EN el siglo XIX la zona de Beloso, al igual que ocurría con la totalidad de las zonas extramurales de la ciudad, estaba sometida a las necesidades del Ramo de Guerra, algo así como el Ministerio de Defensa de la época, que prohibía la proliferación de arbolado en las zonas inmediatas a las murallas, para que no dificultaran la visibilidad del entorno. En algunas épocas se llegó a prohibir incluso la edificación en obra, permitiéndose tan solo las construcciones en madera. Hasta ese punto llegaba el sometimiento del urbanismo pamplonés a los criterios militares. Por esta razón "estratégica", puede observarse que la orilla izquierda del Arga presentaba un aspecto ciertamente desolador.

La fotografía, que Arazuri sitúa de manera ambigua en el siglo XIX, sin mayores concreciones, muestra el perfil descollante de la catedral de Pamplona, con sus dos torres tardobarrocas, e inmediatamente debajo la masa oscura del baluarte de Labrit. A su izquierda se aprecia el edificio blanco del convento de la Merced, asomando por encima de la muralla de la Tejería, que seguía el trazado de la actual calle de Juan de Labrit. En la orilla del río, por último, puede verse el antiguo molino de Caparroso, que por entonces mostraba un vistoso revoque blanco, dando frente a las huertas de la Rotxapea.

HOY EN DÍA la zona se mantiene en un aspecto perfectamente reconocible, aunque en el siglo y pico transcurrido la zona ha experimentado cambios notables. Puede comprobarse que la frondosa vegetación de la orilla del Arga ha recuperado el lugar que le corresponde, y el arbolado de gran porte llega a ocultar gran parte del casco urbano. En Pamplona se denomina Ripa de Beloso al talud que desde la Media Luna cae en pronunciada pendiente hasta el río. Por esta razón, cuando se abrió la empinada carretera que desde Burlada asciende a Pamplona, el pueblo soberano la bautizó como Cuesta de Beloso. Parece ser, además, que el antiquísimo topónimo vasco Beloso, que aparece ya en la documentación para el año 1317, significaría algo así como "precipicio grande".

En la imagen moderna se ve la imponente fábrica gótica de la catedral, con el volumen de la Capilla Barbazana junto a su ábside, y delante el Palacio Arzobispal, quedando el resto del casco urbano oculto por el arbolado de gran porte. Vemos, junto al río, el Molino de Caparroso, edificio de origen medieval recientemente remozado, y en la orilla opuesta se distinguen las piscinas del Club Natación, institución creada en el año 1931 por un grupo de amigos que solían acudir a este tramo del río para nadar.