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La carta del día

Bingen Amadoz

Carlos Garaikoetxea, lehendakari ohia

Carlos Garaikoetxea, lehendakari ohiaMiguel Tona

Siempre escuché decir que es de buen nacido ser bien agradecido. Como parte del pueblo llano, a veces sufriente y otras, congozante, entiendo que no se deben ocultar los méritos de quién en un determinado momento puso en marcha un país que todavía está construyéndose.

Hoy es el día que podemos disfrutar de instituciones bien asentadas que en el tiempo en que Carlos Garaikoetxea se convirtió en lehendakari ni siquiera existían. Otras estaban asomándose a un panorama prometedor gracias, como siempre ha ocurrido en este Pueblo, al esfuerzo de sus gentes, expertas en resistencia y en valores que transforman la sociedad.

Las ikastolas ya habían dado sus primeros pasos cuando se iniciaba la década de los ochenta. Entre sus impulsores estuvo Carlos Garaikoetxea y otros valerosos ciudadanos como Jorge Cortés Izal, Jesús Atxa, Elvira Zipitria y otras muchas, en distintas etapas.

Yo mismo tuve la fortuna de poder acceder a unas oposiciones para conformar la primera plantilla de la nueva radiodifusión autonómica vasca, propiciada claro está por el primer gobierno presidido por Carlos Garaikoetxea.

Pude salir de la caverna en la que estaba y me sentí por fin respirando la libertad del aire libre, donde brillaba un sol espléndido. Tuve que dejar con mucha pena mi querida meseta de Iruña. Fui el único navarro que lo hizo en aquel momento para incorporarme a EITB, aunque ciertamente Carlos Garaikoetxea ya había emprendido el camino de la costa antes que yo. Los hermanos vizcaínos me recibieron con los brazos abiertos igual que años atrás los hermanos guipuzcoanos habían acogido a mis padres en los difíciles años de la postguerra. ¡Cuanta ayuda hemos recibido en la Costa los vascos del interior, atrapados como hemos estado por religiones medievales en estado de pausa y por ideologías perversas y vergonzantes!

Entre los trabajadores contratados en aquel año de 1983 pronto nos dimos cuenta de la honradez con la que se había emprendido el camino de EITB. El inolvidable Ignacio Arregi sin duda dejó su impronta en aquellos inicios ilusionantes de la cadena autonómica. Recuerdo, que acostumbrados como estábamos al viejo y aplastante sistema de selección de la dictadura, no acabábamos de creernos un hecho incontestable. Nadie era del PNV. Nadie. Luego…luego fue después.

Era abril de 1983, poco después de que Arregi me comunicara que podía ir preparando las maletas para trasladarme a Bilbao, cuando me encontré en la calle Amaia de Iruña con un compañero de profesión, conocido militante de UPN. Me disparó una frase que me costó digerir y para la que, pillado en sorpresa, no tuve respuesta espontánea. “¡Claro! ¡Qué fácil lo has tenido! Siendo del PNV….” Ellos que siempre hacían de su capa un sayo, ni imaginaban que las cosas se pudieran hacer atendiendo a principios tan básicos como la igualdad de oportunidades.

Primer agradecimiento pues para Carlos Garaikoetxea por habernos dado la oportunidad de trabajar en lo que nos gustaba a los que no éramos, ni hemos sido nunca del PNV. Al principio de aquel primer mandato democrático, el gobierno de Garaikoetxea puso en marcha la Euskal Herriko Unibertsitatea. Al correr el tiempo, mi hija, que nació ocho años más tarde, pudo cursar sus estudios universitarios en Bilbao y en Donostia. EN EUSKERA. ¡Pero si para nosotros…eso había sido un sueño! Y se hizo realidad. Lehendakari ohia, mila esker berriz, gracias de nuevo.

Hubo un tiempo en que la música clásica en directo era terreno exclusivo de las élites, de los señoritos. En Iruña la Sociedad Filarmónica la integraban fundamentalmente aquellos que creían que el gusto y el buen oído era solo suyo, por haber nacido en cunas de alta alcurnia. Para los demás jotas y boleros. Pero llegó Garaikoetxea y mandó a cambiar. Se creo la Orquesta Sinfónica de Euskadi y desde entonces por precios perfectamente asequibles podemos asistir a conciertos que nos hacen disfrutar y hasta vibrar con sonidos que halagan nuestros oídos pobretones. Y eso es posible también en Iruña. Un regalo más para el interior navarro que no tiene que colaborar en los gastos propios de la orquesta, del mismo modo que ahorra el mantenimiento de las únicas radios y televisiones autonómicas que podemos ver y escuchar en toda Euskal Herria.

Muchos han sido los sinceros agradecimientos expresados estos días por personas de distintos pareceres y estamentos sociales para Carlos Garaikoetxea. Han sido tantos que resultan mas evidentes las ausencias y los silencios. Mila esker aunitz lehendakari ohia. Karlos Garaikoetxea. Agur eta ohore.