Ibarrola busca altavoz en medio de la soledad política de UPN
Medio año después del cambio en el liderazgo, los regionalistas apenas tienen influencia institucional
UPN no tiene quien le llame, ni en el Gobierno de Navarra ni en el Ayuntamiento de Pamplona. La formación regionalista ha quedado un año más fuera de toda negociación política y presupuestaria, sin influencia institucional. No logró apenas cargos de relevancia tras las últimas elecciones forales y municipales, y su principal bastión lo perdió con la moción de censura de las pasadas Navidades. Solo resiste Tudela.
Lo sabe bien Cristina Ibarrola, que tras medio año al frente del partido ha constatado la soledad política en la que se encuentra el antaño todopoderoso regionalismo. Nada nuevo y ni imprevisto, pero que no es sino reflejo de una realidad que ya no es coyuntural y que apunta al largo plazo. La travesía en el desierto se empieza a hacer dura.
La situación de UPN emite síntomas de debilidad. Se han marchado algunas figuras relevantes del Parlamento, PP y Vox aprietan el espacio político y cada vez es más difícil lograr repercusión pública. Tampoco hay margen de acuerdo en Madrid, donde UPN se ha dejado arrastrar también por la deriva polarizada de Vox y PP. A ello se une también la poca exposición mediática que tiene su nueva presidenta, concejala de oposición en el Ayuntamiento de Pamplona y sin el eco que ofrece el Parlamento, donde Javier Esparza sigue ejerciendo de portavoz.
Ibarrola busca protagonismo y 'pisará' la Mesa y Junta del Parlamento desde la sede de UPN
En el Parlamento
Quizá por ello, Ibarrola se dejó caer este jueves por el pleno del Parlamento, donde aprovechó para hacer declaraciones en el atrio del Legislativo. Una actuación que derivó en la queja de algunos grupos, que recordaron que, según la normativa interna, solo los parlamentarios y los miembros del Gobierno pueden atender a los medios de comunicación los días de pleno. Pero que refleja también la necesidad de la presidenta de UPN de buscar un altavoz del que ahora mismo carece.
Ibarrola aprovechó la presencia de medios para criticar la reforma que permitirá computar los años de prisión en Francia a algunos miembros de ETA. Y sobre todo para lamentar que ni la presidenta del Gobierno, María Chivite, ni el alcalde de Pamplona, Joseba Asiron, les hayan llamado para hablar de presupuestos. “Nunca puede ser bueno gobernar ni Pamplona ni Navarra de espaldas a un porcentaje altísimo de la población que representamos”, señaló Ibarrola.
UPN se ofrece ahora a negociar con el Gobierno de Navarra el presupuesto de 2025
Como si los insultos y reproches que la propia presidenta de UPN ha dedicado a los partidos que forman la mayoría de Gobierno hubieran dejado algún puente sin derribar. No es que no haya diálogo, es que no hay la mínima confianza para ir más allá de los cauces de acuerdo que ofrece la propia dinámica institucional. Ya habrá tiempo de enmiendas si UPN quiere plantear propuestas o defender una alternativa.
El escenario en cualquier caso está más que definido. Habrá acuerdo en Pamplona, donde la negociación está ya encarrilada. Y también en el Gobierno de Navarra, que este viernes presenta su anteproyecto con la seguridad de que saldrá aprobado. Más allá de las dificultades políticas y económicas del momento, el juego de mayorías en Navarra continúa siendo claro y UPN sigue estando fuera de él. Cada vez con menos influencia y, lo que es peor, de forma cada vez más normalizada y asumida por el conjunto de la sociedad navarra.
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