El Ayuntamiento de Pamplona ha aprobado una novedosa medida sobre las mascotas que posiblemente generará más de un debate ciudadano entre quienes están a favor y quienes están en contra.
Donde no ha habido discusión ha sido en la Comisión de Urbanismo celebrada este miércoles por la mañana, ya que la iniciativa presentada por el PSN para regular los horarios y espacios permitidos de la suelta de los perros ha sido respaldada por todos los grupos municipales.
La propuesta aprobada consta de seis puntos. El primero es iniciar los trabajos técnicos necesarios para regular la suelta de los animales, complementando las actuales zonas de esparcimiento canino que están distribuidas en la ciudad.
El objetivo es atender la realidad de uso ya existente en determinados ámbitos urbanos, “integrando de forma ordenada y responsable la presencia de animales de compañía en el espacio público desde criterios de convivencia”.
El segundo punto insta a elaborar un catálogo municipal de espacios de suelta regulada que incluya, entre otros, ámbitos abiertos donde actualmente se practica de facto esta actividad, como los fosos de la Ciudadela, Aranzadi o zonas de Mendillorri, siempre que las condiciones técnicas, de seguridad y de convivencia lo permitan.
El tercer punto señala que se establecerán franjas horarias concretas para la suelta de perros en dichos espacios, con el objetivo de compatibilizar los distintos usos del espacio público. Se contemplarán horarios diferenciados según momentos del día, ajustes estacionales o limitaciones puntuales en caso de eventos, alta afluencia o circunstancias especiales.
Habrá que definir, según recoge el cuarto punto, condiciones claras de uso que incluyan el control efectivo del animal por parte de la persona responsable, el respeto de zonas infantiles y espacios sensibles, la obligación de recogida de excrementos o el cumplimiento de la normativa específica aplicable a determinados tipos de perros.
El quinto punto plantea desarrollar una señalización clara y homogénea en los espacios regulados, así como un mapa público y actualizado, accesible a la ciudadanía, que permita conocer de forma sencilla dónde y cuándo está permitida la suelta.
El último punto apunta a la necesidad de establecer mecanismos de diálogo y colaboración con el vecindario y los colectivos implicados, con el objetivo de evaluar el funcionamiento de los espacios regulados, prevenir conflictos y valorar la ampliación progresiva de estos espacios en el futuro, siempre en función de la experiencia acumulada y del consenso vecinal.