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Pactos

“Hartu, tenka, tira” (Agarra, tensa, tira). UPN y PP han escuchado la voz del árbitro de la mutua conveniencia y han elaborado una cuerda trenzada para competir en la sokatira electoral y tratar de arrastrar un par de escaños. ¡Por España!, aducen los populares. ¡Por Navarra!, precisan los regionalistas. Engañosa grandilocuencia. ¡Por ellos!, sentencia el tribunal de la verdad. Se saben más débiles que nunca: UPN en números bajos y el PPN ausente del consistorio pamplonés. Dos referencias de su preocupante anorexia. El PP quiere asegurarse apoyos para una hipotética investidura; UPN, que dos de los diputados por Navarra lleven su marca. Precio: condicionarse como perrito faldero de la vieja derecha española, papel ya muy aprendido. Traiciones y censuras de unos a otros, acalladas por La canción del olvido. La calculadora arrumba la memoria. Si el PP gobernase con el apoyo de Ciudadanos, UPN compartiría responsabilidades parlamentarias con un gran detractor y potencial exterminador del Convenio Económico, máximo exponente de la singularidad foral. En la vertiente opuesta, y tras fatigoso proceso, el cuatripartito ha pactado una candidatura unitaria (Cambio-Aldaketa) solo para el Senado. Anuncio de gran logro. Fanfarria burlesca. Dada la actual irrelevancia del Senado, bufonada estética. Lo mismo les da ser rivales que aliados. Ahora en común, ahora por separado. Geroa Bai fue el primero en desistir de cualquier unidad para el Congreso de los Diputados. Su lideresa, Uxue Barkos, ha puesto énfasis en la importancia del Senado como Cámara de las Autonomías. Incienso verbal para tapar el hedor del egoísmo partidista. ¿Riesgos para GeBai en solitario?: el cambio de candidato, lo feo del precoz desapego de Koldo Martínez de la portavocía parlamentaria foral, y la posible fuga de votos prestados. El cambio en el Estado se juega entre otras siglas. Debate ideológico por el voto al Congreso y rebaño reunido para el Senado. Sainete.