El doble rasero arbitral vuelve a afectar a Osasuna. El mismo colegiado, Soto Grado, que señaló a instancias del VAR un penalti contra Osasuna en Vitoria, no lo hizo por una jugada calcada ayer contra el Mallorca. Si ya había en el club rojillo un importante enfado con aquella decisión, lo ocurrido en Son Moix solo certificó aquel error que dejó a Osasuna sin victoria.

Gayà se iba por la banda izquierda, entraba en el área y centraba un balón franco que los delanteros no acertaron a rematar. Tras hacerlo, Pablo Maffeo, lateral del Mallorca, le pisó el tobillo. Nada, final del partido. Lo que para el colegiado riojano fue anoche un "contacto residual" para no señalar penalti a favor del Valencia en la última jugada de Son Moix, en El Sadar se percibe como una bofetada a la coherencia. La indignación en Pamplona no es por una cuestión de colores ajenos, sino por la confirmación de un doble rasero que dejó a los rojillos sin dos puntos en su día.

Hay que reconocer que Soto Grado le dijo a Sergio Herrera que él no lo hubiese pitado, pero en aquella ocasión el colegiado claudicó ante la presión del monitor, a pesar de que su instinto futbolístico le decía lo contrario. Ayer, sin embargo, en una jugada donde el defensor arrolla al atacante tras el golpeo, Soto Grado no fue llamado por el VAR y la jugada quedó sin castigar. Esto demuestra dos cosas. La primera la falta de criterio unificado en el VAR, ya que en el partido de Osasuna sí que le llamaron mientras que en Valencia no fue así. La segunda, la falta de personalidad de un colegiado al que claramente estas jugadas no le parecen penalti, pero que contra el club rojillo se vio influenciado por una opinión externa.

Por una o por otra, a Osasuna no le van a devolver los dos puntos que volaron de Mendizorrotza.