Algunas actitudes políticas tienen guasa. La presidenta del Parlamento de Navarra adujo problemas de agenda -compromisos previos- para estar ausente en la remodelada recepción a la imagen de San Miguel de Aralar. Su partido, Podemos, y EH-Bildu trataron de suprimir el acto, pero Geroa Bai y UPN mantuvieron la llama de los hachones del catolicismo. Ainhoa Aznárez delegó en un cofrade institucional de GeBai y Laura Pérez, la portavoz parlamentaria de Podemos, asumió el marrón de justificar la inflexible agenda de la presidenta. Le faltó hacerlo delante de una foto de Aznárez presente en una pasada recepción en el Ayuntamiento de Pamplona, como concejala socialista. Maldita hemeroteca. El alcalde de Pamplona, tan de Bildu como Araiz, vistió de gala a los municipales para dar empaque a la visita del Ángel a la Casa Consistorial. El ilustrado Asiron mantiene que la clave está en la misa: sin eucaristía, folclore; con ella, religión. Su antecesor en la Alcaldía, Enrique Maya (UPN), tan amante de las tradiciones municipales, se piró a la Toscana (Italia) en su primera Semana Santa sin vara de mando. Ni voto de las Cinco Llagas ni Oficios de Jueves Santo ni procesión del Santo Entierro. Vacaciones. El traje de gala, en la percha. En el juego cínico de los eufemismos políticos, el Gobierno de Navarra no “organizó” la visita del Ángel sino que “cedió” la capilla de Palacio para la celebración de la misa tradicional. La presidenta Barkos y varios tripulantes de su Ejecutivo asistieron a título personal. ¿Cómo se despoja un@ de la representación en el mismo edificio donde la ejerce? Se evitó la presencia de periodistas externos y se informó gráfica y literariamente con medios de comunicación propios, la mejor manera de informar a la carta. El cacareado cambio afectó, y apenas, a las formas. Sin reformas: Casa Consistorial y Palacio de Navarra conservan capilla. Dotación confesional en edificios públicos de Estado no confesional. Guasa.