Los encuentros con familiares o con amigos suelen resultar muy enriquecedores. Una comida, una cena, un aperitivo o un café son la excusa perfecta para reunirnos, charlar y pasar un buen rato. Sin embargo, aunque estemos con las personas que más queremos, llega un momento en el que sentimos la necesidad de irnos a casa. El cansancio aparece, la paciencia se reduce y nos seduce la idea de estar solos. Pues bien, no se trata de desinterés ni de falta de cariño, sino de que nuestra batería social se está agotando.
¿Y qué es la batería social? Esta expresión es una metáfora cada vez más utilizada en psicología para describir la cantidad de energía mental y emocional que una persona tiene para interactuar con los demás. Aunque no se trata de un concepto clínico, sí refleja una realidad: que la capacidad de socializar tiene un límite y, que cuando se supera, el cuerpo y la mente piden descanso.
Cuánto dura la 'batería social'
Un estudio realizado por la aplicación Hinge, en el que participaron más de 10.000 personas, sugiere que ese límite podría llegar antes de lo que creemos. Según los resultados, el 38% de los encuestados experimentó síntomas de agotamiento social después de solo dos o tres horas de interacción. Entre los signos más comunes aparecieron la pérdida de energía y la sensación de sobreestimulación.
Este periodo, que Hinge denomina punto social óptimo, coincide con lo que muchos terapeutas observan en su consulta. La terapeuta de pareja Nari Jeter explica al magazine SELF que, para la mayoría de adultos con agendas apretadas, responsabilidades laborales y familiares, dos o tres horas suelen ser suficientes para satisfacer las necesidades sociales sin sentirse abrumados. Eso sí, este número no es el mismo para todo el mundo.
El 'punto social óptimo' es personal
En este asunto, no se trata de ser más o menos sociable, sino que hasta las personas más extrovertidas tienen un límite. Sentirse irritable o con ganas de irse no dice nada negativo sobre una relación, sino que habla de las necesidades y de los límites individuales.
El tiempo que tarda en agotarse la batería social depende de varios factores y uno de los más importantes es con quién estás. Hay personas con las que el tiempo fluye sin esfuerzo, mientras que con otras tu batería social puede agotarte en menos de una hora. También influye la actividad: no es lo mismo pasar horas conversando sin parar que compartir una película o dar un paseo.
La personalidad también juega un papel importante. Según declaraciones de la psicóloga Laurie Helgoe a SELF, las personas introvertidas suelen gastar más energía social, especialmente cuando se trata de interacciones nuevas, por lo que les resulta muy beneficioso hacer pausas y descansos frecuentes. Además, la edad y el estilo de vida también importan: quienes tienen menos responsabilidades suelen tolerar períodos sociales más largos.
'Batería social' baja y cómo recargarla
El cuerpo suele avisar cuando se alcanza el límite. Algunas señales claras de ello son responder con irritabilidad o impaciencia a cosas pequeñas, contestar con respuestas cortas o participar menos, desconectar mentalmente teniendo dificultades para estar presente o refugiarse en el móvil. La psicóloga Luz María Peña, de Center Psicología, resume esta experiencia con una frase sencilla: "La batería social se agota y te pide estar a solas".
En las situaciones en las que marcharte no es una opción, los expertos recomiendan pequeñas estrategias para conservar la energía. Una de ellas es cambiar de ambiente, por ejemplo, saliendo al jardín (si lo hay), yendo a la cocina o tomando el aire, para reducir la sobreestimulación. Otra táctica útil es ser un participante pasivo, es decir, escuchar activamente, hacer preguntas sencillas y no asumir el peso de la conversación.
'Batería social' y salud mental
En una época marcada por la hiperconectividad y las exigencias constantes, respetar la batería social es una forma importante de autocuidado. Reconocer la fatiga social no es un signo de debilidad, sino de conciencia personal. Permitirse pausas, elegir relaciones que suman y valorar el silencio ayuda a prevenir el estrés y el agotamiento emocional. Y es que está claro que, incluso quienes disfrutan de la mejor compañía, necesitan de vez en cuando recargar pilas a solas.