Iván Redondo, donostiarra nacido en 1981, vive a caballo entre Madrid y Donostia. Nos recibe en su despacho cercano a la Concha y despliega un torbellino de ideas y de entusiasmo. La adrenalina política discurre por sus venas. La posibilidad de volver a trabajar para Pedro Sánchez, con el que mantiene contacto, es plausible, y Redondo ofrece energía , actitud y método para un Sánchez, que “siempre tiene ganas de ganar” pero de nuevo en una situación comprometida. La entrevista tiene lugar antes de la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero, lo que exige un añadido posterior al final de la misma.
Mi idea es que se postula para volver de cara a las Generales de 2027.
–El libro tiene parte de testimonio, de ensayo y un manual. En este momento hay un 50% de probabilidades de que regrese a la política. Estoy preparado para regresar. Creo en el servicio público, conozco el Estado, el sistema y el país, y siento que se pueden ganar esas Generales. Mi posición es: España, Estado plurinacional del sur de la UE, y reeditar la mayoría transversal plurinacional y periférica que gobierna el país. Mi objeto, objetivo y misión es evitar que la ola del autoritarismo venga. Estoy en la retaguardia, mi prioridad es el Grupo Redondo y sus seis compañías.
Hace falta una llamada de Sánchez tras una relación muy estrecha.
–Hemos vivido aceleraciones históricas, creo que tenemos una conexión especial. Él entiende a la primera las cosas que le digo desde el corazón. Yo he hecho mi parte. Puede suceder o no. En cualquier caso, voy a seguir explicando en La Vanguardia mi visión de España. Mi corazón está sano y fuerte, la operación fue un éxito absoluto.
¿Cómo recibe Sánchez ese marco plurinacional y el horizonte, en 2028, de 50 años de la Constitución?
–No puedo hablar por nadie, faltaría más. Lo que le garantizo es que estas ideas las conocen perfectamente. También La Casa Real, con Jaime Alfonsín y Martínez Palomo, que hasta 2024 fueron número 1 y 2 del rey, y que estuvieron en la presentación de El Manual en Madrid. En la España del 77 predominaba mucho la sinécdoque, para no decir lo que existencialmente somos en muchos puntos; nacionalidades por naciones, por ejemplo. En 2026 una chica de 18 no sabe muy bien distinguirlo. Yo lo digo con claridad: Euskadi es una nación y Catalunya y Galicia. Andalucía es la gran nacionalidad del sur, Canarias es otra declarada en su Estatuto...
Pero el nacionalismo español, incluso dentro del PSOE, se opone frontalmente.
–España está mucho más empatada de lo que parece y no se rompe, se transforma. Y en España todo es imposible hasta que interesa. El reverso de la España plurinacional es Vox, la España uninacional. Pero Vox no es mayoritario, ni lo va a ser nunca. Hay que movilizarse y tener la didáctica. La constitución alemana y la estadounidense se han reformado, y no ha pasado nada. Lo normal es reformar. Hubo un tiempo en el que el Estado de las autonomías fue prestigiado en nuestro país y ayudó a desarrollar la democracia, pero ha muerto de viejo y de éxito. Ahora toca a los representantes públicos mirar de frente a los ciudadanos y fortalecer este traje que ya ha quedado viejo. Llevo pensando en 2028 desde hace muchísimo. ¿Es el momento?
Digámelo.
–De eso va siempre la política. De traer futuro al presente y construir el momento. Creo que sí lo es, y que si en la izquierda y la mayoría transversal, plurinacional y periférica pueden construir un puente lo suficientemente ancho y fuerte van a ganar la causa central, movilizar el millón de votos que tienen en la abstención, y recuperar parte de los 700.000 que están en el bloque de la derecha. Pero se requiere audacia, fuerza y determinación.
“La política va siempre de traer futuro al presente y construir el momento. Pero se requiere audacia, fuerza y determinación”
Parecen cualidades de Sánchez, que supera a Aznar en días en el poder.
