Síguenos en redes sociales:

Jajaja

Bastantes lectores se han hartado de la serie Manada por entregas, y les comprendo. No resulta agradable nada que dure mucho, y mucho menos algo tan desagradable. Aun así hoy apoyo a quien lleva el asunto en este medio. Pues como debe ser sigo sin poner cara a la víctima, de la que sólo se ha dado la edad, y sin embargo vamos sabiendo cómo funciona una banda de cabrones, y hasta cuánto de cabrones podría haber en cada uno de nosotros.

Estamos aprendiendo que para violar no hace falta ser un lobo solitario ni un salvaje inadaptado, y que en ciertos sectores sociales se considera una heroicidad drogar a una chica, abusar de ella, grabar el horror y compartir el vídeo. Tal vez nos haga reflexionar el hecho de que el quinteto canalla contaba con una populosa hinchada, la cual lejos de denunciar o al menos censurar sus delitos los aplaudía y tomaba a broma. “Prenda ve un cuerpo humano inconsciente y ahí está el tío para robarle o meterle mano, jajaja”, comenta un colega. Siendo vomitiva la actitud del ladrón agresor, asusta más ese inmundo y cómplice jajaja, ese babeante y gregario jajaja del que, sin este culebrón por fascículos, no tendríamos noticia.

Sí, empieza a ser aburrido y al morbo le ha salido moho. Pero también acabaron en bostezo las mil portadas del GAL y la corrupción. Gracias a estas meticulosas crónicas no sólo recordamos que quince iniciales pueden violar a una mujer. También se va iluminando un entorno paleolítico que parecía extinguido. Quizás hasta surjan más agentes del orden, y gente de orden, abonando este desorden. Y ya de paso nos conocemos a nosotros mismos, a ratos más cerca del jajaja de lo que creemos. El periodismo es eso.