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Amores

Barcina destacó que la elección de su marido fue una de las mejores decisiones de su vida. Fue en una entrevista radiofónica como candidata a la alcaldía al plantearle la delicada relación entre un arquitecto en activo y la máxima responsable del urbanismo local. La pareja llevaba diez años de matrimonio. Tardó veintiuno en percatarse de la inmadurez de su cónyuge. Barcina, primera consejera foral (36 años), primera alcaldesa de Pamplona (39-51), primera presidenta del Gobierno (51-55) y primera presidenta de UPN (49-55). En 2010 se divorció del arquitecto; en 2015, de la presidencia del partido (aún con dos años por delante). Barcina fue relevante en la historia de UPN, más aún que el cantarín Sanz y el severo fundador Aizpún. Otro enlace: UPN creyó tomar en 1991 su mejor decisión electoral: las nupcias políticas con el PP. Hasta que en 2008 pagó el tributo del despecho y la separación porque aquí le había convenido echarse un amante ocasional (el PSN). Quizá lo olvidó el diputado Alli cuando enfatizó en la tribuna del Congreso que los navarros somos “gente de palabra” (para UPN, navarros son los suyos). Recetó la emulación del pacto UPN-PSN, “modelo de éxito” en Navarra. ¿Y el despilfarro económico, la deuda y la destrucción de la CAN? Después de sus devaneos con Roberto, Yolanda recuperó el vínculo con la derecha española homóloga, luego revalidado. Su restauración casa ahora a UPN con el centralismo endémico del PP y la radical aversión de C’s a los derechos forales. Los regionalistas arguyen que términos como “armonización” o expresiones como “garantizar los principios de autonomía, coordinación, solidaridad e igualdad” se refieren solo al régimen general. El hígado de UPN ya ha demostrado capacidad para filtrar pactos del PP con el PNV y otros nacionalismos periféricos denostados por los regionalistas. Barcina alegó inmadurez para legalizar su cambio personal. UPN ve madurez en un gran pacto para abortar el político.