“Nuestra prioridad es que todas las personas tengan acceso a los mismos servicios públicos, vivan donde vivan”
El presidente de la FNMC aboga por el trabajo colaborativo entre las instituciones ante retos como la despoblación, la vivienda o la inclusión migratoria
Xabier Alcuaz (Tafalla, 1991) cumplirá 35 años en septiembre. Diplomado en Empresariales, desde 2023 es alcalde deTafalla y presidente de laFNMC. Atraído por la política desde que tiene “uso de razón”, repasa los retos de Navarra con visión municipalista a falta de un año para las elecciones en la conciencia de que el ámbito local es la “puerta de entrada” de la ciudadanía para transmitir sus problemas a la Administración.
¿Qué balance hace la FNMC de este ciclo de andadura?
–Creo que positivo, hemos conseguido iniciar procesos en vivienda, inmatriculaciones, despoblación, energía... Temas que preocupan a la ciudadanía y a las entidades locales, la administración más cercana. La Federación ha intentado ayudar en todos.
Con presidencia de EH Bildu y dos vicepresidencias de UPN. ¿Un avispero o un ejercicio de convivencia?
–La Federación engloba a la casi totalidad de entidades locales de Navarra. En la ejecutiva están representadas todas las formaciones políticas, también los independientes.
Por eso.
–Hay muchas cosas que las entidades locales compartimos: la problemática sobre financiación es similar. En los temas más políticos en los que hay discrepancia cada cual defiende sus posiciones. Se intenta el consenso. En un porcentaje altísimo hay unanimidad y si no, mayoría muy amplia.
Ante cuestiones como cohesión territorial o despoblación.
–Nuestra prioridad es que todas las personas tengan el acceso a los mismos servicios públicos independientemente de la zona en la que vivan. Todas las administraciones tendríamos que trabajar en eso. Que alguien que viva en la Rochapea, en Tafalla, Ujué, Roncal o Ribaforada, acceda a los mismos derechos y condiciones. Un tema central al que el Gobierno de Navarra tendría que dar solución. Para ello se está trabajando en una ley de lucha contra la despoblación. La Federación realizó un proceso participativo con 74 propuestas.
La legislatura avanza...
–Cuando tengamos el texto regulatorio analizaremos si esas propuestas están incluidas y haremos una segunda fase participativa para intentar mejorarlo o matizarlo. Esperamos que esté aprobado en esta legislatura.
¿Qué parte de esas propuestas tienen que ver con salud?
–No es solo un tema en el foco, debe haber una visión global. La despoblación o el envejecimiento en las zonas rurales no se va a solucionar solo con una ley, pero hay que legislar con las gafas de ese mundo. Los núcleos urbanos tienen sus problemáticas, pero hay que alzar la vista con la perspectiva de quienes están sufriendo este fenómeno, que es muy importante.
Y lo han abordado con el Gobierno, presidenta, consejeros...
–Sí, entregamos las propuestas a la presidenta María Chivite, el consejero de Cohesión Territorial Óscar Chivite y el director general de Administración Local, también tuvimos oportunidad de estar con el presidente del Parlamento. Y las dos instituciones lo recibieron de forma muy positiva.
Puede parecer obvio, por justicia social, igualdad y vertebración. Pero requiere una gran inversión.
–Las medidas deben tener dotación económica. Abogamos por que esa ley tenga recorrido, sea realista pero también ambiciosa. El reto de la despoblación tiene que ver con más ámbitos, y hay que ponerse esas gafas del mundo rural. De nuestras 272 entidades locales y 344 concejos, el 70% de las entidades locales tiene menos de mil habitantes. Eso es Navarra, con su dispersión bastante importante. Aunque la mayoría vive en Pamplona y Comarca, hay una Navarra mucho más extensa.
Hace siete años que se aprobó la ley de reforma de la Administración Local. ¿Qué balance hacen?
–Es esencial para las entidades locales. Muchos aspectos se han desarrollado, como la financiación local, a través de la ley de Haciendas Locales de 2022, que dota de estabilidad presupuestaria, algo importante y más en estos tiempos. En otros temas seguimos insistiendo al Gobierno, como la comarcalización de Navarra, que a nuestro entender haría los servicios más eficientes y efectivos. Se plantean 12 comarcas con sus subcomarcas, para que ese derecho a los mismos servicios se pueda cumplir.
¿Qué fiscalidad promueve la Federación a este respecto?
–La Federación no promueve ninguna fiscalidad, un punto del proceso participativo es que se discrimine de forma positiva las zonas en riesgo de despoblación. Eso es importante.
