Disciplina
María Chivite, amazona que lleva las riendas del PSN, ha tenido que caerse del caballo y darse duras costaladas electorales para admitir una evidencia: “En Navarra hemos aprendido que cuando apuntalas a los que están en el Gobierno, dejas de ser una alternativa de Gobierno. Es lo que le ha pasado al PSN y lo que no queremos que le pase al PSOE”. Sus palabras merecen la misma credibilidad que su partido regional y estatal: ninguna. El PSN ha sido recalcitrante en el error. Cuando ha amagado con corregir el rumbo, Ferraz ha dado un golpe de timón. El propio Óscar López -uno de los hombres de confianza de Sánchez y sucesor de Chivite como portavoz en el Senado- acompañó a Pamplona a Pepiño Blanco en 2007 para poner firmes a unos socialistas navarros proclives al entendimiento con NaBai. Con mofa y escarnio. El PSN apuntaló a la derecha. A la siguiente oportunidad, llegó a hacerlo con asientos en el Ejecutivo y en la Administración. La cuesta abajo electoral, imparable. Chivite no se aventura a pronosticar el comportamiento en los siguientes comicios autonómicos en cuanto a su actitud hacia UPN (“Pueden pasar muchas cosas”), aunque “en estos momentos” un “no a Rajoy es también un no a UPN”. El PSN quiere ser “alternativa de un gobierno de derechas y de un gobierno nacionalista”. El problema está en la conjunción: en lugar de la copulativa Y (ya ha copulado bastante con UPN) tiene que usar la disyuntiva excluyente O. La sociología navarra no permite la exclusión de la ideología nacionalista vasca al formar una mayoría de gobierno alternativa a la derecha. Chivite ignora si el PSOE facilitará con abstención la investidura de Rajoy. Aplica la cataplasma de que, si así fuera, no se garantizará la gobernabilidad. No es partidaria de romper la disciplina de voto. España no tendrá un gobierno “a la navarra” (multipartito), sino “a lo PSN”: apuntalamiento de la derecha. El NO, coherencia ideológica. La abstención, cobardía electoral.