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La carta del día

1025-2025: Navarra, la protagonista borrada de la Historia

1025-2025: Navarra, la protagonista borrada de la HistoriaCedida

En 1025 apa reció por primera vez el nombre de Ipuscua, en un documento del monasterio aragonés de San Juan de la Peña. Y ese mismo año, en la llamada Reja de San Millán del monasterio del mismo nombre situado en la actual La Rioja (entonces, Nájera), se citaron por primera vez en un escrito los nombres de pueblos alaveses como Gastehiz, Adurzaha o Hagurahin. Con este motivo, durante 2025 se celebraron diversos actos conmemorativos de estos dos milenios. Es de agradecer ese ejercicio de memoria, pero... ¿cómo se nos ha contado?

En Gipuzkoa, durante el primer semestre del año se organizó una exposición conmemorativa de este acontecimiento en el museo San Telmo de San Sebastián. En esta exposición, para explicar el contexto del documento de 1025, se decía que era “un territorio difuso”, un “territorio no definido”, o que los valles de ese territorio eran “divisiones administrativas para la recaudación de rentas por los reyes”. En los mapas incluso se utilizaba un mapa de la Gipuzkoa actual.

Pero... ese territorio, ¿dónde estaba? ¿Era un núcleo independiente? ¿Por qué apareció en un documento aragonés? ¿Qué rey recaudaba esas rentas? Sólo una vez se mencionaba que fue “durante el reinado de Sancho III el Mayor de Pamplona”... pero no se explica nada más. En algunos eventos posteriores, afortunadamente, se hizo alguna mención a Navarra, pero de forma bastante aislada.

Pasemos a Álava. Aquí en otoño se realizaron una exposición itinerante y un folleto con el título De ferro de alaua. Para describir la Álava del siglo XI, se dice que este territorio “llegaba hacia el Este, hasta Navarra”: no se encontraba, pues, dentro de Navarra. Se dice también que era “una densa red de pueblos”, pero, una vez más, no se dan más explicaciones.

¿Era también este un territorio independiente? ¿Por qué apareció en un monasterio de la actual La Rioja? Más adelante se dice que “los reyes de Pamplona (...) intentaron consolidar su hegemonía en el territorio alavés” y que “en el proceso de consolidación y expansión de los reinos cristianos de la península Ibérica (...) jugaron un papel fundamental monasterios como San Juan de la Peña (...) y San Millán”. Todo muy general, y sin mencionar apenas Pamplona-Navarra.

¿Alguien entendería ir a Pompeya y no oír ni una sola alusión al Imperio romano? ¿O ir a ver las Pirámides de Gizeh, y que apenas se mencione a los faraones de Egipto? Pues eso mismo es lo que se hace aquí, sin ningún rubor: una tergiversación del contexto, a fin de ocultar el sujeto histórico.

Y es que no se pueden entender ambas menciones sin tomar en cuenta al Reino de Pamplona / Nafarroa, pues este es su contexto: La Rioja, Euskadi... no existían, y Álava, Gipuzkoa, Aragón... no eran los territorios históricos de hoy en día, sino comarcas dentro del Reino de Pamplona, de ahí esas relaciones entre las mismas. Tampoco Pamplona o Navarra era la Comunidad Foral de Navarra de hoy. No es casualidad que estas alusiones aparezcan a la vez, justo cuando Sancho el Mayor organizaba su vasto Reino.

Hay que recordar que también en la misma época aparecen las primeras menciones a los vizcondados de Lapurdi y Zuberoa, fruto de las relaciones entre Sancho El Mayor y el condado de Vasconia (otro protagonista borrado de nuestra historia...). Pero, una vez más, en vez de reivindicar nuestra unidad histórica, celebramos nuestra división.

¿Y por qué se hace eso? Por parte de los periodistas o de la gente, por desconocimiento, sin duda. Por parte de las instituciones y de las universidades, en cambio... que cada uno haga su propia reflexión. Sea como fuere, y desde el punto de vista estrictamente científico, es inadmisible que se explique nuestra historia desde el presentismo y desde mitos como la eternidad de los territorios históricos.

Como decía el pensador checo Milan Kundera, “para acabar con las naciones, antes que nada, se les quita la memoria (...) y se les inventa otra historia”. El memoricidio es el último paso en todos los procesos de conquista y asimilación. Y en esas estamos...

Navarra es nuestra memoria, la protagonista imprescindible para ser dueños de nuestra dignidad y de nuestro futuro. No lo olvidemos. No la olvidemos.