El Ayuntamiento de Corella se opondrá al proyecto de una macrogranja para 7.232 cerdos de la empresa Riberporc que proyecta instalarse en el término municipal junto a la carretera NA-6810 a 2,5 kilómetros de la ciudad del Alhama. Para ello el equipo de gobierno del Consistorio que preside Gorka García ha presentado alegaciones ante la dirección General de Ganadería para mostrar que “está en radical desacuerdo, es decir, totalmente en contra” de que se ejecute la citada instalación, argumentando riesgos de contaminación atmosférica y malos olores, además de los problemas derivados por la gestión de los purines y estiércoles además de que “no son positivas para la economía local”.
El comunal
A todo ello añaden “un alto riesgo de contaminación de los acuíferos y subsuelos y otro asunto no menor, a tener en cuenta es que actualmente estamos inmersos en un proceso de concentración parcelaria y regularización de comunales”. De hecho, una de sus principales alegaciones es que el proyecto cuenta, para dar salida a los purines con el uso de terrenos que son comunal tras la concentración parcelaria. Según explica el Consistorio, la Orden foral 317E/2025 exige tener autorización expresa del departamento de Desarrollo Rural y Medio Ambiente del Gobierno de Navarra, para llevar a cabo cualquier acto relativo a nuevas plantaciones, nuevas construcciones o cualquier otra actividad que pueda condicionar las futuras estructuras de la zona y a juicio del Ayuntamiento de ACI “es evidente que esta instalación choca frontalmente con el proceso iniciado de concentración parcelaria”.
Desde el Consistorio se explica que encargó una modificación del plan municipal “con el fin de regular este tipo de instalaciones en el término municipal. El Gobierno de Navarra que es a quien compete otorgar las autorizaciones en suelo no urbanizable, dispondrá de la herramienta necesaria para controlar las solicitudes que están llegando al Ayuntamiento de Corella, y que desde nuestra posición política, no las consideramos en absoluto positivas para la economía local”. En este sentido argumentan que en el caso del proyecto de esta granja, se dan circunstancias “muy objetivas por las que no se puede autorizar su construcción y puesta en funcionamiento, siendo la primera y más importante el proceso de concentración parcelaria en el que está inmersa toda la zona regable del Canal de Navarra en Corella”.
"Estos proyectos “no traen porvenir a las zonas donde se instaan, sino más bien todo lo contrario, contaminación y pérdida de calidad de vida"
Recuerdan en la nota hecha pública que son centenares los municipios que a lo largo y ancho de España, se están levantando contra estas instalaciones en los entornos rurales, y Corella no va a ser distinta. Entendemos que la sociedad corellana no comparte de ninguna manera la instalación de este tipo de industrias, de las que ya conocemos su repercusión cuando los vientos soplan en dirección de las granjas ya instaladas, hacia nuestro núcleo urbano. Hablamos de un negocio en manos de unos pocos que está poniendo en jaque el futuro de muchas poblaciones rurales”. En conclusión aseveran que estos proyectos “no traen porvenir a las zonas donde se instalan, sino más bien todo lo contrario, contaminación y pérdida de calidad de vida”.
El proyecto
La firma Riberporc, ubicada en Villafranca, ha presentado un proyecto para crear una granja de cerdos en Corella con una capacidad de 7.232 cerdos dispuestos en 4 naves de 1.600 m2 que ocupan 9.635 m2 en una parcela de 33.150 m2. Dado que se prevé una rotación cercana a las 3 veces al año, el total de animales que pasarán por la graja en un año serían de 18.000, con una mortandad anual en la granja de unos 720 cerdos. La explotación porcina se prevé que se emplace en el término de Las Canteruelas que albergará ganado porcino para su engorde para pasar desde los 20 – 22 kg hasta los 110 kg, peso con el cual los animales se destinan ya al sacrificio.
El emplazamiento, según los mapas presentados al Consistorio el pasado mes de febrero, se encuentra a una distancia de la ciudad de Corella de 2,5 kilómetros, a 1,8 km del cauce del rio Alhama y a unos 2,6 km de la explotación porcina más cercana, por lo que cumpliría con los requisitos legales de las distancias obligadas. El acceso a la explotación se realizaría por la carretera NA-6810 en el punto kilométrico 6 (a menos de un kilómetro de la conexión con la N-113) accediendo por el camino agrícola tras recorrer hasta la explotación ganadera una distancia de unos 750 metros desde el desvío.
Según el proyecto, el purín producido en la actividad será almacenado en la balsa existente y posteriormente se aplicará en los cultivos y parcelas autorizas en el Plan de Gestión de Estiércoles. Los terrenos en los que se construiría la granja son de titularidad privada, pero los terrenos que se pretenden ligar al plan de gestión de los residuos, es decir, a regarlo con los purines producidos por la instalación, son de titularidad comunal. En lo que respecta al consumo de la granja, se estima un consumo de pienso de 10.325 kg/día, o lo que es lo mismo 3.768,62 t/año de pienso. Sobre el agua, se estima un consumo total de 14.400 m3/año, teniendo en cuenta que el agua de limpieza será 900 m3/año y la del consumo 13.500 m3/año.
Las alegaciones
El Ayuntamiento considera que la ubicación de la granja en tramitación “es imposible” por muchos motivos, entre otros la concentración parcelaria que se está llevando a cabo por lo que piden la “denegación” a Medio Ambiente. “Esta actividad puede afectar de manera sustancial al desarrollo del proceso de concentración parcelaria, ya que las fincas aportadas podrían tener que ser adjudicadas necesariamente a los titulares de las construcciones y en su caso generarían dificultades para la propia concentración dada la condición de perímetro provisional actual de su ámbito. Parece también evidente que la instalación de esta granja puede afectar al valor (en disminución) de todas las demás que son objeto de la referida concentración”.
Riberporc presenta un proyecto para una granja de 7.232 cerdos dispuestos en 4 naves en una parcela de 33.150 m2, dado que se prevé una rotación de 3 veces al año, los animales que pasarán al año serían de 18.000, con una mortandad anual de 720.
En la actualidad está en tramitación, por encargo de redacción del texto desde el 6 de octubre de 2025, la modificación de planeamiento municipal relativa a la regulación de las granjas para que pueda permitirse de manera justificada una implantación ordenada de este tipo de instalaciones, y el planteamiento municipal es que los terrenos afectados por el Canal de Navarra, exista prohibición de este tipo de instalaciones, “precisamente por la determinación de Corella en destinar estos terrenos a la producción agrícola como actividad económica prioritaria”.
Por último, desechan el emplazamiento elegido por emisiones de gases, ruidos, impactos socioeconómicos: olores, moscas, degradación ambiental, despoblación, efectos sobre la salud, filtraciones al agua del río Alhama y afección al patrimonio arqueológico de Araciel y La Dehesilla de “extraordinario valor arqueológico” ya que “esta actuación y el futuro de los propios yacimientos estaría muy condicionada por la instalación de una actividad que, como ésta, generaría una imagen de impacto visual, de olores y de ruidos nada apropiada para compaginar con los yacimientos”.
El Ayuntamiento de Corella concluye en sus alegaciones que los riesgos provocados por la gestión de los purines, olores, contaminación de los suelos y de los acuíferos, así como de posibilidades de contaminación de las acequias y del propio río Alhama son muy relevantes, “sin añadir la afección que a las aguas de riego del Canal de Navarra podría llevar esta instalación, dañando completamente las condiciones ambientales que Corella quiere tener para la actividad económica general y agrícola en particular”.