“La despoblación rural no se va a solucionar solo con una ley, pero hay que legislar con las gafas de ese mundo”
Parece que en materia de vivienda miráramos menos al papel de las entidades locales.
–Las encuestas señalan la preocupación en Navarra. Y la primera puerta que toca la ciudadanía ante un problema es la administración local, los ayuntamientos y concejos. Sin competencia directa en vivienda, aunque sí en urbanismo, debemos intentar dar solución a ese problema. La Federación ha aprobado una ordenanza marco sobre viviendas deshabitadas para las entidades locales que quieran aplicarla. Los ayuntamientos tenemos la capacidad de poner un impuesto.
Esa problemática existe en poblaciones pequeñas.
–En todas. El problema es complejo, no hay una solución mágica, fácil ni inmediata. Si la hubiera, estoy convencido, ya se hubiese puesto encima de la mesa. Esto viene también de decisiones que se tomaron hace muchísimos años, por ejemplo sobre las VPO.
Que luego se podían vender a precio de mercado.
–Hace poco el Parlamento aprobó una ley para imposibilitarlo.
Algo que parece de cajón.
–Claro, hablamos de decisiones de hace 25 o 30 años con su efecto actual, ante un problema importante, que lógicamente tiene que preocupar y ocupar a las administraciones. Cada cual debe poner su granito de arena. En breve haremos formaciones sobre rehabilitación de los cascos antiguos o zonas de mercado tensionado. Hay que darlas al personal político y técnico para llevar a cabo políticas activas de vivienda. Fuera de los núcleos urbanos claro que hay una problemática. En el Pirineo, por ejemplo, para poder sacar de un caserío cuatro viviendas. Ahí igual no hay que construir, sino intentar modificar normativas.
También pinta razonable...
–Desde la sensatez parece que no tendrían que haber ningún problema y estamos en ello. Igual todo no es construir, sino ver la problemática en cada territorio. Por ejemplo, la rehabilitación de viviendas antiguas. La normativa muchas veces no se puede cumplir por temas técnicos. Veamos la casuística de cada vivienda para sacar al mercado rehabilitación y que una persona, familia o quien sea, desarrolle su proyecto de vida.
¿Cómo está siendo el proceso de regularización de migrantes?
–Hemos tenido contacto con el Gobierno de Navarra, la Federación ha facilitado a las entidades locales ese proceso regulatorio para personas que viven con nosotros y han venido a labrarse un futuro.
¿Un test de estrés para los servicios sociales?
–Hasta dónde sé a la Federación no ha llegado ninguna queja.
Hay una realidad migratoria distinta en el sur que en el norte.
–La migración es un reto de la sociedad actual y también para las instituciones y administraciones. No pueden funcionar fórmulas del pasado, tenemos que buscar fórmulas nuevas para que la convivencia en Navarra siga en las próximas generaciones. Para ello creemos imprescindible el trabajo colaborativo entre las administraciones. La Federación, como no puede ser de otra manera, estará a disposición de las entidades locales.
La cuestión de las inmatriculaciones aún crepita.
–Es uno de los grandes temas de trabajo en la Federación esta legislatura. Viene de una moción en el Parlamento y de una partida en los Presupuestos de Navarra a instancias de Euskal Herria Bildu para que la Federación iniciara un trabajo de investigación y ver qué se podía recuperar. Entendíamos que a esto había que darle una respuesta y los trabajos siguen. Habían mostrado interés en estas investigaciones 145 entidades locales de Navarra. Es algo positivo, es reclamar lo que es de cada ayuntamiento.
Recientemente participó en el Parlamento en la ponencia de la reforma de la Lorafna. Un asunto que desde luego no está en la calle.
–Que no esté en la calle no implica que no sea importante. Es la norma de más alto rango en la Comunidad Foral y una ponencia para ver las sensibilidades sobre lo que tiene que ser Navarra en el futuro es cuanto menos positiva. Desde la Federación fuimos con un punto de vista constructivo, como vamos siempre a todos los temas. Demandamos que se nos tuviera en cuenta como un agente aglutinador de las entidades locales, y se puso en valor la fuerza y la importancia que los ayuntamientos de Navarra han tenido históricamente.
“El 70% de las entidades locales tiene menos de mil habitantes. Eso es Navarra y su dispersión”
Tal vez hoy la gente desconecta ante lo que no sea una reforma exprés.
