ESCALOFRIANTES e in-quietantes sonrisas, narices puntiagudas y fantasmagóricas figuras. Se dice que en Halloween o en la Noche de las Brujas, la puerta que separa el mundo de los vivos del de los muertos se abre y los espíritus buenos y malos regresan a sus pueblos de origen. Se cree que con el uso de disfraces, máscaras y adornos terroríficos los aldeanos buscaban, precisamente, ahuyentar a los malos. Además, encendían una vela por cada difunto que hubiera en la casa, en señal de recuerdo, para que éstos no se enfadaran y no les molestaran durante esa noche. Por otro lado, el elemento más representativo de esta fiesta, la calabaza naranja, tiene su origen en la leyenda irlandesa de Jack-o-lantern: un malvado granjero que es condenado a vagar entre los mundos del Bien y el Mal, con la única ayuda de un vegetal tallado a modo de farol que tiene una luz en su interior.

Al parecer, Halloween, una derivación de la expresión inglesa All Hallow's Eve (Víspera de Todos los Santos), tiene su origen en la festividad céltica Samhain, que a su vez deriva del irlandés antiguo y significa fin del verano. Un concepto que, este año, con un otoño que se negaba a llegar a Navarra, cobra más sentido que nunca. Después de los siglos y de haber pasado por culturas como la celta, la romana o la americana, esta celebración está buscando un hueco en la Comunidad Foral.

La inmigración, en su mayoría sudamericana, y una mayor aproximación a la lengua y la cultura inglesa han favorecido que en los últimos años los navarros, sobre todo los más pequeños, se acerquen a esta tradición desconocida hasta no hace tanto. "Hace 10 años no había nada referente a Halloween, pero en los últimos 6-7 años se comenzó a notar cierta demanda de este tipo de disfraces y complementos", explica Rafael Herrera, dueño de la tienda Juguetes Eregui. Herrera recuerda, además, que en 2009 hubo un auge muy fuerte en lo referente a esta fiesta, si bien ahora no crece tanto. "Todo empezó en torno a la zona de Tafalla y Tierra-Estella. Luego, se extendió y llegó a barrios residenciales y alrededores de Pamplona, como Gorraiz o Cizur, donde es más fácil ir de casa en casa con las calabazas de caramelos que, por ejemplo, en el centro de la ciudad", añade el juguetero, que tiene una sección de 200m2 dedicados a la campaña de Halloween.

Por su parte, Koldo Nava, encargado de la tienda de disfraces La Máscara, explica: "Vienen muchas cuadrillas de Funes a prepararse para la fiesta. Además, la gente que llega de fuera tiene más costumbre de hacer fiestas en sus casas y de celebrar este día. Algunos de aquí también se han sumado y se hace en sitios como Mutilva o Villava". Nava añade también que desde diferentes discotecas y locales de música acuden a la tienda en busca de decoración terrorífica de cara a las fiestas de Halloween.

En este sentido, Javier Bernal, gerente de la tienda Halloween, coincide: "A veces vienen de algunos bares y te piden consejo para decorar sus establecimientos. Guirnaldas, telas de araña, velas, calabazas y pegatinas de Happy Halloween para los cristales". Bernal explica que es una fiesta más bien infantil: "Vienen sobre todo niños, acompañados de sus padres". Cada vez se venden más cosas relacionadas con Halloween: "Este año hemos vendido prácticamente de todo, es difícil destacar algo. Tal vez, las telas de araña", señala.

Sonia Barcos, de la tienda La Golosina, explica: "Se vende lo de todos los años, aunque sí que está funcionando muy bien el maquillaje con efectos especiales, de látex, para simular sangre y demás". Brujas, calabazas, zombis... un niño puede conseguir un conjunto horrorífico por 5 euros y un adulto, por 12. "También puedes hacerte un disfraz barato con complementos. Por ejemplo, una capa vale 5 euros y un gorro, 2,5. Si eso lo combinas con maquillaje impactante, ya tienes tu traje", sentencia Barcos. La encargada explica también que "viene mucha gente de Sudamérica, donde sí se celebra esta fiesta, así como estudiantes extranjeros que traen sus costumbres. En general, es una fiesta más encaminada a los críos, a quienes hace especial ilusión, aunque sea algo tétrico".

en casa, en el cole Cada vez son más los centros que se suman a la enseñanza bilingüe, de modo que la cultura anglosajona alcanza a los navarros más pequeños en festejos como el de la Noche de las Brujas. Así, los niños y niñas pierden el miedo y se acostumbran a las brujas, fantasmas y monstruos de la noche más terrorífica del año. Además, los que practican la tradición de ir de casa en casa tocando el timbre con el lema "truco o trato" o "dulce o susto", se pueden llevar una buena ración de caramelos, a cambio de no llenar las paredes de sus vecinos de espuma de afeitar o huevos.

El colegio público Azpilagaña es un ejemplo de esos centros donde se celebra, de manera interna, el día de los muertos vivientes, por su conexión con la lengua inglesa. "Los niños realizan trabajos de plástica, recortan y pintan esqueletos, vampiros... todo el mundo participa y no se compra ningún adorno, es todo manual", explica María Antonia Fabo, directora del centro. Además, en los días previos a la celebración, los niños escuchan cuentos e historias relacionadas con el tema y dedican la última tarde de clase antes del puente a Halloween. Las profesoras de inglés preparan una representación, donde aparecen brujas y demás personajes, y escenifican las leyendas que giran en torno a ellos. Los niños se disfrazan y participan pronunciando las palabras mágicas para que todo funcione bien. Desde que el centro es bilingüe, se tiene en cuenta este día. "Se hace un concurso de postales y durante esa tarde, la apyma entrega los premios. De ahí, los galardonados pasan a la Federación de Apymas British TIL-TILA de Navarra", añade Fabo.

Pero los fantasmas no sólo están presentes en la capital. Los niños del colegio público San Juan de Lumbier no le tienen miedo a la muerte y sus variantes en forma de calaveras o zombis: "En todo infantil trabajamos el tema del miedo y en ese contexto, tratamos el Halloween. Utilizamos cuentos, historias, canciones... Además, con el dibujo de un esqueleto aprenden en castellano las partes del cuerpo y con el de una bruja, en inglés. También hacemos una fiesta de Halloween el último día de clase", explica Marta Recalde, coordinadora del proyecto plurilingüe. "Se trata de una fiesta para que sepan qué es, por qué se celebra. Además, van por las aulas bailando y cantando canciones sobre una araña y un esqueleto, juegan al truco o trato y disfrutan de una merendola", añadió la profesora.

café embrujado La cafetería Koppo de Pamplona recibe a sus clientes con una legión de brujas en toda regla: "Decoramos el escaparate según lo que toque cada temporada y, al igual que Navidad, Halloween es una más. Llevamos ya 4-5 años haciéndolo", explica el encargado, José Ramírez. Al café embrujado le podría acompañar una galleta de frambuesa con forma de calabaza, de las que venden en la cadena Taberna, por 95 céntimos: "Llevamos 10 ó 12 años vendiéndolas y funcionan muy bien, a la gente le gusta", explica Manolo Flores, del establecimiento situado en la calle García Ximénez.

Por otro lado, la noche se viste de ultratumba para los que vienen del Más Allá, y en el pub O'Connor's, uno de los promotores de esta noche fantasmagórica en Pamplona, ya tienen todo preparado: "Hacemos una fiesta en la que por dos pintas regalamos dos caretas o un gorro y una camiseta. Además, se sortean tres viajes a Brujas", explica el responsable del local.