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El copago farmacéutico es injusto

El copago farmacéutico es injusto

EL copago farmacéutico es una de las características que contradice uno de los criterios definitorios de lo que constituye un servicio nacional de salud, la gratuidad de sus prestaciones en el momento de uso. Aunque se modifique el tipo de copago seguirá enfrentándose a dicha definición. Es preciso seguir mejorando el sistema sanitario público y lo que el Gobierno del PP plantea, apoyado en este caso por nuestras Consejera Sra Vera, es empeorarlo al reducir sus prestaciones. Eso sí se plantea como si de un caso de justicia social se tratara al difundir que las personas pensionistas con suficientes recursos pagarán más por los fármacos que los no pensionistas con escasos recursos. Las cifras muestran que el planteamiento es otro. Según la información disponible en estos momentos a los no pensionistas se les incrementará su aportación del actual 40% del precio del medicamento al 50 o 60% y a las personas pensionistas hasta el 10% con un límite mensual de 10-20 euros. Todo según la renta. Se traslada así a las farmacias o a los profesionales del sistema sanitario público la responsabilidad de resolver una injusta política fiscal que han heredado en parte y mayormente abonado estos mismos los gobernantes.

Hay varias preguntas de mayor interés que la referida a cómo se ingresa el dinero a gastar para medicamentos. Por ejemplo si los recursos destinados al sistema sanitario público son suficientes, el por qué gastamos tanto en farmacia, el por qué se recorta en recursos para cubrir necesidades sociales y derechos básicos y sin embargo no se ponen en cuestión ingentes gastos militares, la construcción de obras faraónicas como el TAV o el pago público para pagar intereses de usura a la banca.

El Estado español durante décadas ha ido incrementando su gasto en farmacia hasta alcanzar uno de los primeros puestos en el ranking internacional sin que gobierno alguno haya cuestionado dicho incremento hasta el último lustro en que se empieza a impulsar débilmente la utilización de genéricos. Es evidente que el copago farmacéutico no pretende reducir el gasto sino garantizar el cobro de las farmacias.

El copago en general, también el de farmacia, penaliza a las personas con enfermedades crónicas, a las que padecen mayor número de enfermedades o a las que tienen enfermedades más graves. ¿Dónde se quedan los principios de solidaridad que deben regir los sistemas de protección social? Se conculca así el principio de equidad que debe existir en un Sistema nacional de salud.

El incremento del copago entre los pacientes crónicos con menos recursos, pensionistas muchos de ellos, puede además incrementar el incumplimiento de los tratamientos prescritos afectando negativamente a la salud de los mismos

Los proponentes de la medida debieran también explicar el coste de administración en la difícil aplicación de esta medida. ¿Se van a aportar los datos de hacienda a la historia clínica de cada paciente?

En el campo sanitario sería largo de exponer las medidas de refuerzo de la atención primaria, de la salud pública, de coordinación de los niveles del sistema, de mejora de las condiciones de vida y de trabajo etc, cuya eficiencia en términos de mejora de salud de las poblaciones y por tanto de reducción de gasto muestra la evidencia científica. Claro que estaríamos hablando de salud y no de negocio como hace el gobierno.