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Marea

Cinismo camaleónico. Koldo Martínez, portavoz parlamentario de Geroa Bai y su candidato no electo al Congreso de los Diputados en diciembre: “Podemos debe decir sí a esta confluencia de las cuatro fuerzas, porque, insisto, la suma de las cuatro fuerzas es la mayor marea que se ha producido en el Estado a favor del cambio. No solo podemos, debemos. Debemos ir juntas a las elecciones del 26 de junio”. Faltó que compareciera a su lado Daniel Innerarity con el incensario de los aromas intelectuales. No debimos, sí debemos. ¿Si no debimos, por qué debemos? Geroa Bai fue la primera detractora de lo que ahora defiende. Optó por hacer de la marea su propio meandro. De la displicencia de entonces, a la exigencia de ahora. Entrañable alusión a las mareas y bonito juego de palabras entre podemos y debemos. Coquetería retórica. Del fracaso humillante a la rectificación, pero con altanería presionante en las formas. Presión con ínfula. Izquierda Unida, consorte de Podemos en los planes de junio, ha expresado su rotunda negativa a la plancha cuatripartita. Acepta concurrir con la formación morada. Tras la ruptura, el pegamento. No hay mejor virtud que la necesidad. Aquí, Pablo Iglesias sabe dos cosas: que EH-Bildu sería un lastre en sus requiebros de seducción al PSOE para conformar alternativas, y que el PNV (nutriente vital de Geroa Bai) podría apoyar también sin problema un acuerdo de derechas o una gran coalición para la formación de gobierno en España. Tampoco olvidemos que, ante las no lejanas elecciones vascas, el PNV siente el aliento de Podemos y Bildu, que libran sus propias rivalidades. Martínez mantiene viva su espléndida formación como médico intensivista y trata de aplicar terapias de supervivencia. La concentración del voto tenderá a ser mayor y a ver qué candidato (¿él mismo, otra vez?) acepta encabezar una lista propia perdedora. Mejor diluirse que enseñorearse. Comer de la tarta ganadora tras haber abandonado el obrador.