El 12 de marzo de 2026 se cumplen 40 años que una importante y significativa mayoría de navarras y navarros dijimos no a la organización militar NATO-OTAN en referéndum. Aquella consulta convocada por el engreído e incompetente Felipe González y al que propugnaban el sí los partidos, que se decían mayoritarios dio un resultado, el pueblo de las navarras y navarros demostró que es una sociedad avanzada y progresista. Fue altamente significativo que las victorias del no en el Estado hubiesen tenido su mayor reflejo en los cuatro territorios de Euskal Herria, y en parte de Catalunya y Canarias, aunque la respuesta pacifista fue muy importante en todo el Estado.

Aquel referéndum de 1986 puso al descubierto la falsedad y fragilidad de muchas de las creencias y propagandas políticas, que hasta entonces se habían vendido como dogmas. El hecho de que AP, UPN, CDS, PSOE, PNV y un largo etc apoyasen el sí, pero el pueblo dijese mayoritariamente no, hizo cambiar las estrategias de la derecha navarrista.

Desde la perspectiva actual el balance de la organización político militar de la NATO-OTAN es no solo patéticamente insatisfactorio, sino y sobre todo ideológicamente inconsistente. La NATO-OTAN no solo no ha evitado que haya habido y siga habiendo en la propia Europa y en el mundo occidental, y por supuesto en el resto del mundo, guerras crueles, criminales y sucias, mezcladas con negocios intereses económicos y zarpazos del imperialismo sino que ha sido la base de la degradación ideológica del modelo europeo, que se debería basar en los derechos humanos y en la democracia. Sin embargo, todas esas guerras e injusticias también son nuestras, en la medida en que somos europeas, europeos y occidentales.

Son guerras nuestras y nos atañen, la guerra de los Balcanes, la guerra de Rusia-Ucrania, el genocidio de Gaza y Palestina, la guerra de Sudán, Sáhara… no nos es ajena ninguna de estas guerras y los principios ideológicos tienen que ser validos en general y por lo tanto aplicables a todas las confrontaciones violentas y no solo a unas y no solo parcialmente.

El principio básico del pacifismo es el de no a todas las guerras y el de correlativamente sí a las soluciones basadas en los derechos humanos y en la democracia y llevadas a efecto mediante cauces de diplomacia y diálogo. El drama es que en el siglo XX y XXI la Unión Europea, supeditada por imperativo imperialista a la NATO-OTAN no ha sido capaz de promover soluciones democráticas post coloniales, sino que se ha colocado como peón secundario en la maquinaria de guerra occidental.

Las únicas guerras que se ganan y cuya victoria permanece son las ideológicas, pero la cultura occidental no ha sacado aún las consecuencias del hecho de que el colapso de los sistemas llamados del socialismo real, –sobre todo la URSS–, hubiese colapsado no por motivos militares, ni económicos, sino por motivos exclusivamente sociales y políticos. La razón del desmoronamiento de la URSS se debió solamente a que la sociedad había avanzado por delante de las estructuras políticas. Y así tiene que suceder y estoy convencido de que sucederá también en modelos tan tremendos y colosales como el de la propia China.

Volviendo al tema del 40 aniversario del no de Navarra a la NATO-OTAN y de los cambios políticos que aquello originó y utilizando inevitablemente algunos resortes de sarcasmo no es posible olvidar que la derecha navarrista proveniente del siglo XIX y promovida por servicios de inteligencia estatales como el Somaten no en su versión histórica sino en la versión del mismo que amañó el dictador Miguel Primo de Rivera.

Desde entonces UPN se opone a cualquier consulta o referéndum en Navarra, tal como lo ponían de manifiesto aquellas manifestaciones de las sobremesas del partido después de la segunda copa de pacharán en las que se decía que había el peligro de que en un momento dado los navarros se volviesen locos… el referéndum en Navarra fue uno de los eslóganes y escudos inventados precisamente por el navarrismo, tal como lo demuestran incluso el discurso de Jesús Aizpín en el club Siglo XXI de Madrid en 1976. De aquellos polvos surgió la disposición transitoria cuarta contra la que ahora tanto patalean y que es una consecuencia directa de su posicionamiento estratégico. Hasta entonces la derecha navarrista defendía que el referéndum tendría que ceñirse solo a Navarra, pero desde que la izquierda abertzale asumió el ámbito de decisión de Navarra, como referencia democrática huyen de aquella su primigenia idea. Lo cierto es que la derecha navarrista siempre se ha comportado como un movimiento extremista y ha defendido las posturas históricas más retrógradas en todos los ámbitos económicos, sociales y culturales.

De todos modos lo que más duele y nos afecta es el propio retroceso de Europa que no es capaz de hacer frente a las pretensiones y a las veleidades imperialistas y criminales de Trump. Desgraciadamente no hay más remedio que esperar a que el poder de Trump empiece a ser neutralizado en las elecciones del próximo mes de noviembre a partir de las cuales esperamos que se convierta en Lame Duck para los dos últimos años de su legislatura. Fueron las americanas y americanos quienes lo pusieron y esperemos que ellos, que han sido los primeros y más perjudicados sean también los que lo releguen a la condición que es tan habitual en la segunda legislatura de los presidentes norteamericanos.

Obviamente eso no va a significar una reparación para todos los pescadores venezolanos asesinados en el Caribe najo la acusación esgrimida de que eran traficantes de drogas. El enorme problema del tráfico de drogas en Norteamérica tiene sus mayores responsables en la propia Norteamérica y precisamente no en las clases bajas de aquella sociedad en la que 80 millones de personas siguen sin derechos sanitarios, constituyendo un núcleo interno de pobreza en el propio corazón del imperio.

El pacifismo está en contra de que los mandamases de Irán puedan hacerse con resortes de armas nucleares, con la misma vehemencia con la que estamos en contra también de que tengas resortes similares personajes tan siniestros como Trump, Netanyahu, Putin y otros estamos en contra de las armas nucleares, igual que estamos en contra no solo de la guerra sino de todas las guerras, incluidas las guerras olvidadas como la de Sudán, Sáhara, etcétera. Europa tiene que recobrar la defensa del derecho a decidir como un derecho humano más, que lo es, tal como lo demuestran sus últimos tímidos y melindrosos alegatos contra la amenaza de Trump de ocupar por la fuerza Groenlandia. Le replicaron tímidamente que a los groenlandeses les asiste el derecho a decidir. ¿Y en el Sáhara? ¿Y en Kósovo? Se da la circunstancia de que el reino de España es el último de Europa en no reconocer a Kósovo, porque se alega que proclamó la independencia unilateralmente… todo ello salvo en el fútbol claro que cuando toca disputar un partido internacional, se disputa, claro.

El autor es abogado