Descubrimos uno de los macizos montañosos más queridos por los habitantes de Gipuzkoa y también por muchos montañeros vascos: el macizo de Izarraitz, donde tras una preciosa ruta hallaremos dos espectaculares miradores naturales: Xoxote y Erlo.

DATOS PRINCIPALES  

·        Kilómetros: 9,5 km

·        Desnivel positivo: 605+ 

·        Duración: corriendo 1:30h / Caminar - correr: 2:05h / Senderismo 2:40h

LLEGADA AL PUNTO DE PARTIDA 

·        Desde Donostia salimos por la parte oeste para tomar la AP-8 dirección Bilbao hasta la salida 54. Subimos el alto de Itziar y tomamos la GI-3210 hasta llegar al área recreativa de Aittola.

·        Desde Bilbao, salimos dirección Donostia por la AP-8 hasta la salida 64 donde cogemos la GI-2634 dirección Azkoitia. La abandonamos en la salida hacia Azkarate donde ya por la GI-2310 llegamos a Aittola.

·        Desde Vitoria, saliendo por la parte norte mediante la N-240 accedemos a la AP-1 sentido Donostia. La dejamos en la salida 64 y seguimos los pasos del punto anterior.

·        Desde Pamplona, por la AP-15 llegamos a Irurzun donde por la A-15, tomamos en Andoain la A-1 primero y mas tarde en los alrededores de Donostia la AP-8 sentido Bilbao y continuamos con los pasos del primer punto.

DESCRIPCIÓN  

El macizo de Izarraitz se eleva como un gran balcón calizo sobre los valles de Azkoitia y Azpeitia, un territorio donde la montaña no es solo paisaje, sino identidad. Sus cumbres, variadas, pero donde destacan sobremanera Erlo y Xoxote, forman un cordal cercano al mar, abrupto y luminoso, que ha sido transitado durante siglos por pastores, canteros, peregrinos y montañeros. Hoy, muchos montañeros, senderistas o gente que simplemente quiere disfrutar de la naturaleza, lo recorren cada año, atraídos por su accesibilidad, su belleza y la fuerza simbólica que desprenden sus laderas.

Panel informativo Gonzalo Pérez Zunzunegui

La ruta circular que parte del parking de Aittola es, probablemente, la más popular de todas. Un itinerario sencillo, bien señalizado y apto para casi cualquier condición física, que permite coronar dos cimas emblemáticas: Xoxote (912 m) y Erlo (1.030 m). Un recorrido que combina bosques, pastos, roca kárstica, patrimonio histórico y panorámicas que abarcan desde el Urola hasta el Cantábrico.

Kakueta desde el collado Gonzalo Pérez Zunzunegui

Desde Aittola, el camino se adentra en un bosque mixto de pino y haya. Es un tramo amable, fresco, donde el sendero serpentea entre raíces y claros de luz. No es difícil imaginar a los antiguos habitantes de la zona transitando por estos mismos pasos: carboneros, pastores, leñadores y canteros que extraían el mármol de Izarraitz, utilizado en la construcción de los santuarios de Loiola y Azpeitia. El sendero desemboca pronto en una pista más amplia, abierta y luminosa, donde el paisaje cambia por completo. La roca caliza aparece bajo los pies, el terreno se vuelve más seco y la vegetación se dispersa. Es el preludio del paisaje kárstico que caracteriza a buena parte del macizo.

CONSEJOS PARA REALIZAR ESTA RUTA  

Hidratación. Tenemos un par de fuentes por el camino por lo que a pesar de que siempre se recomienda ir bien abastecido de agua, podremos reponer sin problemas por el camino.

Calzado. Salvo en época de lluvia en las zonas boscosas no es frecuente la presencia de mucho barro, así que calzado cómodo será lo recomendable.

Dificultad. Es una ruta sencilla tanto en distancia como en desnivel. Ruta idónea para ir con los más pequeños por las vistas y el terreno.  

Antes de afrontar la cima principal, la ruta se dirige hacia Xoxote, una cumbre modesta en altitud pero muy querida en la zona. El sendero atraviesa un hayedo especialmente bello, donde los troncos retorcidos son la puerta de entrada hacia la parte alta del macizo. Al salir del bosque aparece el aterpe de Xoxote, punto de encuentro de montañeros veteranos y lugar ideal para hacer una pausa.

El entorno es espectacular Gonzalo Pérez Zunzunegui

UN MIRADOR QUE DOMINA EL VALLE

Muy cerca del refugio se alza el monumento a San Ignacio de Loyola, una gran imagen suspendida sobre el valle. Este mirador es uno de los rincones más espectaculares de la ruta: desde aquí se domina el Urola, Azpeitia, Loiola y buena parte del interior guipuzcoano. La figura del santo, orientada hacia su tierra natal, se ha convertido en un símbolo espiritual y montañero. La cima de Xoxote (912 m) se alcanza en pocos minutos. Es un punto privilegiado para observar el resto del macizo: hacia el noreste se elevan las cumbres superiores a los mil metros –Eskorta, Erlo y Torte– formando un pequeño circo calizo de gran belleza.

