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Balcones

Barkos -domingo mediodía- presentó a Geroa Bai como agente político de un cambio “sin populismo”. Barkos -domingo tarde- sacó réditos al populismo futbolero y presidió la recepción institucional de su Gobierno al CA Osasuna, recién ascendido a Primera División. La presidenta del Parlamento y algunos consejeros estuvieron en la ceremonia del Palacio de Navarra. El alcalde Asiron, de Bildu, organizó su propio montaje en el Ayuntamiento de Pamplona. Homenajes garantizados de víspera aun sin ascenso. La erótica de los balcones. El cambio no ha llegado a estas concesiones al populismo. Como club deportivo, Osasuna ha conocido irregularidades en su gestión, algunas perpetradas con la condescendencia de la “navarrísima” UPN. Ante el descalabro, una mayoría parlamentaria arbitró una solución de privilegio. Como equipo de fútbol, Osasuna ha tenido el mérito de hacer efímero su paso por la categoría de plata del fútbol español, con una afición entusiasta e incondicional -jugador número 12- y con suerte ocasional -jugador número 13-. Como sentimiento, Osasuna está muy extendido por Navarra, pero sin la exageración histriónica (Sabalza) de que la Comunidad Foral de Navarra se confunda con la Comunidad Foral de Osasuna. Hay navarros con mayor o único sentimiento hacia otros equipos e, incluso, y quizá más, navarros ajenos al fútbol y a símbolos balompédicos de identidad y pertenencia. La afición puede manifestar su alegría en el Sadar o en la Plaza del Castillo. Las recepciones oficiales son un oportunismo y una exageración. Baño de masas subsidiario. Esa costumbre conviene al político en el poder, sea de UPN (Barcina les regaló un Chupinazo que escamoteó a HB), de Geroa Bai (Barkos), de Bildu (Asiron) o de Podemos (Aznárez). La presidenta de Navarra y el presidente de la Generalitat (exalcalde de Girona) estuvieron en el palco de Montilivi. Este reconocimiento incurre en injusticias. Cuenta el mérito. Pero más su repercusión social.