Generales
navarra sostiene su compromiso con el cambio. Unidos Podemos saca once puntos al PSN -sorpasso confirmado- y está a 3,5 de UPN-PP. La coalición de derechas y el PSN subieron un poco en voto, lejos aún de cuando superaban con holgura los cien mil. Los sumandos de UP sólo sirvieron como operación aritmética, sin mayor capacidad de movilización. Fallo garrafal otra vez en el Senado -la más cruda consecuencia de la fragmentación- con mayoría absoluta del PP en esa Cámara decisiva para una reforma constitucional. En el conjunto del Estado, el miedo borró la sonrisa. Dos consideraciones: segundas partes nunca fueron buenas, y la arrogancia irrita y activa reacciones. No es inteligente que el único socio influyente posible sienta acoso destructor. El miedo conservador a un cambio político radical -la demoscopia jaleaba unas expectativas disparadas y disparatadas- y el miedo socialista al sorpasso estatal tuvieron consecuencias. Hasta el punto de que un partido desprestigiado por la corrupción y sus prácticas mafiosas ganó con más claridad y que la caída del PSOE por debajo del peor resultado de su historia quedó maquillada. En Navarra, la variación en la participación -por encima del 70% en las dos últimas elecciones- fue irrelevante (0,35%). Bajada del nacionalismo vasco: veinte mil votos en seis meses. Descalabro de Geroa Bai (la mitad de su resultado de diciembre), con caída a sexto lugar por debajo de Ciudadanos. Barkos, diputada en tres legislaturas, sobrepasó los sesenta mil votos como NaBai, perdió veinte mil como Geroa Bai, y ahora lidera la formación con catorce mil. De la Amaiur con diputado a la actual EH-Bildu median dieciocho mil votos, siempre por encima de GeBai. El cuatripartito foral sumó en diciembre cuatro mil votos más que su oposición. En junio han quedado casi veinticinco mil por debajo. Esparza-Chivite-Beltrán apresuran conclusiones forales. Todavía les quedan tres años de tratamiento contra la ansiedad fóbica.