La guardameta de Osasuna B, que no pudo jugar el encuentro del ascenso, pudo asistir para animar a sus compañeras a un partido en el que comenzaron perdiendo. Cuando sonó el pitido que marcó el final del partido, salió para celebrar el regreso a la división en la que jugaron la temporada pasada.
¿Cómo valora el trabajo de esta temporada?
–Pues, no sé, ha sido una temporada un poco rara. Ha sido una categoría en la que o tú te exigías a ti misma o te dormías en los laureles, porque, a la primera que te vengan, tienes que estar atenta. Hay una diferencia muy grande con los ritmos y el juego de Segunda RFEF. Nuestra misión era ir partido a partido. Cuando quedaban tres o cuatro partidos, ya vimos que íbamos a ser campeonas de liga. En el último partido dijimos esta es la nuestra, esta tiene que ser la nuestra.
¿Cómo planteó los partidos contra el Mallorca Internacional?
–Cuando salió el sorteo, la verdad que no sabíamos mucho, era un poco incertidumbre, porque no sabíamos mucho qué equipo era, cómo jugaban, qué calidad tenían... Sí que es verdad que yo me acuerdo que por el grupo de las jugadoras, estábamos todo el rato hablando de los puntos que tenían, si tenían dos jugadoras con la española... y luego cuando vinimos a entrenar, nos dejaron un poco claro que habían pedido ya vídeos. Así que planteamos un partido en el que sobre todo la misión era disfrutar y llegar a Pamplona con ventaja.
¿Y cómo reciben el regreso?
–Yo creo que la gente tiene muchas ganas de volver a lo que Osasuna merecía, desde el principio del año teníamos esa misión, el primero ser campeonas de liga y luego a partir de ahí ya se vería si éramos ascender directas o no. Pero ascender era un punto que teníamos en la pizarra puesto, y nada, pues con muchas ganas y a por todas, vaya.
¿Hubo algún momento en el que temblaron las aspiraciones a subir?
–Hubo un punto de inflexión en el que nos dimos cuenta de que no nos podíamos dormir. En las primeras jornadas, contra la Mutilvera, terminamos ganando con un 2-3 en el minuto 90. Ahí vimos que no podíamos relajarnos, también contra Oberena nos fastidió mucho el empate, ya era más complicado porque no obtienes todos los puntos que quieres, y ese fue un momento de inflexión de decir o te exiges o, como te duermas, no llegas a nada.
¿Qué significa para el equipo volver a segunda?
–Pues nosotras pensamos que era lo que Osasuna merecía, lo que este equipo merecía, no pensábamos en otra cosa, que Osasuna B tenía que estar en Segunda RFEF como sea, y pues un sentimiento de decir ya estamos, ahora lo hemos conseguido y a mantenernos.
¿Cuál es el objetivo ahora?
Durante toda la temporada hemos dicho que nuestro principal objetivo en los partidos es disfrutar. Entiendo que el primer objetivo va a ser mantenernos sin apuros, sobre todo, y disfrutar partido a partido. Al final también son equipos nuevos, lo viento desciende, otros tres ascendemos, entonces, a ver, un poco ver venir y disfrutar sobre todo.
La vuelta fue en casa ¿cómo se vivió la celebración con familiares y amigos?
–La verdad que jugar la vuelta en casa es un plus. Tienes el apoyo de los padres, familias, amigos, de todo el mundo. Si lo piensas es un empujón muy grande ya que siempre se dice que la afición ayuda mucho más, entonces la verdad que es muy emocionante.
¿Esa expulsión en Mallorca qué repercusiones tuvo?
– La verdad que fue un momento duro porque llevaba todo el año esperando ese momento en el que quieres demostrar más de la cuenta y tal. La verdad que me dio mucha rabia, no lo pude evitar. Al final tienes momentos malos, como el domingo en el viaje de vuelta. Fue mortal, pero bueno, el lunes también estuve un poco tocada porque ya estaban hablando un poco más del partido, de que habíamos ganado y tal. Entonces tugve que bajarme a casa, estuve con mi familia, con mis padres, hablé con ellos y la verdad que a mí se me nota mucho. Cuando llegué a Pamplona de nuevo el miércoles ya dije: bueno Marta, ya vale de lamentos, asume tu rol, mi rol es animar, animar y animar. Tengo que asegurarme de que mis jugadoras estén enchufadas.
Izaro fue la portera en este último partido, ¿cómo valora su trabajo?
–Izaro lo hizo muy bien, estuvo muy correcta y atenta. Hablé con ella y le dije que estuviese tranquila, aunque creo que no lo necesitaba. Es una chica súper tranquila, le dije que asegurase primero los balones y que cuando ella piense que está asegurada de sí misma, que hiciese lo que le diese la gana, que es la reina del mambo.
¿Tiene algún mensaje para las futbolistas de otros equipos que fueron a ver el partido?
Para empezar, muchas gracias por venir, porque al final quieras que no son apoyo y muchas de esas compañeras de categoría son amigas nuestras, de la mayoría de la gente del equipo, agradece eso y que sé que muchas tienen como objetivo ya el año que viene ascender. Que tengan mucha constancia y que avancen sin parar mirando hacia arriba siempre.
¿Y cómo surgió la idea de que tenía que sacar la trompeta?
–Pues a ver, la cosa es que hace dos años, que estuvimos a punto de descender, conseguimos mantenernos y hablando en casa con mis padres dije ¿y si llevo la trompeta? Pues ese año la llevé, nos lo pasamos muy bien aquí en Tajonar, nos reímos mucho. Sí que es verdad que no fue mi mejor actuación, pero este año no se lo dije a ninguna de mis compañeras y un día así entrenándose le dije a Gorka a ver si traía la trompeta porque no quería gafarlo. Él me dijo, esas cosas no se dicen, entonces cuando acabó el partido me fui corriendo al coche, la cogí y me metí al vestuario y ya vinieron mis compañeras y empezamos a tocar y tal.
Entonces es la segunda vez
–Sí, la segunda vez. Luego estábamos dentro y dijeron: están todos los padres fuera. Entonces salimos y empezamos a tocar chorradas, luego a bailar, y me dijo la capitana venga, toca algo y vamos detrás tuya haciendo la conga, que es el famoso vídeo. Y claro, le decía yo, pero hombre, no me menees porque no puedo atinar la nota, y salió como salió.
¿Le inspiró en algún momento Villalibre?
–La verdad es que lo vi y me encantó, porque cuando ves algo que te gusta, te llama la atención. Me pareció una manera original, distinta, y dije, pues ¿por qué no? El primer año dije, venga, si sale mal, pues estamos en casa, me da igual. Luego me gustó mucho, al final es una alegría, es un estímulo diferente y me recuerda un poco a esa txaranga que tanto nos gusta aquí en Navarra.