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Contextualizar

Todos somos hijos de nuestra cuna y de nuestro tiempo. A partir de ahí, el futuro personal está por escribir desde la conciencia, la libertad y el riesgo. El mes que viene se publicará el libro Miguel Javier Urmeneta (1915-1988), Segunda República, Franquismo y Transición (Pamiela), con la firma del historiador Roldán Jimeno. La publicación coincide con el centenario de su nacimiento. El año pasado fue distinguido a título póstumo con la Medalla de Oro de la Comunidad Foral como uno de los promotores (diputado foral) del Plan de Promoción Industrial de Navarra, en el cincuentenario del mismo. La distinción a Urmeneta y Huarte causó malestar en algunos sectores por su vinculación con el franquismo. Roldán Jimeno acepta en el personaje “claroscuros y contradicciones, fruto de las circunstancias que en cada momento han condicionado su vida”. Considera necesario “contextualizar su biografía” en “cada momento histórico”. Urmeneta, estudiante de Derecho en Salamanca durante la Segunda República, era nacionalista vasco y se alistó como voluntario al Requeté tras el levantamiento del general Mola. Esta decisión, su posterior dedicación profesional al Ejército y su alistamiento en la División Azul (de voluntarios en apoyo de la Alemania nazi) se presentan como “obligados” por las circunstancias. La Dictadura le nombró alcalde de Pamplona (1958-1964). Aceptó la designación con actitud transformadora, desde su estilo autoritario y personalista. Durante casi treinta años estuvo al frente de la Caja de Ahorros Municipal, tras suceder a su padre: “Debe cumplir una función social y cultural”. Apoyó la cultura vasca y el euskera. Ya en la Transición, fracasó como mentor y candidato del Frente Navarro Independiente-FNI (1977), un proyecto plural, centrista, social, vasquista y europeísta. Contextualizar todas las biografías es imprescindible. No solo en casos de simpatía. Contextualización biográfica funcional: limpia, pule y da esplendor.