pamplona - El nuevo entrenador de Osasuna, Enrique Martín Monreal, fue el otro protagonista del acto de despedida de Puñal. "Conocí a Patxi cuando tenía 15 años. Ahora ha cumplido 38 y tiene un recorrido profesional impresionante a sus espaldas", señaló el técnico, quien curiosamente dirigía a los navarros cuando el capitán rojillo debutó con el primer equipo. Fue el 15 de junio de 1997 en Eibar -en Segunda División-, un día que el entrenador no olvida. "Recuerdo que tenía a su padre a la derecha, agarrado a la valla. Me puse en la piel de mi padre, porque es una ilusión enorme que tu hijo debute con el equipo de la tierra. Fue un momento muy emotivo, y cada vez que lo comento se me pone la piel de gallina", indicó.

Tras el acto, Martín Monreal atendió a los medios. Preguntado por la próxima temporada, en la que entrenará a Osasuna, el de Campanas respondió con condicionales -"hasta el lunes, cuando hablaré con el presidente, no hay nada decidido", afirmó una y otra vez- pero, al fin y al cabo, respondió. Mucho se tienen que torcer las cosas para que no sea el encargado de dirigir al equipo en el año del regreso a Segunda.

¿Qué objetivo se pone de cara a la próxima temporada?

-Todavía no he tenido tiempo de pararme a pensar. Una cosa está clara: después de un descenso, lo primero que tiene que asimilar todo el mundo es la realidad. La puta realidad, como decía Mónica Naranjo en una de sus canciones. Nosotros tendremos que adaptarnos a lo que hay. Si somos capaces de reconocer dónde estamos y nuestra realidad sin que eso nos lleve a otras cosas, creceremos mucho. Mientras estemos con la mente dispersa, no.

La Segunda División es muy difícil, subir es complicado.

-Cuando yo llegué, la primera y única vez que he jugado en Segunda, conseguimos subir a la primera, con Pepe (Alzate). Es difícil, por supuesto, pero ahora es mucho más bonito porque los dos primeros suben directamente y los cuatro siguientes juegan una promoción, y eso hace que los finales de temporada sean apasionantes. Y el resto de la temporada, porque puedes estar a tres puntos del descenso y a cuatro del ascenso. Antes, y lo digo por experiencia, era una faena llegar a los últimos partidos en zona de nadie. Ahora es bastante motivante, porque en dos partidos te puedes meter en ascenso y subir a Primera.

Usted ya obró un milagro (por la temporada 1996-97)...

-Pero no sé si ahora tengo cambios (risas). Lo que yo puedo prometer ya lo sabéis, porque me conocéis, y en esa línea voy a funcionar: exigencia máxima, implicación, compromiso... Somos Osasuna, y se ha demostrado que cuando todos remamos en la misma dirección somos muy fuertes. Pero para eso, como ya he dicho antes, tenemos que asimilar la realidad.

¿Echaba de menos volver a entrenar? ¿Le picaba el gusanillo de los banquillos?

-Yo también tengo que ir asimilando esta nueva realidad. Poco a poco voy aterrizando y me voy ilusionando, cada vez más, porque entrenar es algo que siempre me ha gustado. Hay un par de estaciones o tres en las que todavía tengo que bajarme, y ésta es una de esas. Después de un periodo de crecimiento personal, me apetecía entrenar.

Hablaba antes de remar todos en la misma dirección. Ahora que vivimos un debate sobre la situación institucional del club, ¿cuál cree que es el primer paso que se debe dar para lograr esa unidad?

-El entorno se tiene que tranquilizar. Lo único que podemos hacer nosotros es trabajar en el aspecto deportivo, dentro de lo que la economía nos permita, ver qué jugadores se van, quiénes se quedan... Lo demás tiene que ir calmándose, porque esas cosas no llevan a buen puerto. Que se haga lo que se tenga que hacer, pero que llegue la estabilidad.

¿Sobre qué pilares básicos debe asentarse el nuevo Osasuna?

-Hay una junta, un presidente, y a partir de ahí se han generado una serie de historias que espero que se vayan solucionando y calmando.

¿Y en lo deportivo?

-El otro día leí en un periódico que Tajonar transmitía tristeza y estaba desolado. La realidad es interpretable, por supuesto, pero yo puedo decir que deportivamente hay una alegría tremenda, porque se han hecho las cosas de forma sensacional, y a las pruebas me remito. Los equipos de Osasuna han sido campeones en todas las categorías hasta División de Honor. Todos en Tajonar estamos contentos y alegres, aunque es evidente que hay una decepción por el descenso del primer equipo. No quiero que se venda una realidad que no es cierta: se están haciendo las cosas bien y en un futuro no muy lejano ese trabajo dará sus frutos.

¿Habrá muchos canteranos en la plantilla del primer equipo la próxima temporada?

-El tema de dar cancha a la cantera es algo que siempre me ha gustado, porque creo firmemente en ella. Aunque el Promesas esté en Tercera, puede haber chicos con recorrido. Puede haber algún jugador que en Tercera juegue poco y en Segunda o en Primera se salga. Hay chavales con condiciones, y me encantaría abrir la puerta a la gente de abajo. Estos dos últimos años que he estado trabajando en la cantera me han supuesto una alegría tremenda.