Mesa de Redacción

Pétreo Sánchez

08.02.2020 | 21:12

todos contra Sánchez. Y Sánchez encantado. Encantado de conocerse antes que nada, porque un sujeto de semejante porte goza sabiéndose protagonista, pasto de los focos a tiempo completo. Después está la política y no hay mejor lugar en ella que el centro del tablero, singularmente en periodo electoral, como eje de la campaña en tanto que pieza a derribar. Ahí está sólidamente asentado Sánchez y no desde luego sólo por méritos propios desde el reconocimiento de su formidable resistencia. De hecho, buena parte de los suyos querían darle jaque mate hasta que los polos se alinearon en su beneficio. Por un lado el soberanismo catalán, con sus enmiendas a la totalidad a los Presupuestos del Estado, y del otro extremo la ultradiestra colérica persistiendo en el ridículo de acusar a Sánchez de venderse al independentismo. Ciudadanos todavía le haría el favor adicional de vetarle para futuros pactos, regalándole la condición de dique contra el frente de derechas radicalizadas. La resultante es que el victimismo mediante el que Sánchez recuperó el liderazgo del PSOE tras aquella rebelión de los barones le servirá para ganar las próximas elecciones generales, aunque está por ver si conservará la Moncloa. Vaya paradoja, pues el pétreo Pedro Sánchez encarna la antítesis de la fragilidad. Basta con mirarlo.