El poder de las mujeres, el poder que construye
El 8 de marzo es el día en que las mujeres de todo el mundo juntamos nuestras voces para reconocernos en los logros conseguidos y para reivindicar, con firmeza y sin fronteras, que los derechos de las mujeres no son negociables. Es una fecha de celebración, sí, pero también de memoria, de conciencia y de lucha compartida.
Este año, en CCOO celebramos el Día Internacional de la Mujer bajo el lema El poder de las mujeres, el poder que construye. Un lema que resume una convicción profunda: el poder de las mujeres no es un poder que impone ni que excluye; es un poder que transforma, que sostiene, que crea comunidad y que mejora la vida de todas y todos.
El feminismo de CCOO es internacionalista. Reivindicamos los derechos y el poder de todas las mujeres del mundo, todos los días del año. Porque somos nosotras quienes sostenemos la vida, quienes cuidamos, producimos, investigamos, enseñamos, construimos y transformamos. Y lo hacemos ejerciendo poder: el poder de la palabra, de la unidad, de la conciencia, de la organización, de la negociación colectiva y del sindicalismo feminista.
Las sindicalistas de CCOO alzamos la voz para reivindicar ese poder como un poder transformador. Un poder que cambia las condiciones laborales, que cuestiona los modelos familiares desiguales, que modifica los centros de trabajo, que interpela a las instituciones y que empuja a la sociedad entera hacia mayores cotas de justicia. Nuestro poder no es simbólico: es concreto. Se traduce en convenios, en protocolos, en planes de igualdad, en mejoras salariales, en medidas de corresponsabilidad.
Ese poder de las mujeres es también el que resiste ante el avance reaccionario. Frente a quienes pretenden retroceder en derechos e imponer sin pudor programas autoritarios, el feminismo se erige como dique de contención. No es casual que las derechas ataquen al feminismo: saben que es una fuerza profundamente democrática, que cuestiona privilegios y que amplía libertades. Frente a su odio, nuestra alegría. Frente a su destrucción, nuestro poder constructivo. No vamos a dar un paso atrás. Seguiremos defendiendo el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos, nuestro tiempo, nuestros empleos y, en definitiva, sobre nuestras vidas.
Reivindicamos el poder de las mayores que abrieron camino cuando todo estaba por conquistar, y el de las jóvenes que hoy siguen ampliando horizontes. El poder de las trabajadoras de todos los sectores, de las migrantes, de las que desempeñan los trabajos más precarios; de quienes pelean por subsistir en la economía sumergida; de quienes no figuran en las estadísticas de empleo porque se ven obligadas a cuidar; de las madres y de las no madres; de las abuelas que sostienen redes invisibles de apoyo. Las mujeres tenemos el poder de sacar adelante a las familias, de defender la igualdad en los centros de trabajo y de abrir paso a nuevas generaciones libres de violencias y desigualdades.
En CCOO de Navarra ese poder también se refleja hacia dentro. Por primera vez, cuatro de las siete secretarías generales de las federaciones están lideradas por mujeres. Este es un hito en nuestra organización. No es solo una cifra: es el resultado de años de trabajo, de compromiso y de feminismo sindical. Es la constatación de que avanzamos, de que rompemos techos de cristal también en nuestras propias estructuras y de que el liderazgo de las mujeres fortalece al conjunto del sindicato.
Frente a las múltiples desigualdades y a las violencias machistas, CCOO responde construyendo acción sindical. Nuestro poder nace de la organización y de la unión. Del trabajo cotidiano, muchas veces silencioso, en empresas y sectores. Con propuestas concretas y herramientas eficaces: protocolos frente al acoso sexual y por razón de sexo, medidas contra la LGTBIfobia, negociación de convenios y planes de igualdad, acuerdos para mejorar salarios y condiciones laborales, movilización cuando es necesaria. Nuestro feminismo no es retórico; es práctico y transformador.
Las mujeres somos motor de cambio social y exigimos políticas públicas que garanticen condiciones dignas para todas las mujeres trabajadoras –porque todas lo somos–. Necesitamos empleo estable, salarios justos, planes de igualdad efectivos, protección real frente al acoso y una organización social de los cuidados que deje de recaer mayoritariamente sobre nosotras. Necesitamos tiempo, autonomía y derechos.
Este 8 de marzo volveremos a tomar las calles. Lo haremos para celebrar lo conseguido y para recordar que el poder de las mujeres está en marcha en todos los espacios: en los centros de trabajo, en las instituciones, en los barrios, en las aulas y en los hogares. Seguiremos ocupando todos y cada uno de los rincones que también nos pertenecen y que durante demasiado tiempo nos fueron negados.
Nos uniremos a las manifestaciones y concentraciones convocadas por el movimiento feminista en Pamplona, Tudela y en las distintas localidades navarras, e invitamos a toda nuestra afiliación y al conjunto de la sociedad a participar. Porque cuando las mujeres avanzamos, avanza la democracia. Porque nuestro poder no resta: suma, construye y transforma.
La autora es secretaria de Mujeres e Igualdad de CCOO de Navarra