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Pamplona: pisos domóticos para personas con discapacidad

Ana, Chelo, Diana y Said residen desde mediados del año pasado en unas viviendas rehabilitadas por el Ayuntamiento en el Grupo San Pedro dentro de una iniciativa social con fondos europeos

Pamplona: pisos domóticos para personas con discapacidadUnai Beroiz

Ningún proyecto con financiación pública o privada vale gran cosa si no sirve para mejorar el bienestar y la calidad de vida los ciudadanos. La reflexión corresponde a John Stuart Mill, filósofo británico del siglo XIX que dejó una huella difícil de borrar en la filosofía moral y la teoría del liberalismo, pero es una máxima que no siempre se cumple y que, por si fuera poco, algunos gobernantes se empeñan en saltársela cada vez que pueden si con eso ganan algo.

Para Chelo, Xabier, Ana, Diana, Said y Laala, los principios que inspiraron al pensador inglés han tenido una trascendencia fundamental en sus vidas. Los seis residen desde mediados del año pasado en unas nuevas viviendas rehabilitadas por el Ayuntamiento de Pamplona dentro de una iniciativa que se articula en el marco del proyecto europeo OpenLab.

La capital navarra participa, con otras dos ciudades de Bélgica y Estonia., en una especie de proyecto de experimentación en vivo (‘Living Lab’) para encontrar soluciones escalables y replicables, siempre desde la óptica de las personas usuarias en la validación de soluciones.

Los protagonistas, en el balcón que cada vivienda dispone.

Este plan está incluido dentro del Plan Municipal de Vivienda Asequible porque permite el alojamiento a precios de VPO en alquiler para un perfil de personas que suelen encontrar trabas para acceder a viviendas o recursos habitacionales que les permitan la vida independiente.

Es una experiencia piloto que apoya, además, los derechos de las personas con discapacidad y que cuenta con la colaboración directa de Aspace, la asociación Síndrome de Down y Anasaps.

Los seis accedieron a reunirse a mediados de semana para contar sus experiencias. Residen en las viviendas domóticas y energéticamente eficientes del grupo San Pedro, en el barrio de la Rochapea, donde está previsto habilitar 12 viviendas de estas características.

En casa de Said y Laala

La cita tuvo lugar en la vivienda de Said Mohamed y su mujer Laala, un matrimonio saharaui que preparó para la ocasión un refinado ágape, haciendo honor a la tradicional hospitalidad de su pueblo. Les acompañó Marcos Olleta, encargado del programa de ajuste social y personal de Aspace y, en buena parte, responsable de que la pareja haya podido juntarse y acceder a esta vivienda.

“Tras firmar el convenio con el Ayuntamiento, creamos una comisión para ver qué persona reunía los requisitos más adecuados y nos decantamos por Said. Si ya está difícil el mercado de la vivienda, no digamos lo complicado que resulta para personas migrantes y con alguna discapacidad”, comentó el técnico de Aspace.

Procedente de los campos de refugiados de Tinduf, Said pasó una odisea personal para conseguir la nacionalidad y llegar, un poco por casualidad, a Navarra. Trabaja desde 2017 en la planta de reciclaje de electrodomésticos que la fundación Aspace tiene en Aoiz, lo que le permite sufragar el gasto que le supone el alquiler del piso, unos 340 euros mensuales.

Está feliz por la oportunidad que ha tenido y por poder disfrutar del ‘lujo’ que supone tener una vivienda solo con su mujer después de pisos compartidos y de las tiendas de campaña que dejaron en los campamentos del Sáhara. “Somos unos privilegiados y solo puedo dar las gracias a todos los que lo han hecho posible”, comentó Said, consciente de que dentro de dos años deberá dejar este piso para que otros puedan disponer de la opción que él ha tenido.

Síndrome de Down

El caso de Ana Galve, tafallesa de 32 años, es algo diferente. Ella ha llegado a este recurso habitacional tras pasar 10 años en un piso de promoción de la autonomía personal que regenta la asociación Síndrome de Down y no tiene un plazo fijado para permanecer en la vivienda del grupo San Pedro.

Trabaja como oficinista en una empresa de automoción y comparte la vivienda con una voluntaria de la asociación, Diana Vera, estudiante de la UPNA.

La tafallesa Ana y Diana, de compañeras de piso a amigas.

Entre las dos han surgido lazos de amistad y una complicidad que salta a la vista al relatar algunos episodios de la vida diaria, como aquel día en que, con el sistema informático que dispone la vivienda todavía sin manejar del todo bien, Ana subió una persiana equivocada de la habitación de Diana cuando dormía plácidamente.

Ana se ríe mucho. Da gusto hablar con ella, transmite felicidad y se nota que se apaña a las mil maravillas con Diana. “Hemos pasado de ser compañeras de piso a tener una relación de amistad. Tenemos momentos para hablar, para hacer cosas, para bailar y reírnos y también para salir, porque a Ana le gusta mucho salir por Pamplona”, comentó su compañera.

Maite Osés, coordinadora del proyecto de Vida Independiente de la Asociación Síndrome Down de Navarra, explicó que fue la propia Ana quien propuso que quería vivir en un piso sin asistencia de los técnicos y que la experiencia está resultando muy satisfactoria. “La comida la recibe del servicio de asistencia a domicilio y también tiene algo de ayuda en la limpieza, pero del resto se encarga ella”, señaló Maite.

Chelo es pamplonesa. Reside en este piso con su hijo Xabier, de 24 años, después de que la subida del alquiler del piso donde residía en Burlada amenazara con dejarla de patitas en la calle.

Gracias a Aspace, donde ha trabajado en varias labores, consiguió ser incluida en este proyecto. “Estamos muy bien y tenemos una relación buena con los vecinos. La casa está muy bien, aunque me costó ponerme al día con todas las cosas que tiene”.

El uso de domótica avanzada permite gestionar iluminación, calefacción y ventilación, con sensores que controlan presencia, temperatura, humedad y CO₂, asegurando confort térmico con mínimo consumo energético.

Sistemas domóticos

Además, una de las líneas de actuación iniciada en el proyecto OpenLab es monitorizar y evaluar el funcionamiento de tecnologías avanzadas de energía positiva y sistemas domóticos implementados en las viviendas del Grupo San Pedro.

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Antes de acceder a las viviendas, los inquilinos recibieron formación específica para el uso de la domótica y para usar la vivienda de la manera más eficiente posible.

Recientemente, la Universidad del País Vasco, dentro de sus acciones de investigación en el proyecto, ha solicitado instalar un equipo sensor de temperatura, CO2 y humedad para validar los datos que recoge el sistema domótico instalado en las viviendas.