–Es el piloto. Necesita un nuevo Ferrari para poder llevar a España a ese nivel. En momentos hemos visto un Pedro Sánchez mucho más plurinacional y otros donde han primado otras materias y prioridades. No pasa nada. A veces hay diferentes caminos. Pero siempre hay un momento donde convergen, y ese momento está llegando. ¿Es un líder de líderes para poder lograrlo? No me cabe ninguna duda. Si hay algo que me gusta de los presidentes es el manejo de los tiempos. Lo bueno de él es que siempre toma decisiones. En 2023, por ejemplo, perdió unas municipales y autonómicas y convocó unas generales. Eso se llama no voy a ser presidente a cualquier precio. Mariano Rajoy era lo contrario, inmovilismo como forma de poder.
También dice usted que la política es el arte de lo que no se ve.
–Llegué a Madrid el año del tamayazo. La izquierda no gana allí desde que yo tenía 14 años. Madrid ahora va a ser también capital iberoamericana. Pero antes y complementario es que sea la capital plurinacional de España. ¿Qué sentido tiene que reivindiquemos lo iberoamericano y no nuestra diversidad? Ahí la izquierda, que muchas veces carece de discurso en Madrid, y que debe romperle la mayoría absoluta a Isabel Díaz Ayuso, tiene un camino que recorrer enorme. Esta didáctica permite, cuando toque, entrar en una reforma constitucional, y actualizar la Carta Magna, votada por el 15% del censo actual. El 75% de los españoles dice sí a reformar la Constitución, por diferentes motivos. Eso es conversación social latente.
Su entusiasmo es gigantesco, y el PSOE necesita convencimiento.
–El Partido Socialista no tiene un problema de jugadores. Hay que proyectar energía y precisar mejor la dirección del juego. Yo tengo un oráculo, pero tengo claro que no es tan importante tener razón como tener éxito. Y se requiere éxito absoluto frente a esa ola autoritaria cuya dimensión no solo es nacional o estatal, sino de sistema mundo. También desde EEUU frente a los BRICS, donde las democracias salen debilitadas. La política es como las 500 millas de Indianápolis. Si quieres ganar la Moncloa, primero tienes que terminar la carrera. Y los neumáticos tienen que resistirla. Tienes que proyectar energía, musculatura y fuerza para que te elijan. Es el momento. Ya estamos en el silencio electoral. Faltan 12 meses para las elecciones municipales, autonómicas y forales y 14 para julio de 2027, elecciones generales.
Así de seguro...
–Estoy convencido que va a ser así porque creo que terminar una legislatura es una buena política.
Más urnas en julio ya es rizar el rizo.
–Bueno, las municipales y autonómicas serían, técnicamente, la primera vuelta de esas generales. Y conoceremos antes quién preside Francia también.
¿Eso tendrá influencia?
–La tiene siempre. Pedro Sánchez es el mejor primer ministro en política exterior que hemos tenido nunca. Empezó como asesor en Bruselas y estuvo en los Balcanes con Westerdorp. Eso no quiere decir que siempre acierte, pero es el más capacitado. Nadie mejor que él sabe combinar la unidad dialéctica entre exterior e interior. Con tesis frente a Trump y la guerra casi con un punto democristiano. Sabiendo interpretar perfectamente antes que nadie dónde estamos mientras otros no lo han sabido hacer. Es una fortaleza que tiene y va a tener siempre. Ahora se trata, si quieres ganar la Moncloa, de tener política interior. Y ese entusiasmo y fuerza proyectarlos en tu idea de España. El presidente ha hecho muchísimas cosas. Recordemos los indultos, la amnistía, por supuesto constitucional y que será plenamente europea. No hay democracia más fuerte que la que perdona y olvida.
En el libro menciona que su padre se desentendió de su familia. ¿En qué medida esto le modeló a usted?
