Gallineros
Congreso de los Diputados. La Mesa rectifica su inicial distribución de escaños y saca a Podemos del “gallinero” (asientos traseros poco visibles, desparramados por la parte superior del hemiciclo). En teoría, una ubicación romántica y metafórica: el ciudadano más humilde, alternativo, rebelde, crítico y alborotador ha estado siempre en gallinero, por encima de la casta y de la caspa. Pero un grupo parlamentario tan mediático necesita visibilidad notoria para el gallo y su cohorte. Solución: cohabitación con el PSOE en el tercio izquierdo de la sala -si hubiera sorpasso sería más visual- y unos asientos calientes sobre el cogote de ministros. Parlamento de Navarra. Lunes. La Mesa se convirtió en un “gallinero” a propósito de ETA y otras violencias, fuente inagotable de debate crispado y divergente. Propuesta fallida de Declaración Institucional (UPN-PSN-PPN) “en memoria de los desplazados forzosos por ETA y de todas sus víctimas de crímenes contra la humanidad”. Después de la sesión, los portavoces parlamentarios salieron al escaparate mediático, pulsaron el play y actuaron como ventrílocuos de sí mismos en comparecencias similares. Tedioso aburrimiento. La palabra institucional tendría que estar dirigida a concebir y facilitar soluciones, a diseñar caminos de dignidad y de encuentro. La oratoria victimista o revanchista se hunde en el fango de las miserias. Parlamento de Navarra. Jueves. Pleno. UPN arrancó un minuto de silencio como Declaración Institucional no escrita en el uso de su primera intervención. Treta de batasunos en épocas de borroka. El Ministro Fernández Díaz ha lanzado el kikirikí más estridente en el gallinero político: “ETA está esperando como agua de mayo un gobierno de PSOE con Podemos”, con el apoyo nada gratuito del PNV. “La mejor noticia para los presos de ETA”. ¿Quizá porque se comportaría como lo hizo Aznar en su día con acercamientos y excarcelaciones? El gallo y su cresta venenosa. Para cortársela.