La crisis del crédito privado amenaza a firmas como Apollo, Black Rock o KKR. Este mercado abarca más de 2 billones de euros. Según el FMI, el 35% del crédito que circula en el sistema ya es directamente de empresas no financieras y muestra la importancia que tiene este problema, porque puede llegar a poner en jaque a los sistemas financieros internacionales mientras todos miran hacia Irán. El crédito privado es financiación concedida fuera del circuito bancario tradicional, normalmente por grandes gestoras, fondos especializados o vehículos de inversión que prestan directamente a empresas. Es este sector el que está sufriendo varios tipos de problemas. El primero son los impagos. Fitch ha situado la tasa de default del crédito privado corporativo en EEUU en el 9,2% en 2025. El segundo es la liquidez, porque algunos fondos han tenido que limitar reembolsos cuando han aumentado las peticiones de salida de los inversores. Hace casi 7 años, los inversores británicos recibieron una dura lección sobre los riesgos de invertir en productos con liquidez inmediata. Cuando los inversores quisieron reembolsar su dinero tras un periodo de baja rentabilidad, el fondo fue suspendido y liquidado. Era el reconocido gestor de fondos Neil Woodford que gestionaba en empresas no cotizadas. Las gestoras de fondos que permiten reembolsos trimestrales pueden limitar la cantidad de capital que se puede reembolsar en un solo periodo de tiempo al 50% de los activos líquidos, ya que tiene que conservar las reservas de efectivo para evitar que el fondo tenga que vender activos.
Black Rock ya ha encendido las alarmas en el capital riesgo. La gestora de activos e inversiones más grande del mundo anunció que limitaba el reembolso de uno de sus fondos basado en crédito privado, HPS. La empresa tomó la decisión de limitar las retiradas de dinero de este vehículo financiero después de recibir una avalancha de solicitudes de reembolso. Este es un episodio en el que los inversores huyen de los fondos de deuda privada. Además, a medida que este modelo de negocio se expande, las instituciones están cada vez más preocupadas de que este caos se filtre a todo el sistema, pues estos vehículos tienen conexiones con bancos e instituciones. La inestabilidad del creciente crédito de instituciones no financieras puede extenderse por todo el sistema, afectando a los bancos y fondos más grandes del planeta. La decisión por parte de BlackRock de limitar los reembolsos de uno de sus principales fondos fue una medida operativa porque hubo retiradas demasiado grandes de uno de sus fondos.
Apollo también ha bloqueado los retiros de uno de sus fondos, ya que anunció que su fondo Apollo Debt Solutions limitó los reembolsos al 5%. Esto después de que los clientes pidieran unas devoluciones superiores al 11,2%. No se quedó solo. Ares ha seguido el ejemplo y anunció que su fondo, Ares Strategic Income Fund, también bloqueó al 5% del total de los activos del vehículo tras unas solicitudes de reembolsos del 11,6%. Estos han sido los últimos casos, pero otras firmas ya han tenido que tomar la misma decisión. Cabe remarcar que no es que todas estas firmas hayan visto comprometida su liquidez general, sino que todos los vehículos tienen un suelo del 5%. Si se retira más de esta cifra del total del vehículo en activos se considera peligroso para la liquidez y se procede a tomar esta clase de medidas para no tener que vender a pérdidas. ¿Por qué ha estallado el pánico? El problema es que los inversores que acuden a estos vehículos financieros pueden ser presas del pánico y querer retirar rápidamente su dinero. Esto es incompatible con la naturaleza de estas inversiones porque son más ilíquidas, requieren tiempos más largos. Estos fondos operan con menor liquidez y, por ello, unas retiradas agresivas pueden llevar a muchos de estos vehículos, que tienen vínculos directos con el sistema financiero, a situaciones límite, como bloquear las retiradas o vender a pérdidas. Si persisten problemas en los reembolsos, se podría cortar la financiación a algunos vehículos, especialmente los más arriesgados. Evidentemente no se llegaría a una fulgurante fuga de depositantes, como la de 2023 con Silicon Valley Bank, pero habría una progresiva fuga de inversores. Aunque la fuga de inversores puede ser gestionada mejor que una fuga de depositantes, hay que recordar que estas entidades no cuentan con los instrumentos que permiten a la banca contrarrestar tensiones graves de liquidez: las líneas de financiación de emergencia de los bancos centrales. Las restricciones a los reembolsos puede ser un indicador adelantado de una crisis de confianza en el sector. Todavía es pronto para anticipar el reajuste de valor que podría producirse en los vehículos financieros, que son los instrumentos utilizados para invertir y gestionar riesgos. Lo que no ayuda a tranquilizar al mercado es la opacidad del crédito privado, ya que este genera serias dudas porque cada vez hay más deuda de riesgo en la economía. La demanda de efectivo por parte de las compañías y la incapacidad de la banca para seguir el ritmo ha provocado que estas firmas busquen soluciones alternativas y apuesten cada vez más por créditos que le ofrecen instituciones no financieras. ¿Cómo se explica la crisis actual del crédito privado? Un factor clave es la existencia de vehículos de inversión con ventanas de liquidez relativamente flexibles, olvidándose de la relativa iliquidez de los activos. La presencia de inversores particulares en el crédito privado, aunque tengan un alto patrimonio, incrementa el riesgo de liquidez. Uno de los mayores riesgos para los inversores particulares es la liquidez y el que no comprendan plenamente las características de los productos, porque estos fondos no deben interpretarse como productos líquidos tradicionales. La conclusión es que estos productos no son realmente líquidos, los inversores deben saber que la liquidez no está garantizada porque cuando necesitan reembolsar dinero puede haber límites para hacerlo.
El autor es economista