Desde que cursó el grado superior de Educación Infantil y estudió “por encima” situaciones de abuso sexual, Anne Garmendía Zubikoa, se quedó con las ganas de investigar sobre el tema. “Durante la carrera no tocamos ese ámbito y tenía la necesidad de conocer cómo detectar a los alumnos que en casa lo estén pasando mal”, destaca.
Con este objetivo realizó su trabajo de fin de máster sobre Prevención temprana de malos tratos a menores en el seno de la familia mediante el análisis de dibujos, que ha sido reconocido con el Premio Universitario Jaime Brunet. Garmendía explica que “analizar los dibujos de los niños y niñas nos da mucha información, aunque no sea objetiva. Ayuda a conocerles y tener una visión más completa y profunda del alumno”.
La autora decidió abarcar el tema desde un punto de vista teórico y práctico. Por un lado, investigó sobre tipos de maltratos y cómo se manifiestan en los niños. Después realizó un protocolo digitalizado, dirigido al profesorado, para que pueda conocer la teoría y cómo actuar al respecto. “El material también contiene cómo analizar los dibujos. Si les dices que dibuje una casa, si lo hacen de una manera u otra, se puede aprender sobre ellos”, destaca.
Una vez detectadas las señales, desarrolló la forma de actuar y a dónde acudir entre servicios sociales, Policía Foral, o pediatría y, sobre todo, “cómo trabajar en equipo para proteger lo mejor posible a la criatura”.
En el marco práctico, Garmendia analizó la red de trabajo entre los servicios profesionales existentes en el valle de Baztan, además de crear recursos para la detección precoz y un protocolo que puede ser de utilidad en los centros. Tras su investigación, concluye que existe un escaso conocimiento social del tema de la desprotección: “esto es consecuencia de la ignorancia, porque es un tema que se considera tabú, y existe la creencia errónea de que los casos de maltrato son muy poco frecuentes”.
En el sistema educativo, “los y las profesionales no cuentan con capacitación para detectar e intervenir en estas situaciones en las aulas, puesto que tienen escaso conocimiento del tema y las escuelas no cuentan con un protocolo de actuaciones concretas y desarrolladas. Por lo tanto, se puede decir que el profesorado no sabe cómo actuar ante estas situaciones”, concluye.
En la actualidad trabaja de monitora y su plan es “seguir hasta que pueda llegar a ser profesora”. Mientras tanto, su firme intención es poner en marcha el protocolo de detección en las aulas de casos de menores víctimas de violencia en sus familias en las escuelas del valle de Baztan. “Primero será en la escuela donde he hecho prácticas y luego poco a poco llegar a todas para que los profesionales sepan cómo actuar y detectarlo”.