Navarra frente al reto de una mayor longevidad
Expertos de los ámbitos sanitario y sociosanitario abordaron los desafíos del envejecimiento y coincidieron en la necesidad de impulsar respuestas coordinadas que garanticen calidad de vida y dignidad para todos los pacientes
Envejecer más y mejor se situó como uno de los grandes desafíos de Navarra durante el encuentro ‘Envejecimiento y cuidados: retos y respuestas’, organizado por DIARIO DE NOTICIAS con el impulso del Hospital San Juan de Dios Pamplona-Tudela y Cinfa. La jornada reunió a profesionales de los ámbitos sanitario, sociosanitario y farmacéutico para analizar cómo responder al progresivo envejecimiento de la población, a la creciente prevalencia de enfermedades crónicas y a la necesidad de garantizar cuidados de calidad que permitan preservar la autonomía y la dignidad de las personas mayores.
En la mesa participaron el doctor Patxi Úriz Otano, jefe clínico de la Unidad de Recuperación Funcional del Hospital San Juan de Dios Pamplona-Tudela; Susana Martínez Agorreta, responsable del Área Sociosanitaria y de Solidaridad del mismo centro; y Alicia López de Ocáriz, directora médica del Grupo Cinfa y presidenta del Observatorio Cinfa de los Cuidados.
A lo largo del encuentro, los expertos coincidieron en que el aumento de la esperanza de vida representa un logro social incuestionable, aunque también implica afrontar nuevos retos derivados de la cronicidad, la fragilidad, la dependencia y la complejidad asistencial de una población cada vez más longeva. Uno de los mensajes centrales fue que la atención a las personas mayores no puede abordarse únicamente desde una perspectiva sanitaria. Los participantes defendieron la necesidad de un enfoque integral en el que salud y cuidados avancen de manera coordinada. La calidad de vida, señalaron, depende no solo del control de las enfermedades, sino también de la capacidad funcional, la autonomía personal, el bienestar emocional y la participación social.
En este sentido, se destacó la importancia de impulsar estrategias de prevención que permitan retrasar o minimizar la aparición de situaciones de dependencia. La detección precoz de la fragilidad, la promoción del envejecimiento activo, la práctica regular de ejercicio físico, una alimentación adecuada, la estimulación cognitiva y el mantenimiento de relaciones sociales fueron señalados como elementos clave para favorecer un envejecimiento saludable. Asimismo, se incidió en la necesidad de prestar atención a señales como las caídas, la pérdida de peso, el deterioro de la movilidad, los problemas de memoria o el aislamiento social.
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La conversación también abordó el papel de los tratamientos farmacológicos en las personas mayores. Los participantes defendieron que la medicación debe integrarse dentro de planes de cuidados amplios e individualizados y alertaron sobre los riesgos asociados a la polimedicación y a las posibles interacciones entre fármacos. En este ámbito se destacó igualmente la función de los profesionales sanitarios y de la farmacia comunitaria en el seguimiento de los tratamientos y en la mejora de la adherencia terapéutica.
Otro de los bloques centrales del encuentro se centró en la transición entre el hospital y el domicilio. Los expertos explicaron que el alta hospitalaria constituye un momento especialmente sensible para pacientes y familias, por lo que defendieron la necesidad de planificarla de forma progresiva y coordinada. La continuidad asistencial, la comunicación entre profesionales, la implicación de los servicios sociales y el acompañamiento a las personas cuidadoras fueron identificados como factores determinantes para evitar complicaciones y favorecer la recuperación.
Aunque el apoyo familiar continúa siendo esencial, se apuntó hacia un modelo cada vez más profesionalizado y apoyado en recursos especializados capaces de responder a situaciones de creciente complejidad.
Como reflexión final, los ponentes coincidieron en que la sociedad ha avanzado en la adaptación a las nuevas necesidades derivadas del envejecimiento, aunque consideraron que todavía existen importantes desafíos por delante. Entre ellos señalaron la necesidad de fortalecer la coordinación sociosanitaria, reforzar la atención comunitaria, dotar de más recursos a los sistemas de cuidados y reconocer socialmente una labor cada vez más necesaria. El objetivo compartido fue avanzar hacia un modelo que permita a las personas permanecer en su entorno el mayor tiempo posible, recibiendo una atención de calidad que combine autonomía, seguridad, bienestar y dignidad.