La salud es mucho más que la medicina
(Algunas reflexiones ante la huelga promovida por el Sindicato Médico de Navarra)
En la tradición occidental, la medicina se ha entendido como la ciencia dedicada a diagnosticar y curar enfermedades. Sin embargo, existen otras formas de concebirla. En la China antigua, por ejemplo, se pagaba al médico mientras las personas permanecían sanas y se dejaba de pagar si enfermaban. Esta costumbre refleja una idea poderosa: la verdadera finalidad de la medicina no debería ser solo tratar la enfermedad, sino preservar la salud.
Hace ya décadas que la Organización Mundial de la Salud y la comunidad científica superaron la visión reduccionista de la salud como mera ausencia de enfermedad. Hoy entendemos la salud como un estado de bienestar integral que se construye colectivamente y al que contribuyen tanto las personas como sus comunidades. En esa construcción participan numerosos tipos de profesionales: quienes proporcionan cuidados, atención psicológica, apoyo ante problemas familiares y sociales, acompañamiento en el entorno laboral o escolar, y quienes trabajan sobre las relaciones sociales y el ecosistema de barrios y pueblos. La salud no depende exclusivamente de la intervención médica, sino de un entramado amplio de factores sociales, ambientales y comunitarios.
Construir salud implica apostar por la promoción y la prevención. Significa mirar más allá de órganos y aparatos, y entender a las personas como seres integrales que viven en familias, barrios y pueblos. No somos piezas mecánicas aisladas. En consecuencia, se precisa impulsar la salud de manera global y no fragmentada.
Desde la década de 1970 sabemos que el sistema sanitario influye aproximadamente en un 15% en la preservación de la salud. Y dentro de ese porcentaje, la medicina representa solo una parte. Esto no resta valor a la profesión médica, pero sí nos obliga a situarla en su justa dimensión dentro de un modelo más amplio en el que las condiciones de vida y la colaboración de la ciudadanía aportan mayor cantidad de salud.
Estas reflexiones cobran sentido ante la huelga promovida por el Sindicato Médico bajo el lema “sin médicos no hay medicina”. Es evidente que la medicina necesita profesionales de la medicina, pero también es cierto que la salud necesita mucho más que medicina.
El cuidado de la salud –incluidas las enfermedades– exige el trabajo coordinado de la totalidad de profesionales, desde una visión integral e integradora de las causas y de las causas de las causas. La evidencia científica demuestra que los mejores resultados se obtienen cuando se trabaja en equipo y desde un enfoque multiprofesional.
La regulación de las condiciones laborales requiere hacerlo desde una perspectiva conjunta, que tenga en cuenta las particularidades de cada colectivo sin perder de vista el objetivo principal: mejorar la salud de la población. Si entendemos el sistema público de salud como una empresa común al servicio de la ciudadanía, resulta difícil justificar convenios diferenciados para cada estamento que prioricen intereses particulares sobre el bien común.
En el caso de la huelga promovida por el Sindicato Médico, algunas reivindicaciones genéricas como “evitar la huida de médicos de Navarra” o “condiciones dignas ya” encubren la petición de un estatuto propio diferenciado para el personal médico. No olvidamos que, en la pasada legislatura, se concedió a dicho sindicato un complemento salarial superior a 400 euros mensuales vinculado a la reducción de listas de espera, que sin embargo han continuado aumentando.
También llama la atención que no figure entre sus demandas la exigencia de condiciones similares en las empresas sanitarias privadas. Esto lleva a plantear si, como en ocasiones anteriores, subyace un enfoque que prioriza los intereses de una minoría que desea compatibilizar el trabajo público con el privado, obteniendo beneficios particulares a costa de la equidad y del fortalecimiento del sistema público.
Afortunadamente, la gran mayoría de profesionales de la medicina no se siente representada por este planteamiento y han secundado la huelga de manera muy minoritaria. Trabajan con profesionalidad y compromiso, y necesitan con urgencia que se resuelvan las carencias del sistema público mediante el aumento de plantillas, la estabilidad laboral y unas condiciones dignas. Exactamente en la misma medida en que lo necesitan el resto de profesionales de salud y la sociedad navarra.
Porque la salud pública solo puede sostenerse desde la equidad, la cooperación y el compromiso colectivo. Ni más, ni menos.
Médica especialista de Medicina Interna y médico especialista de Salud Pública, respectivamente. Asociación para la Defensa de la Salud Pública de Navarra / Nafarroako Osasun Publikoaren Aldeko Elkartea