Salvar la degradación de los ecosistemas

Acciones / Como cada 5 de junio, la Organización de las Naciones Unidas celebra el Día Internacional del Medio Ambiente. Este año con la mirada puesta en la regeneración de nuestro entorno

07.06.2021 | 09:17
Restaurar los ecosistemas significa prevenir, detener y revertir este daño.

Restaurar los ecosistemas significa prevenir, detener y revertir este daño; pasar de explotar la naturaleza a curarla. freepik

Durante mucho tiempo, los humanos hemos estado explotando y destruyendo los ecosistemas de nuestro planeta. Cada tres segundos, el mundo pierde una superficie de bosque equivalente a un campo de fútbol y, tan solo en el último siglo, hemos destruido la mitad de nuestros humedales. El 50% de nuestros arrecifes de coral ya se han perdido y, para 2050, podrían desaparecer hasta el 90%, incluso si el calentamiento global se limita a un aumento de 1,5 ºC.

La pérdida de los ecosistemas está privando al mundo de sumideros de carbono, como los bosques y las turberas, en un momento en que la humanidad ya no puede permitírselo. Las emisiones globales de gases de efecto invernadero han aumentado durante tres años consecutivos y el planeta está a un paso de un cambio climático potencialmente catastrófico.

La aparición de la covid-19 también ha demostrado lo desastrosas que pueden ser las consecuencias de la pérdida de ecosistemas. Al reducir el área de hábitat natural para los animales, hemos creado las condiciones ideales para que los patógenos, incluidos los coronavirus, se propaguen.

Ante este gran problema, el Día Mundial del Medio Ambiente, que se celebra cada 5 de junio, se centra este año en la restauración de ecosistemas con el lema "Reimagina, recrea, restaura".

Restaurar los ecosistemas significa prevenir, detener y revertir este daño; pasar de explotar la naturaleza a curarla. Para ello, y precisamente en este día, arranca el Decenio de las Naciones Unidas sobre la Restauración de Ecosistemas (2021-2030), una misión global para revivir miles de millones de hectáreas, desde bosques hasta tierras de cultivo, desde la cima de las montañas hasta las profundidades del mar. Solo con ecosistemas saludables podemos mejorar los medios de vida de las personas, contrarrestar el cambio climático y detener el colapso de la biodiversidad.

Invertir en ecosistemas

El Día Mundial del Medio Ambiente 2021, que este año cuenta con Pakistán como país anfitrión, exige acciones urgentes para devolverle la vida a nuestros ecosistemas dañados.

Desde los bosques hasta las turberas y las costas, todos dependemos de ecosistemas saludables para nuestra supervivencia. Los ecosistemas se definen como la interacción entre los organismos vivos (plantas, animales, personas) y su entorno. Esto incluye a la naturaleza, pero también a los sistemas creados por el hombre, como las ciudades o las tierras de cultivo.

La restauración de los ecosistemas es una tarea global de una escala gigantesca. Significa reparar miles de millones de hectáreas de tierra, un área mayor que China o EEUU, para que la gente tenga acceso a alimentos, agua potable y empleos.

Significa lograr que vuelvan plantas y animales que hoy están al borde de la extinción, desde las cimas de las montañas hasta las profundidades del mar. Pero también incluye las muchas pequeñas acciones que todos podemos realizar, todos los días: cultivar árboles, reverdecer nuestras ciudades, repoblar nuestros jardines con especies silvestres o limpiar la basura de los ríos y costas.

La restauración de los ecosistemas conlleva beneficios sustanciales para las personas. Por cada dólar invertido en restauración, se pueden esperar al menos entre siete y treinta dólares en ganancias para la sociedad. La restauración también crea empleos en las zonas rurales, donde más se necesitan. Algunos países ya han invertido en la restauración como parte de sus estrategias para recuperarse de la covid-19. Otros están recurriendo a la restauración para ayudarlos a adaptarse a un clima que ya está cambiando.

Acción por el clima

Han pasado seis años desde que en 2015 y con apoyo de la ONU, más de 150 jefes de Estado y de Gobierno aprobaron la Agenda 2030 con los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) sobre los que hoy se cimentan los esfuerzos de medio mundo para avanzar hacia la sostenibilidad del planeta. La igualdad de género y el clima son dos de los pilares sobre los que se trabaja con más empeño.

La reciente aprobada Ley de Cambio Climático y Transición Energética promueve el objetivo 13: Acción por el clima. Conduciéndonos así hacia la descarbonización de la economía y la construcción de un mundo más sano y sostenible como parte del compromiso asumido por España en el ámbito europeo (Acuerdo de París). La ley presenta una oportunidad desde el punto de vista económico y de modernización del Estado, así como desde el punto de vista social, facilitando la distribución equitativa de la riqueza en el proceso de descarbonización. De hecho, el Gobierno afirma que, como consecuencia de la movilización inversora de 200.000 millones de euros que promueve esta ley durante la próxima década, el PIB español se incrementará anualmente entre 16.500 y 25.700 millones de euros al año. Por su parte, el empleo neto aumentará entre 250.000 y 350.000 puestos al final del periodo.

La Ley establece cuatro objetivos mínimos nacionales para el año 2030. Por un lado, reducir en el año 2030 las emisiones de gases de efecto invernadero del conjunto de la economía española en, al menos, un 23% respecto del año 1990. Por otro, alcanzar en el año 2030 una penetración de energías de origen renovable en el consumo de energía final de, al menos, un 42%. También, alcanzar en el año 2030 un sistema eléctrico con, al menos, un 74% de generación a partir de energías de origen renovable; y mejorar la eficiencia energética disminuyendo el consumo de energía primaria en, al menos, un 39,5%, con respecto a la línea de base conforme a normativa comunitaria. Asimismo, la ley establece que antes de 2050, España deberá alcanzar la neutralidad climática y el sistema eléctrico deberá estar basado exclusivamente en fuentes de generación de origen renovable.

Para cumplir con estas premisas, el texto recoge como instrumentos el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) y la Estrategia de Descarbonización a 2050.

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