–A veces nos toca a muchos hijos entender muy pronto lo que supone que no te quieran. A mí las oportunidades en la vida me las han dado las mujeres. Probablemente mi ama me ha proyectado una manera de ver el mundo muy navarra.
Ella es de Lakuntza.
–Sí, La Sakana es muy vasca. Con 17 años se fue a vivir a San Sebastián y fue camarera en La Cepa, donde posteriormente fallecería Gregorio Ordóñez. Claro que hay un momento fundante cuando la ama rompe con mi padre, gana su autonomía estratégica, su libertad, y siendo muy niño veo cómo los principios que me decía los aplica para ella misma. Nunca me habían hecho esta pregunta, contesto con honestidad absoluta.
“Madrid va a ser capital iberoamericana. Pero antes y de forma complementaria tiene que ser capital de una España plurinacional”
¿Por qué esa pasión política?
–Soy de la calle Azkuene, con carácter mestizo, punto obrero, diversidad... forma parte del motor de que la política es la condición de posibilidad para tener oportunidades. En Extremadura, en el museo de Wolf Vostell, me marcó una frase: Son las cosas que no conocéis las que cambiarán vuestra vida. Jamás hubiese pensado que ganar la Moncloa me la salvaría y que el 17 de diciembre de 2020 volvería a nacer. Puedes tener un método, la cinética necesaria para poder sentir dónde está el votante medio, pero al final es 50% trabajo, 50% suerte, y debes disponer de la fuerza para ese trabajo. La vida como la política son talentos y afectos. Si quieres triunfar el talento es muy importante, pero debes ponerle afecto a lo que haces. Son las emociones positivas las que pueden ganar las elecciones en 2027 en este momento de malestar, confusión, ira y resentimiento.
Sin visión de futuro “siempre se acaba volviendo al pasado”, dice usted.
–Hay que desatascar la situación. ¿Por qué vuelve el autoritarismo con la nueva comunicación del siglo XXI? Podemos superarlo, y para eso hay que acelerar. Cuando estás en una aceleración histórica no tienes que dejar al otro bloque que domine el campo. Hay que ocuparlo. Con humildad lo digo: ocupar los espacios es importante. Y no solo en campaña. Si no quieres un regreso al pasado tienes que construir el futuro. Ahora no es que no lo haya, es que es terrorífico.
Con María Chivite ha estado en distintas ocasiones.
–Me parece una presidenta maravillosa, la verdad.
¿Y el lehendakari Pradales?
–Tengo la mejor de las opiniones, me llevo muy bien con su equipo, me parece muy capacitado. Él ha conseguido que ya no haya la idea del sorpaso. Ahora el PNV, el PSE-EE y EH Bildu tienen la oportunidad de mostrar sus políticas para cuando venga la relanzada en 2028, que coincidirá con este momento plurinacional, al menos yo espero que se produzca y voy a hacer todo lo posible por que así sea. Creo que (Pradales) ha sabido iniciar una nueva etapa.
¿Con Cerdán no hubo feeling?
–Con Santos yo tenía una relación puntual, pero no puedo decir nada malo. Como ciudadano tengo mi opinión y te indigna la situación. Mi contacto era para hablar de escaños y de votos.
¿Percibió presiones para afiliarse?
–No voy a hablar de nadie en particular. No puedo hablar nada negativo de personas con las que no he tenido confianza y correspondencia. En política hay personas malas por convicción. Yo no voy a señalar a nadie.
¿Pero se refiere a él?
–No, muchas veces los periodistas piensan en cabezas de cartel o personas conocidas y olvidan otras.
El Papa estadounidense Prevost esgrime mensaje frente a Trump.
–El gobierno religioso siempre sabe situarse en el mundo. Así como Francisco tenía un carisma especial, Prevost sigue parte de sus postulados, y está ayudando en Europa a que las alternativas al autoritarismo encuentren una inspiración, mayoritariamente laica. Creo que es muy inspirador y nos vuelve a demostrar que no existe la democracia cristiana en las principales economías de corte europeo, pero que con carácter laico está dentro de nosotros. Prevost tiene mucha más legitimidad y credibilidad porque no es partidario. Para mí es inspirador porque las emociones positivas pueden ganar a las negativas, al miedo y al rechazo. Tener un Papa en forma ayuda muchísimo al contraste del mundo MAGA, del mundo autoritario, del mundo más trumpista.
