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Mesa de Redacción

Javier Encinas

Unidad frente a los ultras

Unidad frente a los ultras

En las elecciones generales se pierden muchos votos por el desagüe. Al repartirse 350 escaños entre 52 circunscripciones electorales (las 50 provincias, más Ceuta y Melilla), la mayoría de territorios solo mandan al Congreso entre cuatro y ocho diputados. Esto supone que sin alcanzar al menos el 15% de los votos sea muy difícil obtener representación. No tiene nada que ver con los comicios autonómicos, en los que suele bastar con superar el mínimo exigido (que oscila entre el 3% y el 5%) para asegurarse asiento en la Cámara.

Conociendo estos antecedentes, que se repiten en todas las convocatorias electorales, Rufián ha llamado a las organizaciones progresistas a organizarse de tal modo que se evite la habitual sopa de siglas que históricamente ha penalizado más a la izquierda, aunque tampoco la derecha es ajena a este problema. El mediático político catalán llama a la unidad de este espacio para hacer frente a la corriente ultra, desde el convencimiento de que si ganan las derechas, “nos van a fusilar políticamente por separado”.

No le falta razón cuando advierte de las pérdidas que acarrea la concurrencia diseminada. Sirva de ejemplo el escrutinio de las elecciones generales de 2023 en Navarra. En aquella cita, Sumar obtuvo 43.564 votos (el 12,9%) y Geroa Bai 9.839 (el 2,9%). Ninguna sacó escaño, pero si hubieran ido juntas estas dos formaciones que comparten gobierno en la Comunidad Foral, habrían tenido 53.403 votos (el 15,3%).

Los suficientes para arrebatar el diputado a UPN, que fue la cuarta fuerza con 51.764 votos (el 15,3%). Esto y nada más es que lo que está tratando de explicar Rufián. Otra cosa es llevarlo a la práctica. Algo más que complicado.