Las lluvias torrenciales que descargaron ayer de nuevo con fuerza en distintos puntos del Estado –en especial en la Comunidad Valenciana y regiones del centro– provocaron inundaciones, rescates, caída de ramas y derrumbe de muros aunque sin que haya que lamentar incidentes graves.

La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) mantuvo en alerta amarilla, además de la Comunidad Valenciana, a las de Madrid, Castilla-La Mancha, Castilla y León y Extremadura por la presencia de fuertes tormentas y a Andalucía y Galicia por fenómenos costeros, mientras que el pronóstico para hoy reduce la alerta en Castilla-La Mancha pero la traslada a la Región de Murcia. Las precipitaciones comenzaron en la tarde del jueves, continuaron durante la madrugada y continuaron descargando ayer e incluyeron granizo, como muestran las imágenes difundidas por un piloto tras aterrizar en una de las pistas del aeropuerto de Madrid Barajas.

El episodio más complicado de lluvias se vivió en la provincia de Castellón, que pulverizó sus récords pluviométicos al convertir el presente mes en el mayo más lluvioso desde que existen registros en la zona, por encima de los más húmedos hasta ahora. Así, en Castellón capital, las precipitaciones caídas durante unas pocas horas de la pasada madrugada dejaron más agua que cualquier otro mes de mayo. Peor fue la situación en Benicasim cuyo Ayuntamiento tuvo que suspender las actividades escolares por la tromba de agua, además de insistir en las advertencias a los ciudadanos para que eviten desplazamientos innecesarios por el municipio, que ha llegado a acumular 220 litros por metro cuadrado. Otra localidad especialmente afectada fue Molina de Segura, en la Región de Murcia, donde cayeron alrededor de 100 litros por metro cuadrado en una hora que provocaron una quincena de rescates en viviendas y vehículos, además del corte de numerosas carreteras anegadas, el derrumbe de parte de un muro del cementerio municipal y daños en las cosechas.

En Aragón, los responsables municipales de Pomar de Cinca (Huesca) evalúan los daños causados por la crecida del barranco de la Clamor, cauce que atraviesa el pueblo y que, tras desbordarse, inundó varias viviendas.

A pesar de las continuas llamadas a la prudencia, las redes sociales mostraron la temeridad e irresponsabilidad de ciudadanos que intentaban cruzar las riadas despreciando estos avisos como la de una mujer se empeña en cruzar una calle inundada con un carrito de bebé en el que un hombre tiene que ayudarle y poner el niño a salvo cuando la fuerza del agua lo vuelca