La derrota en el último suspiro frente al CA Osasuna volvió a golpear al Sevilla FC, tanto en lo deportivo como en lo anímico. Horas después del partido, un reducido grupo de aficionados se concentró a las puertas de la ciudad deportiva del club para expresar su malestar por la delicada situación que atraviesa el equipo.

A diferencia de episodios anteriores, la protesta transcurrió sin incidentes graves. La presencia de seguridad privada y de la Policía Nacional evitó que los aficionados se acercaran a las instalaciones, limitándose la escena a gritos e insultos desde la distancia.

Un clima de tensión creciente en torno al club

La manifestación refleja el creciente descontento de la afición ante una temporada que amenaza con acabar en descenso a LaLiga Hypermotion. No es la primera vez que se producen este tipo de protestas: LaLiga ya denunció recientemente incidentes similares tras otro tropiezo del equipo, lo que podría derivar en nuevas acciones por parte de la patronal.

El malestar se ha intensificado tras una derrota especialmente dolorosa. El Sevilla llegó a adelantarse gracias a un gol de Neal Maupay, pero terminó cediendo ante Osasuna, aumentando la sensación de fragilidad en un momento clave de la temporada.

Un vestuario tocado emocionalmente

El impacto del resultado fue evidente tras el pitido final. Varios jugadores no pudieron contener las lágrimas, especialmente jóvenes de la cantera como Kike Salas o Isaac Romero, reflejo del duro golpe anímico. Otros quedaron paralizados, incapaces de asimilar lo ocurrido.

Uno de los más afectados fue Gabriel Suazo, que ejerció como capitán y compareció visiblemente emocionado: aseguró tener “un nudo en la garganta” y prometió luchar “hasta el final” por mantener al equipo en Primera División.

Mientras tanto, los cerca de 300 aficionados sevillistas desplazados al estadio navarro abandonaron el recinto abatidos tras animar durante todo el encuentro, en algunos momento faltando al respeto a la afición osasunista y recibiendo cánticos en contra desde fondo sur.

Cinco jornadas para evitar el desastre

La situación clasificatoria es crítica. El Sevilla ocupa la antepenúltima posición y se encuentra a un punto de la salvación, marcada por el RCD Mallorca. Sin embargo, el golaveraje desfavorable frente a varios rivales directos, como el propio Mallorca, el Levante UD o el Valencia CF, obliga al equipo a sumar al menos dos puntos más que ellos para salir de la zona roja.

El calendario tampoco da tregua. El conjunto nervionense afrontará dos partidos consecutivos en casa ante la Real Sociedad y el RCD Espanyol, antes de visitar al Villarreal CF. Posteriormente recibirá al Real Madrid y cerrará la temporada frente al RC Celta de Vigo. Un tramo final agónico en el que cada partido se ha convertido en una final.