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Un avance necesario que exige ir más allá

Un avance necesario que exige ir más alláEP

El reciente acuerdo alcanzado entre UGT, CCOO y el Ministerio de Trabajo y Economía Social para revalorizar el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) representa una gran noticia para millones de trabajadoras y trabajadores en nuestro país. El acuerdo fija el SMI en 1.221 euros brutos mensuales en 14 pagas, lo que significa un incremento de 37 euros al mes, 518 euros más al año, y una cuantía anual de 17.094 euros. Esta actualización salarial se traduce en una mejora real del poder adquisitivo de 22.000 navarros y navarras que perciben los salarios más bajos y responde al compromiso de acercar el SMI al 60% del salario medio nacional, tal como establece la Carta Social Europea. No es una cifra arbitraria, sino un umbral que permite avanzar hacia un trabajo que garantice condiciones de vida dignas.

Este avance es fruto de la acción sindical constante, de la negociación y de la presión organizada por UGT y CCOO, que han situado en la agenda política la necesidad de salarios dignos y condiciones de vida justas. Es un paso firme contra la precariedad y una contribución directa a la cohesión social que debe ser valorada y defendida. Porque no hay que olvidar que, gracias a UGT y CCOO, en los últimos 10 años el SMI se ha revalorizado un 85%, pasando de 9.172,80 euros brutos anuales (655,20 euros brutos al mes por 14 pagas) a 17.094 euros brutos al año o 1.221 euros brutos mensuales en 14 pagas, prácticamente el doble que hace una década. Tras años de lucha sindical, hemos logrado consolidar una subida que fortalece una senda de dignificación salarial, imprescindible en un contexto en el que la precariedad y la desigualdad continúan afectando especialmente a las mujeres, a la juventud y a los colectivos más vulnerables.

Evitar los mecanismos de absorción

Sin embargo, no basta con que el SMI suba en el papel si esa mejora no se traduce en incrementos reales en las nóminas de las personas trabajadoras. Tenemos que seguir trabajando para que la negociación colectiva traslade esas mejoras a los convenios, actualizando las tablas salariales, mejorando los salarios mínimos por convenio y evitando que los mecanismos de absorción y compensación salarial pueden provocar que, en la práctica, la subida quede neutralizada si las empresas rebajan otros complementos al mismo tiempo que aumenta el salario mínimo.

Porque hay que evitar que miles de trabajadores vean cómo su nómina queda igual pese a que la cifra del SMI aumente en el Boletín Oficial del Estado. Porque existe un riesgo real de que estos incrementos no se traduzcan en mejoras efectivas de las nóminas si las empresas recurren a mecanismos de absorción y compensación, neutralizando la subida mediante la reducción de complementos salariales. Esta práctica vacía de contenido una medida que nace precisamente para mejorar los ingresos reales de las personas trabajadoras. Por eso, desde UGT hemos insistido en la necesidad de revisar el marco normativo del SMI y de reforzar la negociación colectiva como herramienta clave para garantizar que cada subida se note de verdad en el bolsillo.

Es precisamente por eso por lo que, en el marco de este acuerdo, hemos insistido y obtenido el compromiso del ministerio para reformar el decreto de salarios mínimos con el objetivo de limitar estos efectos compensatorios, asegurando que cada euro de incremento llegue efectivamente al bolsillo de los trabajadores y trabajadoras. Este compromiso demanda vigilancia, seguimiento y, sobre todo, un enfoque sindical sólido en la negociación colectiva para garantizar su cumplimiento efectivo.

Mejorar los convenios

En Navarra conocemos bien esta realidad. Sabemos que el salario mínimo ha sido, en muchos sectores, un suelo sobre el que se han apoyado convenios que hoy necesitan actualizarse. El SMI debe empujar los salarios hacia arriba, no sustituirlos. Ese es uno de los grandes retos que tenemos por delante y que exige responsabilidad por parte de todos los actores.

No podemos conformarnos únicamente con incrementos automáticos; necesitamos que el incremento de los salarios mínimos impulse a su vez la negociación colectiva en los convenios, que éstos recojan subidas adicionales y mecanismos que eviten la sustitución de complementos por el propio SMI. El objetivo debe ser claro: no solo que suba la cifra legal, sino que aumenten los ingresos reales de las familias trabajadoras.

Tampoco podemos obviar que este acuerdo se haya alcanzado sin el respaldo de las organizaciones empresariales. Respetamos las discrepancias, pero esa falta de apoyo de la patronal revela una preocupante resistencia a reconocer que un modelo productivo justo y sostenible debe pasar por salarios dignos y por un reparto más equilibrado de la riqueza. No podemos aceptar discursos interesados que, a la postre, colocan la rentabilidad empresarial por encima de la dignidad salarial y la justicia social. Pero es que también creemos que defender salarios dignos no es incompatible con la viabilidad económica, sino todo lo contrario. Un mercado laboral más justo y equilibrado es también más estable y más productivo.

UGT Navarra reafirma nuestro compromiso con la defensa de los intereses de la clase trabajadora, con la lucha contra la precariedad y con la construcción de un mercado laboral más equitativo. Este acuerdo es un paso –importante– pero no el final de la ruta. Es un paso más en un camino que debe continuar con mejores convenios, salarios que recuperen poder adquisitivo y una distribución más justa de la riqueza. Nuestra tarea continúa, con la mirada puesta en garantizar que ninguna persona que trabaje tenga que vivir en la pobreza y que el progreso económico de este país se traduzca, de verdad, en mejora de las condiciones de quienes sostienen con su trabajo nuestra sociedad. Porque trabajar debe ser siempre una garantía de dignidad, no una vía hacia la precariedad.

El autor es secretario general de UGT Navarra