Como bien se sabe, Navarra es un territorio que merece, y mucho, la pena visitar. Un lugar que desde la prestigiosa revista de viajes National Geographic invitan así a visitarlo: "Desde sus hayedos hasta sus foces, atravesados por rutas mágicas que hablan de seres mitológicos, pasando por sus cuevas y sus leyendas de brujería, Navarra es una caja de la que parece que nunca dejan de salir sorpresas. Castillos y monasterios donde la realeza y la religión tejen los hilos del pasado, importantes paradas jacobeas en el Camino de Santiago, arquitectura única, pueblos que se bañan en ríos y ciudades con mucho que contar. Caseríos y valles donde desconectar del mundo y un sinfín de tradiciones".
Uno de los muchos puntos fuertes de Navarra es que no solo es un territorio que merece y mucho la pena visitar, sino que también está rodeado de lugares con encanto.
La estación de tren más bonita es el "Titanic de los Pirineos" y está a menos de dos horas de Pamplona
A menos de dos horas de Pamplona, más concretamente a 130 kilómetros, está, nada más y nada menos que "la estación de tren más bonita de España". Así lo dice la revista Viajar, a la que se refiere como "La estación de tren más bonita de España es el 'Titanic de los Pirineos': de estilo palacial modernista, es Bien de Interés Cultural, fue clave en la II Guerra Mundial y puedes visitarla en su tren original".
El lugar al que se hace referencia no es otro que la Estación Internacional de Canfranc, en Huesca. Inaugurada en 1928, "es uno de los grandes iconos de la ingeniería ferroviaria de principios del siglo XX. Fue concebida como el enlace fronterizo entre España y Francia a través de los Pirineos".
Más de 200 metros de largo, 150 puertas y unas 350 ventanas
Según apuntan desde esta publicación, cuando se inauguró, era la segunda estación de tren más grande de toda Europa, con más de 200 metros de largo, 150 puertas y unas 350 ventanas. "Lejos de ser un capricho o simplemente una expresión de poderío, respondía a la necesidad de acoger dos aduanas: españolas, a un lado de las vías, y francesas, al otro lado, para recibir a los pasajeros nacionales e internacionales que entraban y salían de ella. Frente a su tamaño, es la estética palaciega de su arquitectura lo que más miradas ha atraído desde que se levantara en 1928. Elegante, neoclásica y con detalles modernistas del momento, la Estación de Canfranc constituye un bellísimo ejemplo de arquitectura industrial de aquella época. No es de extrañar que se la conociera como ‘el Titanic de los Pirineos’ y que esté reconocido como Bien de Interés Cultural", detalla Noelia Santos, autora de la publicación.