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Osasuna-Real Sociedad | Un derbi en casa 686 días después

AMBIENTE / LAS AFICIONES DE AMBOS EQUIPOS LLENAN DE COLOR LAS CALLES DEL CASCO VIEJO DE PAMPLONA

08.11.2021 | 00:31
La garada se lamenta de una acción de Darko Brasanac.

pamplona – 686 días después El Sadar vivió un derbi con público. La Real Sociedad no solamente fue el último rival que visitó el feudo rojillo, sino que además se convirtió en el primero ante el que se volvió a celebrar un derbi en Navarra después de la pandemia –porque cabe recordar que Osasuna visitó Mendizorroza en la quinta jornada de la presente edición de liga.

La expectación generada en los días previos del encuentro –la Real Sociedad se encontró con 4.000 solicitudes de entradas– estuvo a la altura de lo que requiere una cita de tal calibre. Ya para las 12 del mediodía dio inicio al día de fiesta. Acompañados por dos txarangas, con el paso de los minutos, las aficiones comenzaron a entonar los primeros cánticos durante las dos horas que duró la música, al tiempo que recorrían las calles de la vieja Iruña.

Una vez finalizó la txaranga, los aficionados se dieron unos minutos de tregua para reponer fuerzas. Mientras tanto, la fuente de Navarrería, como si fuera un día de San Fermín, se convertía en el siguiente punto de encuentro. La hinchada donostiarra, mayoría absoluta, fue la primera en arrancar los cánticos, dirigidos a sus ídolos. El sueco Alexander Isak, y el técnico Imanol Alguacil, tuvieron su reconocimiento, además de unirse a la letra en favor de Jagoba Arrasate, con pasado realista.

El día siguió su curso y llegó la hora de poner rumbo al campo. Apiñados ambos grupos de aficionados, fueron trasladando la fiesta durante los casi cuatro kilómetros que separan la emblemática fuente del escenario donde se celebró el partido. El Sadar fue testigo de cómo en sus aledaños se fue concentrando la gente conforme se acercaba la hora de partido.

La llegada de los jugadores al estadio también generó expectación. Nada más bajarse del autobús, los jugadores de Osasuna recibieron los primeros ánimos de la tarde. Y, cuando se bajaron los jugadores de la Real Sociedad, el navarro Mikel Merino se convirtió en el foco de los reclamos.

Una vez dentro del estadio, el más de medio centenar de aficionados de la Real Sociedad alentaron a sus jugadores cuando saltaron a calentar, al igual que lo hizo la hinchada rojilla, mayoría en esta ocasión. Después del emocionante minuto de silencio en favor del socio fallecido en el encuentro ante el Granada, Graderío Sur estalló, como es habitual, instantes antes de que empezara el encuentro.

Durante los 90 minutos la afición de Osasuna no cesó de alentar a los suyos en busca de una victoria que no llegó. Los minutos se sucedían y cada acción de peligro de los hombres de Arrasate iba acompaña de su correspondiente reconocimiento, al igual que cada acción solventada en labores defensivas.

Un lance en el final de la primera parte acabó con Merino doliéndose de la rodilla. La afición de Osasuna sintió como suyo ese dolor, y ovacionó al jugador conforme enfiló la bocana de vestuarios. Para satisfacción de unos y otros, el centrocampista siguió en el partido.

A pesar de la derrota, la afición de Osasuna despidió orgullosa a cada uno de sus jugadores al ritmo de "somos un equipo?.

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