San Ignacio de Loiola Gonzalo Pérez Zunzunegui

Nuestra tradición, siempre rica en metáforas, también ha dejado huella en estas montañas. El antropólogo J. M. Barandiaran se hace eco de una curiosa leyenda que explica el origen de los nombres Izarraitz e Izazpi. Según el relato, la montaña de Izarraitz preguntó a la de Izazpi Hi zer haiz? (¿Tú qué eres?). A lo que Izazpi respondió Hi, zazpi (Siete como tú). Desde Xoxote, el camino desciende ligeramente hacia una zona de pastos donde aparece una pequeña poza entre la roca. Es un paisaje abierto, luminoso, donde la caliza aflora en grandes placas y el sendero se difumina entre praderas. La subida hacia la cruz de Erlo se realiza monte a través, sin complicaciones técnicas.

Cruz de Erlo Gonzalo Pérez Zunzunegui

La cruz de Erlo, situada en un saliente rocoso, es uno de los puntos más espectaculares de todo el macizo. Desde aquí, en días despejados, la vista alcanza la costa vasca en toda su amplitud: desde Matxitxako hasta Higer. La proximidad del mar explica los fuertes desniveles que caracterizan a Izarraitz y la sensación de estar en un balcón suspendido sobre el Cantábrico.

HACIA LO ALTO DE ERLO

La cima oficial del Erlo (1.030 m) se encuentra unos metros más atrás, accesible por una pista amplia. Es la cumbre más elevada del macizo y un auténtico púlpito calizo sobre el valle de Iraurgi. Desde ella se comprenden mejor las dimensiones de este territorio: al este, el Urola; al oeste, el Deba; al norte, el mar; al sur, las suaves colinas que conducen hacia el interior.

Charca en la inmediaciones de Xoxote Gonzalo Pérez Zunzunegui

Geológicamente, Izarraitz forma parte de una estructura montañosa donde predominan las calizas arrecifales. Su naturaleza kárstica ha dado lugar a un relieve abrupto, lleno de barrancos profundos como Kilimón, Goltzibar o Arrospide, y a un subsuelo perforado por cuevas y galerías. Las cuevas de Ekain, descubiertas en 1969, albergan uno de los conjuntos de arte rupestre más importantes de Europa. También destacan Urtiaga y Ermittia, exploradas en las primeras décadas del siglo XX.

Bajo la peña de Erlo y su cruz Gonzalo Pérez Zunzunegui

El descenso desde Erlo se realiza por la pista principal, que desciende suavemente hasta enlazar con el sendero de subida. El regreso a Aittola es tranquilo y sencillo. Y es que esta ruta lo tiene todo: accesibilidad, belleza, historia, leyendas, patrimonio natural y cultural. Un itinerario que explica por sí mismo por qué Izarraitz es uno de los macizos más queridos de Gipuzkoa. Sus cumbres, cercanas y familiares, forman parte del día a día de miles de personas que encuentran en ellas un espacio de libertad y de identidad. 

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PLANES ALTERNATIVOS 

Aquí van un par de propuestas extras con las que completar nuestra jornada:

·        Visitar Ekainberri:  aquí podemos descubrir las pinturas rupestres más espectaculares de la costa vasca, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, en un viaje a través de los sentidos hasta los orígenes de la cultura de esta tierra a través de una magnífica réplica. Podemos completar nuestra visita sintiendo cómo vivían, cómo cazaban o cómo hacían fuego las personas que habitaron este lugar hace 15.000 años. Ekain es una obra excepcional del arte rupestre de época paleolítica. Estas manifestaciones artísticas de los cazadores-recolectores paleolíticos aparecen como un fenómeno a escala mundial. Sin embargo, las obras encontradas en esta cornisa cantábrica europea, conocidas como arte rupestre Franco-Cantábrico, han sido las más fructíferas. Ekain está considerada como la obra cumbre entre el arte rupestre de Euskal Herria. Mas info y entradas en https://www.ekainberri.eus/

·        Descubrir el santuario de Loyola: además del Santuario situado en el valle del río Urola y que es un complejo arquitectónico que se construyó en torno a la casa torre de la familia de los Loyola, podemos descubrir la propia casa torre de la familia de los Loyola. Se trata de un edificio de los siglos XIV-XV dividido en una parte inferior de piedra, que evoca su pasado de fortaleza, y otra parte superior de ladrillo que representa la evolución a una casa palaciega. Por supuesto también dentro de este vasto complejo religioso tenemos la basílica. Mas info en https://loyola.global/es/. Es la parte central del edificio diseñado por el arquitecto italiano Carlo María Fontana. Desde el exterior se contempla una impresionante cúpula de 65 metros de altura, que aporta equilibrio a la fachada de 150 metros de longitud. La primera piedra se colocó el 28 de marzo de 1689 y el edificio se inauguró el 31 de julio de 1738, fiesta de San Ignacio. Toda la obra, en la que trabajaron hasta 600 canteros, se realizó a base de grandes bloques de mármol extraídos del monte Izarraitz.

Podemos comer y descansar bien los alrededores de la basílica de Loyola, o bien en la cercana Azpeitia o Azkoitia, donde podremos degustar la gastronomía propia de esta bella comarca de Gipuzkoa.