Salvador
La cigüeña lo dejó en Iruña con trece días de retraso. En lugar del 1º de abril, día de la Victoria, Carlos Salvador nació el 14 de abril, día de la República. El diputado Salvador concentra su opinión sobre la actual presidenta de Navarra en los caracteres de un tuit: Barkos: arma de destrucción del progreso y la convivencia para lograr la independencia de Euskalherria en 2026. Carlos Salvador, 50 años, licenciado en Derecho, casado y padre de cuatro hijos, director en excedencia de una consultoría y correduría de seguros, lleva en las Cortes Generales desde 2003. Tras medio año en el Senado como sustituto de Campoy, ésta es su quinta Legislatura en el Congreso. Siempre con el número dos a la espalda, precedido por Del Burgo, Cervera, Pérez Lapazarán o Íñigo Alli. Su defensa sanguínea de Navarra es compatible con la tributación (1%) en Madrid como miembro de una SICAV (Sociedad de Inversión de Capital Variable), en la que, según su última declaración de bienes, tiene 317.000 euros (04-07-16). UPN alaba su “transparencia” por publicar una “situación familiar que viene de tiempo atrás”. El dinero no tiene patria. Ni para los más patriotas. La actividad de Carlos Salvador en Twitter revela su fobia a los aberlaches (así lo escribe) y Podemos, y su filia a los brazos armados de España, la Monarquía, la ortodoxia católica, o columnistas como Sostres y Tertsch. En tanto que disconformes con el mensaje real de Navidad, califica a las Asociaciones de la Memoria Histórica como “bandas profesionales del rencor, que viven del odio”. Parece congraciar con la figura de Trump: “No va a dar tregua. ¿Elefante en cacharrería o el fin de la corrección política, el postureo y la política de salón?”. En todo caso, crítico con el relevo: “El team Obama no parece querer dejarle las cosas muy fáciles al nuevo equipo de Trump. ¡Qué difícil es irse bien!”. Como UPN del Ayuntamiento de Pamplona y del Gobierno de Navarra. Autocrítica no pretendida.