Cuenta que su briefing matinal con el presidente a las 7.30 de la mañana. Es una vida muy exigente.
–Sí, la política es un deporte de élite, si quieres dar lo mejor por tu país. Me levanto a las cinco, sigue siendo igual. Cuando eres jefe de Moncloa o asesor tienes que ganarle tiempo al tiempo. De cinco a seis yo hacía mi análisis de los conceptos y las palabras claves a corto a medio y a largo, lo explico bien en El Manual.
¿En su casa?
–Sí, ya empezaba como una moto, el presidente llegaba después de hacer deporte tenía 15 o 20 minutos de briefing antes de desplazarme a Moncloa. Repasábamos políticas públicas, analistas, elementos de interés, de mejora, de crítica. Una parte era leer la prensa, pero desde la mirada estratégica, constructora y correctora. La política es una sucesión de errores. Pero este Gobierno en los momentos claves ha estado. Que de eso va. Y también de no reformar demasiado de una vez. Hay un número limitado de cambios que la sociedad está dispuesta a asumir, a pesar de que quiera todos. No te pases en los primeros cuatro años. (Los briefings) eran minutos deliciosos de muchísima exigencia, y todos los días, todos. Con el Gobierno de coalición los lunes hacíamos maitines entre los diferentes líderes, y me ayudaba muchísimo, porque quieres unidad de mensaje, el mismo tono, pero diferentes voces.
“Si hay algo que me gusta de los presidentes es el manejo de los tiempos. Lo bueno de Pedro Sánchez es que siempre toma decisiones”
Tras la sacudida de la imputación de Zapatero, ¿cómo cambia el tablero para Sánchez y el Gobierno?
–Zapatero no es miembro del Consejo de Ministros. El cabeza de cartel y el que tiene el vínculo con los españoles es el presidente Pedro Sánchez. Me parece muy bien que en el Congreso haya mostrado lealtad a un expresidente. Estoy convencido de que habría hecho lo mismo con José María Aznar.
Me cuesta creerlo.
–Le digo por qué. Este es un asunto muy importante para la democracia. No es cuestión de unas siglas, es de la institución presidencial. Tiene que haber una lealtad entre presidentes y expresidentes que siempre la ha habido. La respuesta clave la tiene que dar José Luis Rodríguez Zapatero, que ha dicho que iba a hablar con los medios. Estamos esperando. Pero las instituciones tienen que hacer su tarea. La lealtad es una razón de Estado. Corresponde a José Luis Rodríguez Zapatero explicar lo que está en el auto, que nos ha dejado a todo el mundo en shock. Y algo muy relevante...
Dígame.
–Las malas compañías y los falsos amigos, la dimensión social es importante. La democracia española, este caso, interpela a todos los españoles. Y no hay que saltarse ningún paso.
La sacudida estresa al sistema, pero en primer lugar al Gobierno.
–Los primeros pasos del Gobierno son lógicos. y si tiene que movilizar a la Abogacía del Estado ante cualquier tipo de novedad que pueda surgir pues tendrá que hacerlo. Esto tiene un impacto emocional para todos los españoles. Por supuesto siento el dolor de la militancia socialista y lo comprendo, pero interpela a todo el mundo.
A unos más que a otros.
–Para mí a todo el mundo, este caso es una novedad y hay que tratarlo desde un punto de vista institucional exquisito, sin saltarse ninguna etapa. Yo pongo un signo de interrogación y estoy en shock igual que cualquier español, esperando explicaciones. Luego cada uno lo llevará a su manera; yo milito en mi país, y José Luis Rodríguez Zapatero es uno de sus siete primeros ministros.