Día de los Bosques

09.02.2020 | 01:51

desde el año 2013, el 21 de marzo no marca únicamente la llegada de la primavera en el hemisferio norte y del otoño en el hemisferio sur. También se celebra en todo el mundo el Día Internacional de los Bosques, un evento ideado por la ONU para poner de relieve la importancia de las áreas forestales del planeta. Fecha que comparte con el Día Internacional del Síndrome de Down y con el de la Eliminación de la Discriminación Racial. Ese día se intenta generar una mayor conciencia de la importancia que tienen los bosques para la vida humana. Esta edición de 2019 pretende llamar la atención sobre la educación como un medio indispensable para aprender a amar el bosque.

¿Por qué y para qué tantos días internacionales? La ONU nos responde que estos días son para sensibilizar, concienciar, y señalar que existe un problema sin resolver, un asunto importante y pendiente en las sociedades para que los gobiernos actúen y tomen medidas o para que los ciudadanos así lo exijan a sus representantes.

Esta jornada sirve para conocer más los bosques y cómo su conservación influye positivamente en la vida de todos los habitantes de la Tierra. Los bosques cubren un tercio de la superficie terrestre del planeta y albergan al 80% de las especies de plantas y animales terrestres. Los bosques son parte de nuestra vida en más formas de las que creemos. Cuando bebemos un vaso de agua, leemos un libro, respiramos aire limpio, construimos una casa o nos sentamos en una silla para comer en una mesa no siempre relacionamos estas acciones con los bosques. Sin embargo, estos y muchos otros aspectos de nuestras vidas están vinculados a los bosques.

La conmemoración del año pasado fue una oportunidad para reflexionar sobre los bosques y las ciudades sostenibles. Hoy en día más de la mitad de la población mundial vive en las ciudades y se estima que en 2050 llegue hasta el 70%. Debemos convertir las ciudades en lugares más saludables y tener en cuenta que los árboles refrescan y filtran el aire de partículas contaminantes, y son un sumidero del CO2. Por poner un solo ejemplo de la influencia en la infancia, hoy se sabe que los niños/as que viven cerca de zonas verdes tienen entre un 11% y un 19% menos de probabilidad de desarrollar obesidad. En 2017 el tema elegido fue los bosques y la energía, y en el 2016 sobre los bosques y el agua. Los bosques juegan un papel importante en el recorrido del agua en la Tierra. Ayudan a prevenir los problemas causados por la abundancia de agua, a mantener el suelo unido evitando la erosión y el desprendimiento de tierra, a evitar que el tiempo sea demasiado seco o demasiado cálido, y a limpiar el agua de lluvia filtrándola a través de sus suelos forestales.

En 2016 se evidenció que la superficie cubierta por bosques en todo el mundo todavía seguía disminuyendo, aunque más despacio que antes, y que en algunas partes la superficie forestal estaba incluso aumentando, como es el caso de Navarra.

Los bosques contribuyen de manera destacada en la economía. Se estima que solamente en madera y leña, en todo el Estado, el aprovechamiento es de 20 millones m3/año (1.000 millones de euros), el corcho con 70.000 t/año (solo el tapón de corcho supone 350 millones de euros al año), resina natural con 12.000 t/año (14 millones de euros al año). La madera es la base de un complejo tejido industrial que incluye: madera aserrada, tableros, envases de madera, industria de pasta y papel, e industria del mueble. Aquí no contabilizamos los ingresos económicos que suponen otros recursos que nos dan los bosques como la caza o las setas, ni el valor de la regulación hídrica, o la mejora de la calidad del agua, o el efecto sumidero de carbono atmosférico, por no hablar del control de la erosión y procesos de desertización, ni tan siquiera del uso de la biomasa de origen forestal. Pero los bosques también contribuyen en el desarrollo rural y el mantenimiento de población en áreas con peligro de despoblación, ¿cuánto vale esto?

Se está desarrollando un proyecto europeo en el que participan una veintena de pequeñas empresas de varios países llamado Star Tree sobre árboles de uso múltiple y de productos forestales no madereros (PFNM) que busca potenciar y acelerar la transferencia al mercado de PFNM. Se trata de poner en valor estas otras producciones mucho más rentables que la madera. Son árboles que producen resinas, corcho, setas, arándanos, frambuesas, que actúan como sumideros de CO2, avifauna. Sin descartar el valor económico que puede generar el turismo y la salud (baños de bosque).

En Navarra, hemos sabido de tres proyectos ilusionantes que pueden generar riqueza de PFNM como es el Bosque Perimetral de Tafalla que está impulsando la asociación Berdesia; la Casa del Bosque en Acedo, un proyecto participativo para el conocimiento, cuidado y puesta en valor del bosque de encina. Y por último, el desarrollo en el valle de Erro, por parte de la cooperativa Oihanats, de los baños de bosque-oihan bainua en todo lo relacionado con la salud humana y los bosques.

El autor es psicólogo clínico