El mundo de la música tradicional llora el fallecimiento de Iñaki Letamendía Loinaz, a los 73 años, un txistulari muy querido que durante décadas formó parte del paisaje sonoro de los Sanfermines. Su figura, siempre cercana y reconocible, se convirtió en una de las más entrañables para vecinos y visitantes que cada mes de julio llenan las calles de Pamplona.
Nacido en Ormaiztegi en 1953, inició su formación musical desde muy joven y posteriormente se trasladó a Tolosa, donde desarrolló prácticamente toda su carrera vinculada a la música tradicional. Su relación con la banda municipal comenzó en la adolescencia, con apenas 16 años ya formaba parte de ella y, tras la reorganización de la plantilla, obtuvo la plaza de primer txistulari. Desde entonces, su trayectoria estuvo profundamente ligada a la agrupación tolosarra, en la que ejerció durante décadas como intérprete, profesor y, posteriormente, director.
Doble homenaje en San Fermín
El txistulari recibió en 2018 un doble homenaje con motivo de sus 50 años tocando el txistu en las fiestas de San Fermín. El alcalde de Pamplona, Joseba Asiron, lo recibió en el Ayuntamiento, en un acto institucional en el que se reconoció su dedicación a toda una vida entregada a la música, y en especial al txistu, al frente de la Banda Municipal de Txistularis de Tolosa, de la que era director.
Durante el acto, el alcalde le colocó el tradicional pañuelo de San Fermín y le hizo entrega de una reproducción de Caravinagre. La jornada continuó con un segundo homenaje en el Hotel Maisonnave, donde recibió otro obsequio. En ambos actos participaron sus compañeros de las bandas de txistularis de Pamplona y Tolosa, así como el grupo de danzas Iruñeko Dantzariak Duguna, que se sumó al reconocimiento con un aurresku.
Letamendía no faltaba a la procesión en honor al santo el 7 de julio desde 1968, cuando acudió por primera vez con tan solo 15 años junto a Miguel Martínez de Lecea. Desde entonces, acompañó cada año a la comitiva por las calles de la ciudad, amenizando el recorrido con su música. Esta tradición refleja también la estrecha relación entre las bandas de txistularis de Pamplona y Tolosa, que mantienen intercambios como la participación de la banda pamplonesa en el día de San Juan, el 24 de junio, en Tolosa.
Toda una vida en torno al txistu
Durante décadas, su presencia en San Fermín fue casi ininterrumpida. Su música acompañó pasacalles, actos institucionales y momentos espontáneos en distintos rincones de la ciudad. Para muchos, su sonido formaba parte inseparable de la identidad de las fiestas.
Su fallecimiento deja un vacío en el ámbito festivo, pero también un legado que perdurará en la memoria colectiva de quienes compartieron con él calles, plazas y celebraciones. Su trayectoria estuvo marcada por el compromiso con el folclore y por una forma de entender la música como elemento de unión social.
Pamplona pierde así a uno de los txistularis más queridos y reconocibles de sus Sanfermines.