El cardiólogo Aurelio Rojas ha sorprendido a sus seguidores al poner el foco sobre una fruta muy común, pero con un respaldo científico asombroso. "Hay una fruta tremendamente sorprendente si la comparamos con el resto a nivel científico para mejorar nuestra salud. Y no, no es el famoso kiwi y tampoco es la remolacha", avanza el médico. Se trata de la fresa, un alimento cuyos polifenoles, fibra y compuestos bioactivos han demostrado ser una herramienta de mucha utilidad para combatir la inflamación crónica, el origen de problemas modernos como la obesidad, la diabetes o la fatiga constante.
El primer gran beneficio que el Dr. Rojas asocia al consumo de fresas es su capacidad para mejorar la resistencia a la insulina y controlar los niveles de azúcar en sangre. "Cada pico brusco de glucosa favorece la inflamación y el envejecimiento vascular y celular, y esto quiere decir más riesgo de problemas de corazón", advierte. Gracias a su combinación de fibra y antioxidantes, varios estudios han observado que incluir esta fruta de forma habitual en la dieta ayuda a estabilizar la glucosa después de las comidas.
Saciedad sin medicamentos
Uno de los puntos más importantes de la explicación del cardiólogo es cómo las fresas interactúan con nuestras hormonas reguladoras del peso. El especialista califica como "brutal" y "fascinante" que esta fruta favorezca los mecanismos relacionados con la saciedad y el GLP-1, la famosa hormona que hoy en día replican los fármacos de moda para perder peso. "Sus compuestos bioactivos y la interacción con la microbiota intestinal podrían estimular vías relacionadas con la liberación natural de GLP-1", aclara Rojas, ofreciendo una alternativa para mantener el hambre a raya aportando "muy pocas calorías".
Por último, el beneficio que el médico considera "sin ningún tipo de duda lo más importante" es su papel como antiinflamatorio natural. Al reducir el estrés oxidativo, las fresas logran optimizar la función de todo el sistema vascular. Para obtener estos resultados respaldados por la ciencia, el Dr. Rojas concreta la dosis diaria ideal basándose en la mayoría de los ensayos clínicos: "unos 150-250 gramos al día, aproximadamente entre 8 y 15 fresas dependiendo del tamaño"
Con la llegada de la primavera arranca también la esperada temporada de la fresa, una de las frutas más apreciadas por su sabor dulce, su aroma y su intenso color rojo. Además de ser refrescante y rica en vitaminas, la fresa destaca por su enorme versatilidad en la cocina, ya que puede disfrutarse sola, en macedonias, batidos, tartas, mermeladas o acompañando platos salados y ensaladas. Su capacidad para adaptarse tanto a recetas tradicionales como a propuestas más innovadoras la convierte en un ingrediente imprescindible durante estos meses, tanto en hogares como en restaurantes y pastelerías.