Tres de los seis hijos del fallecido empresario español José María Ruiz-Mateos que están siendo juzgados por la Audiencia Nacional por la presunta estafa de Nueva Rumasa han señalado a su padre como el "dueño absoluto" del grupo empresarial. "Él decide, ejecuta y los demás obedecen. Y no hay más guion que ese", ha asegurado uno de ellos.

Él primero de los acusados en responder a las preguntas de la Fiscalía Anticorrupción ha sido Álvaro Ruiz-Mateos, que se ha definido como "un empleado más" de los cerca de 10.000 que estaban a nómina de Nueva Rumasa. "Yo tenía una nómina en esos años de 3.000 euros, una nómina normal, y luego estaban los ejecutivos. A esa igualdad de escalafón, yo estaba muy por debajo", ha sostenido.

Cabe recordar que el Ministerio Público pide condenar a los seis hijos varones de Ruiz-Mateos a penas de 16 años de cárcel. La Fiscalía solicita para los otros nueve acusados --todos ellos responsables del grupo-- a penas que van de los 3 años de cárcel a los 15 años y 6 meses de prisión por delitos de estafa, blanqueo de capitales, alzamiento de bienes y contra la Hacienda Pública.

Álvaro, que según la Fiscalía figuraba como administrador único de Clesa -una de las empresas de Nueva Rumasa-- y que figuraba como responsable en uno de los folletos de emisión para la emisión de pagarés, ha repetido en numerosas ocasiones que la familia nunca fue "propietaria" del grupo de empresas. "El que es propietario es José María Ruiz-Mateos", ha aclarado.

Su padre, como "dueño absoluto, no consultaba ni preguntaba". "Ejecutaba y ordenada. Y si cree que había una relación de qué te parece* yo jamás he tenido opinión, ni voto ni consulta. Él decide, él ejecuta y los demás obedecen. (...) Mi padre no era ese padre, a mí nunca me ha preguntado nada", ha insistido.   

"MI PADRE PONE Y QUITA"

Con respecto al hecho de que figurase como administrador de algunas de las sociedades, el acusado ha repetido el mismo argumento. "Mi padre es el propietario y decide de forma unilateral. Es decir: eres administrador y mañana dejas de serlo. Mi padre pone y quita", ha justificado.

En este contexto, el fiscal ha mostrado a Álvaro una serie de publicaciones que Nueva Rumasa realizó en distintos periódicos para publicitar al grupo. En el pie de foto de las mismas, en las que posaba con su padre, sus otros cinco hermanos y centenares de empleados, se le presentaba como consejero general del mismo.

"El pie de foto no se qué es. El que es de la bata blanca, que puede ser de fábrica o del laboratorio, es un empleado de los 10.000 que había. Y yo era un empleado más de los 10.000, por muy Ruiz-Mateos que me apellide", ha espetado.

Durante su interrogatorio, su defensa le ha preguntado si el que decidió la emisión de pagarés fue su padre. "No tenga ninguna duda que el que ideó la emisión de los pagarés de sus empresas, el que ejecutó y el que organizó con el que fuera, que yo no conozco por ser muy honesto, fue exclusivamente José María Ruiz-Mateos Jiménez Tejada. Ningún otro", ha respondido.

Por último, el acusado ha aseverado que "hubiera sido muy difícil trabajar en alguna de las empresas si hubiera tenido la más mínima sospecha" de que su padre no era "un ser cumplidor". "La convicción última estoy convencido a nivel personal que es pagar y en el valor, que es lo que decía y que ha sido siempre bastante 'vox populi', son las altísimas valoraciones que él siempre presumía de lo que valían las empresas", ha zanjado.   

"SEGUÍA ESAS INSTRUCCIONES Y LAS ACATABA"

El segundo acusado que ha declarado en la sesión de este martes ha sido Zoilo Ruiz-Mateos, también hijo del empresario, que ha ahondado en la línea marcada por su hermano. "(José María) era quien decidía dónde estabas dado de alta y te cambiaba. Él decidía el destino y el pagador. Yo recibía instrucciones y ordenes de mi padre. A mí me nombró él y yo acepté", ha afirmado.

La Fiscalía, en esta línea, le ha preguntado si figuró como administrador de algunas de las sociedades. "Él decidía y a muchos hijos nos nombraba. Yo simplemente seguía esas instrucciones y las acataba", ha continuado, reconociendo que nunca preguntó ni se opuso a los designios de su padre.

Si no lo hizo, ha explicado, fue porque el "carácter y la personalidad" del empresario lo hacía "imposible".  A este respecto, ha contado una anécdota: "En una declaración en un juzgado, no me acuerdo donde fue, se dijo: 'En Rumasa no se mueve una silla sin que el señor Ruiz-Mateos lo consienta". "¿Y usted la suscribe?", le ha preguntado una de las defensas. "Absolutamente", ha zanjado Zoilo.

Así las cosas, el acusado ha continuado responsabilizando a su padre de los hechos de los que se le acusa. "Es importante que entienda el concepto: yo tenía una admiración por un lado y por otro una confianza plena y absoluta en él", le ha aclarado a la Fiscalía, recordando que su padre era "un señor que creó Nueva-Rumasa de la nada".

Zoilo ha dibujado a su padre como una persona que "empezó sin nada y creó el mayor imperio". "Era el mayor contribuyente al Estado español. Para mí era un personaje. Como hijo, lo admiraba como empresario. Para mí tenía toda la confianza", ha apostillado.

A pesar de esa relación de admiración, el acusado ha aclarado que "aunque hubiera intentado opinar" sobre algunas de las decisiones de su padre su opinión "no valía ni un duro". Y esto era así, ha asegurado, porque su padre "siempre se guiaba por profesionales". "Yo era hijo, pero al final era un empleado y que tampoco cobraba mucho", ha añadido.   

"MI JEFE ERA MI PADRE"

El último acusado en declarar este martes ha sido José María Ruiz-Mateos Rivero, otro de los hijos del empresario, que ha argüido que "jamás" ha ostentando "en ningún momento" de su vida "ningún cargo como administrador o apoderado de cualquier tipo de las empresas, sociedades emisoras de pagares, ni de ninguna de las receptoras".

Además, ha explicado al tribunal que su padre, "como dueño único de todas las empresas del grupo, tenía un consejo de asesores, personas de muchísima confianza y de un gran prestigio profesional". "Nosotros no teníamos ni esa experiencia, ni ese bagaje ni esos conocimientos. Nosotros, digamos, éramos hijos del dueño", ha aclarado.

Esa condición, sin embargo, no les daba "ninguna autoridad, ni poder, ni capacidad de decisión", sino que simplemente iban "aprendiendo, que era lo que él quería". "Pero mi jefe directo, digamos, era mi padre", ha relatado.

Y a su padre, ha apuntado, "no se le podía llevar la contraria". "De hecho en alguna ocasión, pues si yo le he llevado la contraria, no llevar la contraria, pero he suscitado algo que a lo mejor él no era de su gusto, me decía: 'Vete a tu casa'", ha zanjado.