Pamplona. El rodillo socio-regionalista funciona sin fisuras. Al margen de las disputas políticas -más mediáticas que reales- entre UPN y PSN, la coalición de Gobierno avanza firme en el trámite presupuestario gracias a su mayoría absoluta y sin dar una sola satisfacción a los grupos opositores. Sin embargo, el rodillo se ha topado con un escollo, a priori menor y asumible sin mayor coste político en un contexto de recortes generalizados, pero que va a poner a prueba el equilibrio de poder interno del Ejecutivo foral.

No es otro que la financiación de la Escuela Navarra de Teatro, ahogada por los recortes, y que a modo de protesta acudió maleta en mano ayer al Parlamento. Se trata de un tema especialmente sensible para el PSN, que siempre ha intentado cuidar en el trámite parlamentario, pero que ahora, precisamente cuando está en el Gobierno, carece de dotación presupuestaria.

Y como ni UPN ni PSN han presentado enmienda alguna para la ENT, todo pasa ahora por que ambos partidos pacten una modificiación presupuestaria que se tramite vía oral en la sesión del próximo lunes. Pero los regionalistas no están por la labor. De entrada, porque en el contexto actual, con el gasto restringido y una pésima previsión de ingresos para 2012, no ven prioritario destinar 300.000 euros al centro escénico. Pero, sobro todo, porque atribuyen buena parte de la pérdida de votos en las últimas elecciones generales a las cesiones realizadas al PSN en el Gobierno foral, y que a juicio de los dirigentes regionalistas, está desdibujando la política de UPN. Un pulso que vuelve a medir el equilibrio interno de poder entre dos partidos que comparten Gobierno pero que han sacado conclusiones diferentes del resultado del 20-N.