Adiós al olor de pies: los consejos de los podólogos para mantener los pies frescos
La higiene y la elección adecuada de calzado es fundamental
El olor de pies es una afección muy común. Aunque por lo general no suele representar un riesgo importante para la salud, resulta muy incómodo en el día a día y genera situaciones embarazosas.
Prevenir este problema es posible siguiendo numerosos hábitos sencillos respaldados por los podólogos.
La importancia de la higiene
Según los expertos en podología, es fundamental lavarse los pies todos los días. No basta con dejar que el agua y el jabón de la ducha caigan sobre ellos; sino que es necesario frotarlos bien, prestando especial atención al espacio entre los dedos, que es donde más se acumula la humedad.
Tras el lavado, no hay que olvidar secar bien los pies usando una toalla limpia, ya que esto evitará el el desarrollo de microorganismos.
Asimismo, la higiene debe complementarse con un adecuado cuidado de las uñas, manteniéndolas cortas y limpias, ya que las bacterias y los hongos tienden a proliferar bajo ellas.
Calzado y los calcetines adecuados
El tipo de calzado tiene una influencia directa sobre la aparición de malos olores.
Los zapatos fabricados con materiales sintéticos o plásticos impiden la evaporación del sudor, creando un "efecto invernadero" en el pie.
Por ello, se recomienda elegir zapatos fabricados con materiales transpirables, así como dejar que el calzado se ventile al menos 24 horas antes de volver a usarlo.
Por su parte, los calcetines también desempeñan un papel muy importante. Los elaborados con fibras sintéticas atrapan el sudor y agravan el problema. En su lugar, es preferible optar por calcetines fabricados con materiales naturales, como el algodón o la lana, que favorecen una mejor absorción del sudor y permiten una mayor ventilación del pie a lo largo de la jornada.
Usar bicarbonato de sodio
Entre las medidas recomendadas para quienes buscan un remedio casero y efectivo figura el uso de bicarbonato de sodio. Este compuesto destaca por sus propiedades antibacterianas y su capacidad para regular el pH de la piel.
Sumergir los pies en agua tibia con un par de cucharadas de bicarbonato durante 15-20 minutos puede ayudar a neutralizar los olores de forma inmediata y a reducir la presencia de bacterias. Realizar este baño de pies de manera regular, combinado con las pautas de calzado e higiene, marcará una diferencia definitiva para mantener los pies frescos y saludables.
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