–Es verdad que vivimos en el ‘minuto y resultado’. Las reflexiones con más profundidad, sin prisa pero sin pausa, son importantes, y la ponencia de la Lorafna va también de eso, de reflexionar de dónde venimos, dónde estamos y qué queremos ser de aquí a unos años. Yo nací en el 91, no viví su aprobación, pero creo importante ver en el medio y largo plazo lo que queremos ser los navarros y las navarras. A veces está presente la política del fango y los gritos, pero la política local es otra cosa.
Otra escala de servicio.
–Cuando la gente se mete en una lista electoral de cualquier opción para su pueblo o ciudad lo hace siempre desde la mejor de las intenciones para contribuir en positivo.
¿Y cuál es su idea y la de su cultura política sobre Navarra?
–Yo lo que quiero es una república vasca de iguales. y en eso trabajamos día a día desde diferentes instituciones o ámbitos.
El Amejoramiento se aprobó en el 82 y la consolidación de Navarra como comunidad separada de la CAV está ahí.
–La Lorafna lo que tiene que llevar es a un mayor autogobierno de Navarra, eso sin duda. Y el objetivo de mi formación política y que yo mismo defiendo es ser una república vasca de iguales.
Al llegar a la FNMC abogó por avanzar en la “normalización del uso del euskera en toda Navarra”.
–Que tiene una situación anómala en esta comunidad, con una ley que rige que hay tres zonas.
Una ley de 1986 de cuando usted no había nacido.
–Podría ser un momento para una reflexión y ver de qué manera dotar de derechos lingüísticos a todas las personas en todo el territorio.
Pero esto sigue levantando llamativas ampollas.
–El euskera es el idioma de Navarra, en Cortes y en Lesaka. Tenemos que ser capaces de garantizar los derechos lingüísticos de todas las personas, independientemente de que vivan en Cortes o en Lesaka. La Federación tiene una posición clara: dar pasos para la normalización del euskera en las entidades locales.
¿Cuál es su balance como alcalde de lo que va de legislatura en Tafalla?
–Con muchos proyectos acabados y otros en desarrollo que esperamos acabar. En esa pluralidad política y social que tenemos, hemos conseguido llegar a acuerdos y dedicarnos a intentar mejorar la vida de la gente. Es la segunda legislatura que en Tafalla hay gobiernos con cuatro formaciones políticas liderados por Euskal Herria Bildu, la que más voto de la ciudadanía tiene. Es una fórmula que creo que se puede decir que funciona, con todas nuestras cuestiones. Al final el que se anda se tropieza y se equivoca, pero la valoración a día de hoy es positiva. Estamos respondiendo a todos esos retos que nos marcábamos al principio.
“En todas las poblaciones hay viviendas vacías. El problema es complejo, sin una solución mágica”
¿Las reclamaciones más importantes al Gobierno de Navarra?
–Más que reclamaciones, diversos temas en los que estamos trabajando conjuntamente y esperemos más pronto que tarde alguna novedad, como la segunda fase de la variante o el desarrollo de suelo industrial y que lleguemos a buen puerto. Hay que trabajar en equipo y colaborar con otras administraciones para intentar mejorar las condiciones de vida de la gente, tanto en el Ayuntamiento como en la Federación.
¿Aspira a continuar como alcalde y como presidente de la Federación?
–Yo estoy con la misma ilusión que en 2023 y en 2019, y con las ganas de trabajar. Estoy centrado en el trabajo diario, que es mucho, tanto en el Ayuntamiento como en la Federación, y cuando llegue el momento se verá.
No resulta sencillo completar las listas electorales. Un problema de los partidos y un problema social.
–Social, más que de los partidos. Me atrevería a decir que la labor en la totalidad de los municipios de Navarra de estas personas que se presentan es admirable. Muchas veces, sin recursos económicos, ni técnicos ni humanos, aparte de su trabajo diario. Eso hay que ponerlo en valor. Hay una política real que está pegada a los problemas de la gente, que intenta darle solución y mejorar las vidas de sus vecinos y vecinas. Hay que agradecerles ese trabajo de cada día, cada cual dentro de sus competencias.
Como miembro de EH Bildu, ¿ve nubes para la mayoría progresista en Navarra?
–Desde la serenidad que además nos dan los últimos resultados electorales y nuestra militancia, tenemos claro que la prioridad es cerrarle la puerta a la derecha y la ultraderecha y hacer todo lo que esté en nuestra mano para que tanto en Navarra como en los municipios donde tengamos opciones y en el resto de instituciones haya gobiernos de corte progresista. Trabajaremos en lo que queda legislatura para que eso pueda ser así.
