navarra- parece ser la institución foral más fiable y eficiente. Sus recursos humanos, de alta cualificación, han disminuido por los recortes presupuestarios. La elección de su máximo responsable corresponde al Parlamento. Históricamente ha formado parte del reparto de prebendas entre los partidos políticos, como el Senador autonómico, el Defensor del Pueblo o el presidente de la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona. El talante de sus titulares ha sido diferente en disponibilidad mediática y, sobre todo e importante, en la presentación de informes ante la Cámara legislativa y la sociedad. La tibieza difusa o la pedagogía precisa hacen que la caja de resonancia tenga distinta amplificación. Dos evidencias serias y preocupantes: la política de gastos en época de bonanza económica, “con grandes equivocaciones en un contexto de expansión” (Helio Robleda), ha generado restricciones futuras, y algunas infraestructuras se han hecho sin analizar su viabilidad. Consecuencia expresiva: el nivel de endeudamiento es de unos 5.000 euros por habitante. Las atribuciones legales de la Cámara de Comptos limitan o impiden su intervención en casos como Can y Osasuna, con la consiguiente decepción parlamentaria y social. ¿Habría que poner coto a este campo arbitrario de inversiones y gastos de un Gobierno con repercusión financiera mucho más allá de una Legislatura? ¿Qué margen de hipoteca es tolerable desde el respeto a los futuros gestores? ¿Debería contemplarse una responsabilidad subsidiaria de los partidos implicados en mediatizar la planificación presupuestaria de otros mandatos, en supuestos de actuaciones perjudiciales? Dispendio invasivo.