Me encanta Pamplona. Aunque antes me encantaba más, mucho más. De todos modos ya no estoy seguro de que pueda quedarme aquí, así que todo esto resulta superfluo. Me gusta la comida, y aunque aún no domine el idioma y no haya conseguido acostumbrarme a la alta presencia de heavy metal por algunos bares, amo a la gente. Por esto me mudé desde Londres y crié a mi hijo aquí. Durante dos décadas he estado enseñando inglés a estudiantes de ESO y Bachillerato como lector, con los bajos ingresos que un puesto de estas características implica.
Pero lo que no sabía antes, cuando vivía en mi dichosa ignorancia, era que la alta incidencia de heavy metal no alcanza el nivel de injusticia a la que llegan las leyes fiscales forales. Y cuando hablo de injusticia me refiero al tipo de atropello que te lleva a un estado de shock durante dos semanas, seguido de una depresión en la que todavía me encuentro y que voy alternando con problemas cardíacos.
¿Mi crimen? Vender un piso en Londres en nombre de mi madre. Lo comenté con Hacienda, y Hacienda me contestó “tendrá noticias nuestras”. Esperé a presentar mi declaración de impuestos del Reino Unido (un requisito legal) para informar después a Hacienda, ya que así es como me dijeron que se calculaban los impuestos aquí –según lo declarado en el Reino Unido–. Para presentar el año fiscal 21-22 tuve que esperar hasta enero de 2023, siguiendo la ley del Reino Unido. Por lo tanto, perdí la fecha límite del impuesto de Hacienda para ese año. Esperé.
Hacienda envió dos demandas registradas por correos. Una en agosto del 22, que en temporada de vacaciones no percibí. Otra en marzo de 2023 (en este último caso debo admitir el mea culpa).
Ha sido ahora cuando recibí un sobre –esta vez me contactaron sin ningún problema (es curioso cómo pueden comunicarse contigo cuando realmente quieren)– y una multa de: 35.000 euros (incluidos los intereses del impuesto original). Intenté rebobinar una y otra vez….35…0…0…0, no 3.500, no 350.
El cálculo original del impuesto sobre la propiedad de mi madre estaba fuera de lugar. De hecho, no pagué impuestos en el Reino Unido porque el piso no había obtenido ninguna ganancia de capital. ¡Sin embargo, Hacienda Navarra me acusa de haber obtenido una ganancia de capital de 170.000€! ¿Por qué? ¿Tienen un experto aquí en propiedades en el oeste de Londres? No lo creo. Y de aquí mis cuatro problemas principales:
1º. He recibido multas por un año de retraso que son una extorsión brutal: en el Reino Unido, esa multa es el 15 % del impuesto adeudado = 15 % de 45.000 (ni siquiera preguntes dónde se inventó esa cantidad) = 6.700 libras esterlinas. En Francia es el 10% del impuesto y luego 0,2% de interés al mes = unos 5.500€.
2º. La ganancia de capital debe tener en cuenta los valores reales, tal y como se hace en el Reino Unido, para medir la ganancia en términos reales, de acuerdo con lo que vale el dinero y la propiedad en ese momento. En los últimos 5 años el piso había bajado de valor real por ese motivo .
3º. Se debe tener en cuenta (desde el principio) las obras, los arrendamientos –dentro del sistema inmobiliario inglés–, etcétera que se deben pagar, contrapuestos a la ganancia.
4º. Hoy en día no podemos dejar el peso de las comunicaciones a lo telemático para unas cosas y para otras quedarnos atascados en el correo postal. Un correo que se puede perder y que solo dura 7 días. Es curioso que, muy a menudo, cuando Hacienda quiere comunicarse con nosotros puedan hacerlo tan fácilmente. Y en otros momentos existan correos que firmar en temporada estival… No digo que sea una estafa deliberada, pero ciertamente funciona a su favor, ¿no es así?
Ahora tengo que dedicar los ahorros de toda mi vida a esta brutalmente injusta administración. Tal vez recupere parte, pero tendré que haber pagado intereses sobre un préstamo para pagar esta cantidad, por lo que pagaré intereses por duplicado. ¿Quién está ganando? ¡El banco que suscribe la Hacienda, dos veces! Es una estafa bancaria.
Soy músico y ayudante-docente, dos de los trabajos peor pagados de la humanidad. Enseño porque creo que la educación es importante, pero tengo que devolver este dinero a una tasa que sería igual a una hipoteca en el Ensanche, excepto que no hay ni piso ni casa al final de mis pagos. Nunca en mis 50 años he tenido que pagar una cantidad semejante. Puede que tenga que dejar mi trabajo. Es posible que enferme, que no duerma en mucho tiempo. ¿Y entonces qué? El Estado tendrá que pagar mi paro y el impuesto no habrá conseguido nada. Falsa economía.
Escribo esto solo para advertir a las personas sobre esta estafa horrible y demente. Escribo esto para ver si alguien ha sufrido tanto y tan cruelmente este año con sanciones que no se corresponden con sus ingresos ni con su deuda tributaria. Entonces tal vez, solo tal vez, valga la pena tratar de cambiar este repugnante sistema punitivo.