La presencia de un autobús y una gran carpa en la Fábrica de Orbaizeta dejaba entrever que el acto en homenaje a Mikel Zabalza no iba a ser un acto cualquiera. Y es que este año se ha cumplido 40 desde que el orbaizetarra apareciera muerto tras ser detenido y torturado en la cárcel de Intxaurrondo. Por eso, su entorno quiso organizar un día especial que volvió a reunir a familiares, vecinos, amigos, antiguos compañeros, cargos políticos de EH Bildu y Geroa Bai, así como a miembros de Memoria y Convivencia del Gobierno de Navarra, alabando la “implicación y el compromiso de las personas” en logros como el reconocimiento de Mikel como víctima de la violencia de Estado.

AUTOBÚS SIMBÓLICO

Uno de los elementos más llamativos del acto fue el autobús restaurado de Dbus, idéntico al que recorrió Donostia en aquel 1985 con el mensaje “Aquí falta el conductor. ¿Dónde está Mikel?”. Aquel vehículo fue entonces una llamada social de denuncia, y hoy forma parte de la dinámica ‘Autobús de la Memoria’, que partió de Donostia el 26 de noviembre y que recorrerá el Pirineo, Iruñea, Bortziriak y Endarlatsa antes de volver a Donostia el 14 de diciembre, con una exposición que reconstruye los hechos del caso. “Pero ese viaje no termina ahí. Nos falta una parada. La de la verdad plena. La de la justicia. La de ser escuchados. Deberían desclasificar toda la información relacionada con el caso y hacer públicos los documentos que poseen, algo esencial para allanar el camino hacia la justicia y la reparación, y para acabar con la impunidad”, declaró Eneko Villegas, de la plataforma Mikel Zabalza Gogoan. Por eso, apeló a la Guardia Civil y al Gobierno español. “La impunidad, la ley de secretos oficiales, es garantía de repetición, por lo que es fundamental acabar con ella. Que nadie, en ningún lugar y nunca más sufra tortura”, añadió.

En este sentido, quienes fueron los compañeros de Mikel Zabalza en la empresa de autobuses Dbus de Donostia también reclamaron verdad. Fidel Arizmendi y Guillermo Aparicio relataron cómo vivieron la situación en 1985 al enterarse de su detención y cómo se movilizaron para manifestarse en un autobús conducido por el primo Alejandro Zabalza, con el fin de esclarecer lo ocurrido. “Nosotros ya sabemos lo qué pasó, sólo pedimos que los responsables lo digan”, explicó Guillermo.

HOMENAJES

Como muestra del cariño del pueblo que a lo largo de estas 4 décadas ha ido acompañando a la familia Zabalza, este año se rindió homenaje a dos personas que defendieron su memoria y la justicia.

Por un lado, se recordó a José Luis Molinat, párroco de Orbaizeta durante 53 años y fallecido este mismo año, el cual ofició su funeral y cuyo sermón levantó revuelo. El escritor Eneko Barberena recordó en el acto algunas palabras de aquella emotiva homilía. “Mikel ha sido un roble del Irati, cortado en plena juventud. Pero Mikel sigue vivo, como nuestros robles, que dan semilla al suelo y surgen al tiempo nuevos brotes de vida”. Desde Mikel Zabalza Gogoan, también destacaron la valentía del sacerdote en tiempos difíciles. “Podía haber mirado para otro lado, pero no lo hizo. Fue valiente, sin duda, nombró a las cosas por su nombre, sin importar las consecuencias que trajo, como las amenazas”, señaló Villegas.

La hermana de Mikel, Itziar Zabalza, también quiso tener un gesto con el abogado Iñigo Iruin, quien llevó el caso y logró que, a pesar de estar Mikel detenido bajo la acusación de pertenecer a un comando terrorista, se presentara un recurso y se consiguiera una reconstrucción de los hechos, algo prácticamente imposible en aquella época. “Este recurso es un agujero pequeño a la maquinaria de Intxaurrondo que marcó el futuro. Cada ciudadano debe tener el derecho de defenderse en el mundo judicial, pero Mikel no tenía ningún tipo de derecho. Hay que seguir y tratar de buscar esta verdad judicial que falta. Por él, por todos los que han sufrido torturas y por la propia democracia. Una democracia en la que un ciudadano no puede defenderse judicialmente, no es una democracia”, expresó Itziar en agradecimiento al abogado, quien recibió el obsequio por parte de la familia Zabalza como una muestra de confianza y amor. “La palabra clave sigue siendo la misma: impunidad, falta de castigo. Pero no la de algunos guardias civiles de Intxaurrondo, sino la impunidad del Estado. La tortura es la violencia de Estado y como consecuencia, ha causado muchísimo sufrimiento”, explicó Iruin. En este sentido, el letrado denunció que el Estado “pone obstáculos para investigar” y detalló que, en el caso de Zabalza, se utilizaron dos herramientas para bloquear la investigación: “La ley antiterrorista y la ley de secretos oficiales, dos ámbitos de impunidad que impidieron que la investigación pudiera avanzar y que aún hoy no conseguimos realmente esclarecer”, apostilló Iruin.

El homenaje concluyó con una emotiva ofrenda floral, un gesto con el que quedó patente que el legado de Mikel perdura y que el calor de la gente, la perseverancia y la lucha compartida van logrando pequeños pasos hacia esa verdad judicial aún pendiente.